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Fortalezas y debilidades

Tanto individuos como instituciones tienen sus fortalezas y sus debilidades. Sólo que las debilidades son más notorias cuanto más escandalosas.

En la conferencia de prensa, al regreso de Río, el periodista Philip Pullella le pregunta al Papa Francisco si no ha encontrado resistencia a sus deseadas reformas en el Vaticano. Responde el Papa: "Aunque también hay alguno que no es tan santo. Y esos son los que hacen más ruido. Ya saben, hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece".

En el cap. 10 de “Dios, el dinero y la conciencia”, el monje y el empresario señalan una llamativa similitud entre la Iglesia y las organizaciones empresariales. Jochen Zeitz comienza el diálogo con la siguiente aseveración: “Hace varios meses que la opinión pública sigue de cerca y discute acaloradamente las debilidades personales de empresarios y monjes. El escándalo de abusos de la Iglesia católica alemana le está haciendo perder adherentes y credibilidad. También el mundo de los negocios está atravesando una grave crisis: la crisis financiera global y el descalabro producido en el euroespacio. Ambas instituciones cuentan con miembros denunciados públicamente por su codicia, su comportamiento inmoral, su infracción a las leyes, sus procedimientos inescrupulosos”.

Estamos acostumbrados a pensar que los responsables son sólo determinados individuos; un banquero inescrupuloso o un religioso innoble. Y como contrapartida nos consolamos pensando que siempre hay también gente honesta y hasta santos. En realidad “suele fallar el sistema entero”, afirma Zeitz. Esto coincide llamativamente con una observación de Yes Congar, el conocido teólogo francés, que influyó tanto en el Concilio Vaticano II, en un libro de hace ya 60 años, que se llama “Verdadera y falsa reforma de la Iglesia”. Hablando de la historia de la Iglesia, observa que la mayor parte de los que querían reformas eran prisioneros del sistema, incapaces de reformar las estructuras mismas mediante la recuperación de una visión original, incapaces de percibir problemas nuevos suscitados por situaciones nuevas.

Cuando hay crisis, sobre todo en la Iglesia, los escándalos descorazonan a muchos, sobre todo a los más comprometidos. "Jesús se une a tantos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas porque ven egoísmo y corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio", sentencia Papa Francisco al final del Via crucis de la Jornada de la Juventud en Río.

Deseamos vivamente que, tanto en la Iglesia como en la sociedad, los responsables sepan dar con las reformas necesarias. A nosotros, ciudadanos y creyentes, nos cabe la tarea de ser proactivos, para hacer que las crisis, al decir de Anselm Grün, e vuelvan sanadoras. “Es esencial que la Iglesia asuma sus crisis para que se transformen en crisis sanadoras”. En esto no sólo se juega el bien de la Iglesia, sino también su responsabilidad frente a la sociedad. Continúa Grün. “La manera en que la Iglesia maneje este asunto – las crisis - también podrá tener un efecto sanador sobre el conjunto de la sociedad”.

Para superar la crisis y lograr que sea sanadora hecha mano a una receta de los antiguos monjes: “En lugar de juzgar a otros mirémonos en ellos como en un espejo para descubrir nuestros propios defectos. La crisis de la Iglesia podrá ser sanadora para sí misma y la sociedad si todos se miran en espejo que los medios nos ponen delante … Esto vale para todos los abusos, también los que se producen en el mundo de las finanzas. Si no hacemos más que ver a los otros como chivos expiatorios que debemos degollar, nada cambiará en la sociedad. Sólo si estamos dispuestos a mirarnos en el espejo que los infractores nos ponen ante los ojos podremos madurar en nuestro propio desarrollo y encontrar el camino hacia relaciones más humanos”.

Habría que agregar que cobrar conciencia a la vez de las propias fortalezas, y apoyarse en ellas, sea posiblemente también una forma de hacer que las crisis se vuelvan sanadoras.

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