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Dan ganas de Ilusionarse

El Acuerdo de París finalmente entró en vigor al haberse logrado que los 55 países responsables del 55% de las emisiones mundiales lo ratifiquen. Un hecho histórico aun cuando todavía falta que 93 países realicen la misma acción antes de fin de año. A su vez, en Marrakech se está celebrando la Cumbre de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que busca justamente buscar solución a uno de los principales problemas del calentamiento global: la injusticia hacia los países en desarrollo.

Es que las consecuencias del cambio climático han golpeado por partida doble a los países menos desarrollados. Por un lado, en cuanto al impacto de sus consecuencias, y por el otro, en cuanto hoy les supone una traba para el desarrollo.

Los países más ricos pudieron crecer sin pensar en limitaciones ambientales y generaron gran parte de la situación climática actual. Hoy, conscientes de su impacto, han logrado mejorar la forma de producción de sus industrias y disminuir el impacto de sus operaciones en el ambiente, pero los países en vías de desarrollo están lejos de ello y necesitan ayuda.

Uno de los focos de esta reunión mundial está en África, uno de los continentes más golpeados por los efectos del cambio climático (36 de los 50 países más afectados del mundo por éste son africanos). Así lo ha dejado bien en claro la ministra francesa de Medio Ambiente y presidenta saliente de la anterior cumbre climática de París, Ségolène Royal: "Pido justicia climática para África (...). El cambio climático en este continente es el más cruel y el más injusto".

En la Cumbre del Clima de estos días se busca que los asistentes acuerden cómo van movilizar los 100 millones de dólares anuales prometidos en París para financiar proyectos sustentables en estos países y de esta forma abrirles una puerta para que puedan desarrollarse en igualdad de condiciones.

París dejó a más de uno sorprendido y seguramente todavía no podamos ni imaginar los efectos que puede llegar a tener no sólo a nivel climático sino también a nivel humano. Pensar que un acuerdo supone además la ayuda a aquellos que no tuvieron la suerte de poder desarrollarse a que lo hagan de una forma sostenible es algo sin precedente.

Es claro que recién hoy se está empezando a dibujar el camino, falta muchísimo y son enormes las deudas hacia aquellos países donde el efecto climático de forma desigual a golpeado con más fuerza. Nadie niega que es necesaria una justicia climática pero el hecho de que se empiece a reconocerla y a buscar formas de retribuir lo causado por años de producir sin pensar en los efectos en el medio ambiente es un buen primer paso.

París parecía imposible. El mismo escepticismo puede estar en torno a la retribución a quienes sufren las consecuencias del cambio climático. Ojala nos volvamos a sorprender.

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