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¿Es sólo culpa de las mujeres?

"La culpa del problema demográfico es de que las mujeres trabajen fuera de casa y no tengan más hijos. Hay que decirlo porque todas se empeñan en trabajar fuera de casa", del eurodiputado polaco de extrema derecha JanuszKorwin-Mikke.

La natalidad es un problema en muchos países del mundo ya que compromete en definitiva el futuro de la población. Sin embargo, llama la atención que la responsabilidad se la coloque en el sexo femenino. Sí, en ellas, porque decidieron trabajar. Porque decidieron no quedarse en casa. ¿Es realmente así?

De acuerdo a la Unión Europea, son varios los países que poseen una tasa de natalidad muy baja. Para empezar se encuentra Portugal, 1,31 niños por mujer. Esta cifra se encuentra por debajo del número mínimo de nacimientos considerado necesario para evitar el envejecimiento de la población, que es de entre los 2,1 y 2,3.

Luego le sigue Polonia con 1,32. Grecia y España presentan cifras similares con 1,33 hijos por mujer. Alemania se encuentra con 1,4, Gran Bretaña con 1,8 y Estados Unidos con 1,9. Todos por debajo del número necesario para evitar que la sociedad envejezca.

Es entonces claro que hay una preocupación en los países más desarrollados por la baja cantidad de hijos que las parejas están teniendo. Y por ello han desarrollado una serie de políticas pro natalidad como subsidios a las familias numerosas, licencias por maternidad y por paternidad de muchos meses, entre muchas más.

No obstante, no deja de sorprender que se siga pensando en que la culpa es de la mujer. Como si fuera ella la única que decide en la pareja si se tiene o no hijos. Pensar que no es una responsabilidad compartida es simplemente repartir culpas y no atender a lo que realmente sucede. Es más se parece más a un comentario sexista, de género, que a un análisis de lo que sucede.

Sandalio Gómez, profesor del IESE que elaboró el informe La incorporación de la mujer al mercado laboral: implicaciones personales, familiares y profesionales, entrevistando a 300 profesionales, explica en una entrevista con el diario ABC de España que la incorporación de la mujer al trabajo no es el problema de fondo: "(?) se trata de una realidad imparable que implica un cambio cultural en las familias, el Gobierno y las empresas. Si se promovieran incentivos fiscales y económicos para las familias, se implantaran jornadas flexibles y contratos a tiempo parcial, y se educara a los hombres, desde la niñez, en el reparto de las obligaciones, la natalidad se recuperaría y la incorporación de la mujer al mercado laboral no sería vista como la culpable de la falta de niños (?)".

No por nada países como Finlandia, donde la ocupación femenina es del 74,1 por ciento, tiene la segunda tasa de natalidad más alta de la Unión Europea con 1,73 hijos por mujer. ¿Es una excepción a la regla? No, es una política de estado: el gasto social en familias alcanza el 3,1 por ciento del PBI.

A su vez, no sólo se trata del sexo femenino, sino que también se trata de un asunto interno de pareja, ya que muchas veces eligen postergar para más adelante la cuestión. Y muchas veces es una decisión económica.

Hay mucho más que la ocupación femenina detrás de esta problemática. Por el contrario, decir que somos las responsables de la baja tasa de natalidad es una forma de tirar la pelota para el costado y no atender a la pregunta real: ¿Por qué la gente realmente tiene menos hijos? ¿Por una cuestión económica? ¿Por un cuestión biológica ya que retrasan demasiado esta decisión? ¿Por qué?

Para empezar, no hay que lavarse las manos y decir es culpa de ellas que quieren trabajar. Es un asunto de todos. Y todos tenemos que ver cómo lo resolvemos.

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