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La vida después de María

El 20 de septiembre Puerto Rico sufrió el pasó de María, un huracán de categoría 4. Además de cobrarse la vida de 48 personas, la gran tormenta tropical devastó al país, dejándolo prácticamente sin luz, agua potable, combustible y alimentos. Hoy, a más de un mes de la catástrofe, los boricuas están desolados.

"Es, sin duda, la mayor catástrofe de Puerto Rico en su historia contemporánea", así lo definió el propio gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosello. No parece exagerada su afirmación ya que se perdió el 100% de la red eléctrica, el agua potable ha desaparecido, y más de 50.000 familias han perdido sus casas.

A esto se le suma la crisis económica que ya afectaba a la nación. De hecho, tuvo que declararse en quiebra este año por la enorme deuda que posee: 73 millones de dólares.

Hoy, la isla de 3,5 millones de habitantes depende de los fondos que le destine el gobierno estadounidense, del que es un Estado Libre Asociado. Se debate un plan de emergencia de 29.000 millones de dólares y un perdón parcial de su deuda externa.

Igualmente, Estados Unidos no sólo es el hermano mayor en términos económicos, siendo además el refugio elegido por todos aquellos que tras la catástrofe no quieren vivir más en la isla: más de 2.000 boricuas llegan por día a Florida.

El éxodo es una de las consecuencias del paso de esta tormenta con sus vientos de más de 200 kilómetros por hora, pero no el único. La creciente delincuencia aflora en la zona, protegida por la falta de luz y una policía local disminuida que no da abasto.

Igualmente, como suele suceder luego de las catástrofes de este tipo, afloran graves enfermedades como la leptospirosis, "una enfermedad producida por una bacteria que puede estar presente en la orina de ciertos animales como roedores, perros, vacas, cerdos, caballos y animales silvestres"*. Ya suman 76 los casos.

Puerto Rico llora. Recibe ayuda pero al parecer esta no es suficiente. Es que no se trata sólo de plata, sino también de esperanza. Algunos la mantienen, como Irma Narváez, una vecina del barrio La Perla en San Juan, donde se filmó el video del hit Despacito, quien afirmó ante el diario El País: "Nos levantaremos". Pero otros la han perdido. Esperemos que sean más lo que piensan como Irma que los que no. Esta nación lo necesita para poder justamente levantarse.

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