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¿Don, habilidad o aprendizaje?

"La concentración es la habilidad que nos permite focalizar la mente en un objeto, en una tarea o en un pensamiento, hacerlo a voluntad y al mismo tiempo ser capaz de excluir cualquier otro pensamiento, idea o sentimiento que no esté relacionado", explica Mónica Esgueva, autora del libro Mindfulness, en su artículo "El poder de la concentración" para el diario Huffigton Post de España.

Más de una vez, especialmente de chicos, alguien nos ha dicho "concéntrate". Fácil para algunos, una hazaña para otros. ¿Es un hábito? ¿Podemos aprender a hacerlo? ¿O es un don?

Contrario a lo que muchas veces creemos, la concentración es algo que cada uno puede desarrollar. Nuestro cerebro puede aprender a concentrarse, es sólo un tema de practicarlo. No es fácil, obviamente, pero hacerlo trae grandes beneficios.

"Cuando enfocas tu mente conservas tu energía y no la disipas en pensamientos o actividades irrelevantes. Tu atención se convierte en una especie de rayo láser con una intensidad y potencia enormes", explica Esgueva. Es que cuando estamos enfocados en algo, y no dispersamos nuestra mente, somos más efectivos y a la vez terminamos menos cansados. La cabeza se focaliza en una tarea y no está pensando en cómo resolver las otras miles de cosas que tiene pendiente.

¿Cómo lograr entonces está deseada concentración por ejemplo a la hora de estudiar? En el sitio Entrepreneur dan 4 simples consejos para alcanzarlo:

1. Identifica tu estilo de aprendizaje: entender cómo aprendemos es mejor es clave para que nuestra mente procese y entienda mejor la información. Algunos requieren leer en voz alta, otros graficar o tomar apuntes, otros prefieren los videos o presentaciones con palabras claves. Lo importante es saber qué es lo mejor para nosotros.

2. Planea visualmente tu tiempo y tareas: armá la agenda del día, dejando para la mañana lo más importante ya que es cuando solemos estar más dispuestos a concentrarnos.

3. Libera el exceso de energía: cuando tengas que leer textos largos o estar presente en conferencias o reuniones es útil tener una pelota blanda para poder descargar energía en ella o algún utensilio similar.

4. Rompe las tareas tediosas: hay temas que aburren y no interesan pero que igual debemos aprender o trabajar sobre ellos. Sin embargo, al no ser de nuestro agrado son propulsores de la distracción. Es entonces importante hacer cortes de tiempo limitado para "despejar" la mente y después volver a enfocarnos. Puede ser desde hacernos un café y escuchar una canción, a mirar un video, lo que sea que permita a la mente entretenerse un rato para volver a enfocarse en lo otro.

Estos son sólo algunos consejos. Existen muchísimos más, además de miles de teorías sobre por qué no nos concentramos. Lo importante es entender que no estamos perdidos frente a la dispersión, podemos trabajar para lograr que nuestra cabeza se "concentre".

70 días dicen que es lo que se necesita para genera un hábito. ¿Y si lo intentamos? Hoy mismo podemos arrancar, no necesitamos nada más que la determinación de lograrlo.

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