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Hay un depredador, que nos acecha, pero que nos cuesta ver

Sí, el bullying, el cyber bullying, como causas de depresión y suicidio.
Del Blog de Ana Vilaanabeata33@hotmail.com

Pero lo preferimos invisibilizar. Podría dejar de ser el depredador de moda, si tomamos cartas en el asunto.
Te sugiero que veas con tu familia, amigos, en las escuelas, la película "Elephant", para que este artículo no suene a receta y pase a ser una serie de dudas a ser indagadas, sobre nosotros mismos y nuestra forma de vincularnos, para elegir ser protagonistas solidarios de una realidad que crece en forma desmesurada y lleva a la aniquilación de la persona.
"La violencia es un problema tan fácil de ignorar como el hecho de tener un elefante en el salón"... Es la idea que a Clarke lo inspiró para filmar una película que tenía que ver con la violencia en Irlanda del Norte.
Van Sant utiliza ese título pero inspirado por otra idea: la parábola de los ciegos y el elefante.
Esta historia, de la que encontramos una versión del siglo II A.C. en los cánones budistas, cuenta que varios ciegos examinan diferentes partes de un elefante: orejas, piernas, rabo, trompa, etc. Cada ciego está convencido de que entiende la verdadera naturaleza del animal basándose en la parte que tiene en sus manos. Pero ninguno puede ver el todo.
"Creo que la idea de Van Sant es muy interesante, porque nos dice que un hecho así, sólo se puede abordar parcialmente". Si vivimos en la ceguera.
Podés dejar de leer en este momento y seguir tu vida, pensando que "esto a mí no me puede pasar", o informarte y hacerte consciente de lo que está sucediendo a tu alrededor y ¿por qué no en tu propio entorno?, desde que la tecnología, en muchos se ha convertido en una "adicción", sobre todo de juegos donde la violencia y la muerte son el soporte de las historias virtuales.
Hoy tenés que incluir en tu vocabulario, y en tu observación cotidiana, esta nueva forma de manifestación de la agresión, que por no poder ser canalizada por vías que apuesten a la salud física, psíquica y espiritual, está haciendo estragos en este mundo sin fronteras de comunicacionales virtuales.
¿Hay un número mínimo de participantes para decir que se está ante un caso de bullyng? ¿Son los cyber espacios los provocadores de este fenómeno, o los adultos que no cumplen con su rol, de poner límites, al uso del cyber espacio?
Para que este depredador encuentre tierra fértil se requiere al menos de la participación activa de tres tipos de personas y de un grupo cómplice, que da vuelta la cara y que es la piedra angular para que este proceso suceda.
Planificador o "líder gris", si se asume la denominación empleada en los sociogramas. Segunda persona imprescindible es la víctima y el tercer vértice del triángulo lo forma el agresor activo.
Pero existe un cuarto participante en este juego macabro, que generalmente hace posible el collage, que se ve ampliado y fortalecido con la participación pasiva de varios conocidos que permanecen indiferentes ante los ataques a la víctima. Son los cómplices pasivos del bullying (piedras angulares en este proceso).
El planificador, líder gris o agresor pasivo, se caracteriza por tener una autoimagen bastante distorsionada de sí mismo.Psicológicamente es impulsivo, activo, provocativo, agresivo. No respeta las normas y es incapaz de resolver conflictos pacíficamente. Necesita usar la violencia para sentirse seguro. Proviene de todas las clases sociales.
Los elegidos como víctimas son, en la mayoría de los casos, percibidos por el grupo de pares como débiles, pero tienen alguna cualidad que el líder gris ha descubierto en ellos, "envidia que no puede soportar". Suelen ser muy tímidos y prudentes, lo que les hace ver ante el grupo como personas inseguras o inactivas, permisivas, sufridoras.
Esa timidez se confunde con baja autoestima e incapacidad para relacionarse con naturalidad y fluidez. Se habla de chicos sobreprotegidos, con rasgos físicos, o nombres y apellidos que dan para el chiste. En otros casos, sin éste ni ningún otro motivo.
La piedra angular en esta relación destructiva es el grupo cómplice. Los testigos mudos y ciegos que con su falta de valores sociales permiten que se produzca y mantenga en el tiempo el acoso a la víctima. Generalmente este colectivo está compuesto por los compañeros más cobardes, mediocres y más necesitados del aplauso del colega para sentirse que valen.
El ataque a la víctima, mantenido en el tiempo, origina en ella dos tipos de manifestaciones. Por un lado, cambios observables en su conducta, que van desde la pérdida de objetos, rotura de ropas, problemas de sueño, modificación de hábitos alimenticios y otros hábitos rutinarios, peor rendimiento escolar, incomunicación, cambios de humor, hasta se ha comprobado la enuresis nocturna, como síntoma de este trastorno.
Más de la mitad de los niños acosados presentan síntomas de angustia, insomnio, estrés postraumático, pesadillas, ansiedad, intranquilidad psicomotora, vivencia continua de amenaza, pérdida de concentración, ideas suicidas recurrentes, que no son tenidas en cuenta. Luego de la depresión, viene el suicidio.
En resumen, está poniéndose de manifiesto que el bullying no abordado a tiempo, es la antesala de un posible "mobbing", violencia de género y germen de un posible contagio social, preocupante por su poder destructivo.
A nosotros, la sociedad, nos toca comenzar a actuar desde todos los ámbitos, para prevenir que esta lacra social pueda difundirse sin límite, pero...
¿Cómo puedo hacerlo, si no soy profesional en el tema?
Centrate en el grupo de cómplices, desarma y rearma el rompecabezas, detectando a los indiferentes, a los que no se meten y comprometen con el otro, charlalo con los adultos confiables, proponé armar folletos, mirar películas como Elephant, generá debates y estarás haciendo prevención.
Recordá que el depredador y sus cómplices, no paran hasta ver que su presa desaparece.
Hasta nuestro próximo encuentro.

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