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Como pavos reales, desplegando sus plumas

Del Blog de Ana Vilaanabeata33@hotmail.com 

A ustedes, "corporaciones mafiosas" las percibo de este modo, en medio de la rabia, impotencia, dolor y tristeza que me invade en este momento, por que pueden ser sociedades anónimas, virtuales, pero están conformadas por personas humanas como vos y como yo. 
Amada Maria de los Ángeles Verón; soldado Carrasco; Maria Fernanda; Jorge López, desaparecidos de la dictadura, y de la democracia, de los holocaustos judíos, armenios, aborígenes, a todos los crímenes que quedaron impunes a lo largo de la historia de la humanidad, evoco en este peregrinar hacia el nacimiento del Emmanuel.
A cada uno de los que vivimos en este planeta, especialmente en nuestra patria, convoco en esta nota, para que me ayuden a comprender que nos pasa a nosotros, sus hermanos, que convivimos con tantas victimas inocentes y tantos victimarios, que caminan impunes, sin encontrar la metodología adecuada para combatir semejante impunidad.
Tomare como tema, lo que considero es la punta del aisberg
Thomas C. Wolfe afirmaba "Dime de qué presumes y te diré de qué careces",La vanidad, tiene una característica común, a todo aquel que no la trabaja, para intentar ser mejor persona humana.
Todos los que la padecen, llevan máscara. No se animan a mostrar sus verdaderos rostros, sus vulnerabilidades y fortalezas.
Apuestan por el "culto de la imagen" como camino hacia el éxito y la felicidad. Alardean, presumen de sus capacidades y triunfos, sin reflexionar quienes quedan en el camino, pero en algún momento, terminan pagando el precio mas costoso, que es convertirse en esclavos de su propio disfraz.
Adictos a la mentira y manipuladores por naturaleza, condenados a vivir una vida falsa.
El culto a la apariencia, crea personajes, no construye personas con posibilidades de ser.
Lo accesorio de esta postura de vida, es vivir en la inmediatez, mirándose al espejo, que devuelve una imagen distorsionada, como si fueras el único en el mundo, cuando en realidad te convertís en un ser dependiente, perdiendo el respeto por vos mismo.
Afirmo, dependientes de una mascara ficticia, que impide ser aceptado y valorado por lo que realmente sos.
Esta dolorosa realidad, si la elegimos concientemente, nos va sumergiendo en una sensación de malestar, que tratamos de negar, desplazar, olvidar, centrándonos aún más en la perfección de nuestro disfraz, que se asemeja a tantos otros disfraces que nos hacen sentir seguros de que estamos en el camino correcto.
Como pavos reales, seguimos desplegando nuestras coloridas plumas a la menor ocasión.
Aunque el camino es largo, y el proceso es más de las veces que deseamos, doloroso, no lograremos un bienestar genuino y sostenible hasta que nos atrevamos a conectarnos con nosotros mismos, aceptando nuestra luz y también nuestra sombra, más allá de máscaras y maquillajes de cualquier tipo.
"Vigila la máscara que te pones, porque con el tiempo puedes terminar por olvidarte de quién eres realmente", frase de Alan Moore
Vos me dirás que vivimos en una sociedad que te impone, ensalzar un determinado ideal de belleza, maneras de actuar y comportarte, que son la definición del éxito.
¿Vos de verdad crees que un logro es tal, cuando la TV y el público que masivamente manda mensajes desde celulares anónimos, lo avala?
Recorda que cuando elegís este camino individualista, egocéntrico, el éxito y el fracaso no lo estas midiendo por los resultados internos que obtenes, sino por los que te dictan los demás. Ingresas, "por que la sociedad lo impone" en un laberinto del que muchas veces no se logra salir
Compramos, nos prestamos libros o vemos programas que nos aseguran la formula de la felicidad.
Lamento decepcionarte, pero la felicidad no esta afuera de nosotros mismos, ni en la pareja, ni en la casa más fastuosa, ni en un trabajo súper o un coche nuevo, o trepando sin percibir que me corrí del camino, y voy por un atajo, pisoteando a un otro.
La creencia de que 'tener' ciertas cosas y 'actuar' de una determinada manera nos hace mejores que los demás, que nos otorga poder, es una falacia.
La triste realidad es que este poder tiene un lado oscuro: nos intoxica. Y lo cierto es que nunca ha estado en nuestras manos, pues desde el primer momento lo estamos delegando en aquellos que nos rodean.
Es la tiranía de los aplausos. De vivir a través de un personaje, actuando en el teatro en el que a menudo terminamos por convertir nuestra vida en personajes que se esfumaran, tarde o temprano.
Son muchos quienes viven en la jaula de las apariencias. Obligados a posar como maniquíes en un escaparate. Marionetas en manos del juicio ajeno. Y sin apenas tiempo para plantearse qué importa más:
¿Lo que piensa la gente o lo que pensamos nosotros?
La opinión de otras personas, valen en tanto nosotros se la concedemos. Solo tiene valor lo que esta en consonancia con nuestros valores y necesidades.
Tal como afirmó el periodista Emile Henri Gauvreay: "Hemos construido un sistema que nos persuade para gastar dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos para impresionar a personas que no nos importan".
Ese sistema, tiene un nombre: corporaciones, y sus rostros están invisibilizados
Si como decía en la nota del sábado pasado, la salud mental tiene que ver con la adaptación activa a la realidad, lo cierto es que superar el condicionamiento sociocultural corporativista "impuesto", no es un trabajo fácil, dado que cuando alguien opta por vivir renunciando a diluirse en lo que hace la mayoria, se le suele tachar, como poco, de "raro", y la pucha que duele.
Es el precio que habrá que pagar para ingresar en el paradigma de la autenticidad.
¿Valdrá la pena pagar semejante costo?
"Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir", decía Honoré de Balzac
La vanidad, esa bella fantasia, que nos puede llevar a considerarnos superiores y a vivir en la seguridad de los ignorantes, de los todo poderosos, de los que no envejecen, sino que se metamorfosean y conviven por los siglos de los siglos, creyéndose intocables, los asocio con las "corporaciones mafiosas", que tengo la esperanza, se transformen en agentes de la Luz, antes de que sea tarde.
"Perdónalos Señor por que no saben lo que hacen", dijo Jesús antes de partir
Como cuesta, decir lo que Vos decías, hacer lo que Vos hacías.
Hasta nuestro próximo encuentro.

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