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El siempre saludable hábito de lavarse las manos

María Elisa Acero es enfermera profesional especializada en ECI (Enfermera en Control de Infecciones). Enterada de la columna de salud que El Entre Ríos publica cada martes, me dijo: “Un día tenemos que hablar de la importancia del lavado de manos”. Acepté la propuesta, y esta es la entrevista que mantuve con ella:
-María Elisa, ¿Qué diferencia hay entre lavarse y desinfectarse las manos? ¿Es alguna de las dos cosas más completa que la otra o son complementarias?
-Lavarse las manos es desmugrar las manos, o sea quitar los restos. Desinfectar es cuando usamos un desinfectante como alcohol en gel.
Siempre que tocamos algo, eso está contaminado o puede haber hongos o bacterias que transmiten enfermedades.
El lavado y la desinfección son complementarios, y depende de lo que quiero limpiar y del lugar donde me encuentro es el método que voy a utilizar. Por ejemplo si uno estuvo en contacto con una persona enferma y tiene miedo del contagio, se lava bien las manos y aumenta la protección con un desinfectante como el alcohol en gel.
Ahora, si me volqué jugo, la mano me va a quedar pegajosa, eso no lo va a eliminar el alcohol en gel aunque elimine los gérmenes. Pero en la calle, que es un lugar donde uno no puede lavarse las manos, es altamente efectivo el uso del alcohol en gel.
Lo importante es entender que si bajamos la carga bacteriana de nuestras manos, tenemos menos posibilidades de tener enfermedades, como las diarreas infantiles en verano, tan fáciles de contagiar a través de las manos.
Un hábito que habría que incorporar es lavarse las manos ni bien llegamos a casa. También antes de preparar una comida y cuando vamos al baño. En un hospital, familiares y profesionales antes y después de estar en contacto con el paciente deberián usar alcohol en gel.
La Organización Mundial de la Salud lanzó a comienzo de siglo una campaña para logra que en 2020 todas las personas del mundo aprendan a lavarse las manos y hacerlo con cierto método; saber que hay que fregar entre los dedos y la punta de estos.
Pero esto no es nuevo. Ya en el siglo XIX Semmelweis descubrió que las parturientas que atendían los médicos se infectaban y las que eran atendidas por parteras no, y que esto se debía a que los médicos tocaban cadáveres porque estaban estudiando y no se lavaban correctamente. Ese fue el inicio de la infectología. Terminó internado en un psiquiátrico porque no le creyeron y fue tomado por loco.

-Ahora lo más indicado sería que en todos los lugares hubiera agua potable, ¿no?
-Ni hablar de que necesitamos agua potable. Ahora, si nosotros tratamos el agua con la dosis adecuada de lavandina, la potabilizamos. La cantidad de gotas depende de la concentración del producto; las indicaciones suelen estar en el envase. Pero digamos que cuidarnos es fácil y económico.

-¿Un jabón común no cumple la función de lavar y a la vez desinfectar?
-Hay jabones que tienen productos que aumentan la posibilidad de erradicar gérmenes, pero tampoco es bueno usarlos en forma permanente, porque cambiamos la flora de las manos. Muchos gérmenes son habitantes de nuestra piel.
El jabón blanco que usamos para lavar la ropa es muy bueno, no produce alergias porque no tiene sustancias químicas que sí aportan los colorantes y olorizantes.
Igual lo más importante es cuándo me lavo las manos, o sea el momento, más allá del jabón que uso.

-En los colegios, los chicos están en el aula, salen al recreo y juegan, pero luego comen sin haberse higienizado las manos.
-En los jardines de infantes en general se hace buena enseñanza. Ahora hay que apuntar a los chicos en edad escolar; empezar por ellos es una buena manera para luego llevar el hábito a las casas. En los colegios debieran inculcarles este hábito. En la puerta de las aulas debería haber alcohol en gel, así se colocan al entrar y salir, porque no siempre van al baño como para lavarse las manos antes de comer o luego de jugar.

-Vamos a otro ámbito más de esta época: la playa. En general comemos sin higienizarnos las manos.
-Pero estamos al aire libre; es más difícil que los gérmenes sobrevivan, salvo en casos de contaminación. Representan un problema mayor las superficies que tocamos. Sí hay que tener cuidado con los areneros, porque los gatos suelen buscar esos lugares para hacer sus necesidades.

-Llama la atención que en los negocios, sobretodo uno se fija en los del rubro alimenticios, con las mismas manos que acaban de cobrar a un cliente le expenden la mercadería a otra sin previa desinfección.
-Hay que hacer un uso adecuado de los guantes; tampoco sirve usarlos todo el tiempo porque se van a contaminar. Lo mismo en la atención de consultorios y hospitales.

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