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La escalada nuclear vuelve a quitarnos el sueño

La portada de The Economist
Foto: La portada de The Economist
"Esta semana nuestra portada muestra cómo las tensiones con Corea del Norte pueden derivar en una guerra que nadie quiere. Un ataque limitado para frenar los test balísticos de Corea del Norte puede desencadenar fácilmente un alarmante conflicto nuclear. Con Kim Jong Un hay pocas opciones: la guerra es imprudente; la diplomacia merece la pena, pero es poco probable que tenga éxito", posteo en Instagram de la revista The Economist sobre la portada de su edición de esta semana.

Corea del Norte sube cada vez más la apuesta y continúa con sus pruebas misiles. El mundo responde con sanciones económicas, ¿será ello suficiente para detener la escalada nuclear?

La resolución del Consejo de Seguridad prohíbe exportaciones por valor de 1000 millones de dólares provenientes del país liderado por Kim Jong Un. China, uno de sus principales socios económicos, se compromete a respetar el acuerdo.

Sin embargo, la actitud del país coreano no cesa y es más, advierte con responder a estas medidas con un "mar de fuego" hacia Estados Unidos.

El tomar medidas económicas para frenar los planes de un país es una estrategia de larga data en la política mundial. De hecho, Alemania las sufrió en carne propia tras la Primera Guerra Mundial y muchos encuentran en estas una de los causas del ascenso de Adolf Hitler, personaje macabro de la historia en el que no hace falta detenerse.

El gran problema hoy es que si estas medidas no son efectivas y Corea del Norte decide efectivamente tomar represalias, como puede ser lanzar un misil contra USA, ya no será un tema de dos países enfrentados sino del planeta entero.

La respuesta de EE.UU puede borrarnos a todos directamente del mapa y ser entonces nosotros mismos los artífices de nuestra extinción.

Para muchos puede parecer alarmista o exagerada esta visión catastrófica de un enfrentamiento nuclear, pero no debería serlo ya que una contienda de este tipo puede traer cualquier tipo de consecuencias. No por nada el Papa tuvo que intervenir en 1962 por la llamada "Crisis de los Misiles". Recordemos la historia, ya hemos vivido esta película.

¿Podrá la humanidad sortear esta nueva amenaza que se le presenta? ¿Encontrará la diplomacia internacional una maniobra para detener a estas dos potencias militares antes de que sea demasiado tarde? El futuro de todos nosotros depende de que así sea.

Hoy, estamos librados a la suerte de dos hombres que con dar una orden pueden apagar la luz del planeta para siempre. Nada es más urgente en este momento que encontrar una solución a esta crisis. Esperemos que quienes manejan el poder lo logren, y si no, seremos nosotros, ciudadanos del mundo, los que tendremos que salir a pedir una solución pacífica.

Estemos atentos, ya que antes de que nos demos cuenta puede que tengamos que salir a luchar por nuestra supervivencia.

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