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¿A las situaciones embarazosas, las trae la cigüeña?

Mi querida Mafalda, siempre tan interesada por todos los temas y pensar que sos tan chiquita.
Del Blog de Ana Vilaanabeata33@hotmail.com 

Esto que nos preguntas, seguramente es porque lo viste en la tele, eso de los chicos que toman escuelas, de los que están mendigando en las calle en lugar de ir a la escuela, de la inseguridad. 
No, es porque...
Desearía decirte que sí, pero sé que cuando te transformes en estudiante, en ciudadana, me vas a reprochar con razón, ese tipo de respuestas, que aunque simpáticas, sólo te harían vivir en una fantasía continua y la realidad es que la respuesta es otra y no es momento para explicártela
Nooo, paren con discursos.
Mi pregunta venía porque nos preguntábamos con mis amigos Felipe, Susanita, Manolo, mientras andábamos en el triciclo y escuchábamos a tanta gente grande quejarse sobre las situaciones embarazosas, y pensamos ¿por qué mejor no las alumbraban, las parían y se hacían cargo de buscar soluciones posibles?, como nos dicen siempre ustedes...
Mafalda se dio vuelta para seguir con sus juegos habituales y otra vez pensaba que había incomodado a sus papás, sentía que otra vez había hecho preguntas que no eran de chicos y que por eso no había respuestas.
Se conformó pensando que cuando llegara a la escuela secundaria, toda pregunta tendría su respuesta. Eso se lo habían afirmado muchas veces sus papis; y ellos nunca mentían...
Los papás se miraron desconcertados y se preguntaban de dónde sacaba esa nena preguntas que no tenían respuesta...
Desde todos los sectores se reclaman acciones profundas y urgentes para transformar la escuela secundaria, llena de alumnos -sin luz-, vagos e irresponsables, docentes que se desviven por enseñar.
Ese ámbito se asemeje a un caos permanente, por culpa de esos adolescentes, que no saben nada de la vida...
Me pregunto: ¿Los estudiantes son culpables de esta situación embarazosa o chivos expiatorios de temas de los que los adultos como familia, ciudadanos y sociedad, no nos hacemos responsables?
Existe consenso en reconocer que allí no sólo se concentran –agravados- los problemas propios de una educación de dudosa calidad (abandono, ausentismo, repetición, bajos resultados), sino que se asocia y culpabiliza a la juventud con los temas remanidos, de que por ser adolescentes pasa lo que pasa en las familias, la sociedad y por qué no en el cosmos.
La pregunta que se me presenta es:
¿De qué y de quiénes adolecen los jóvenes?
Cada día estoy más convencida de que adolecen de referentes, de esas personas que los escuchen, que confíen en ellos, que les permitan asumir responsabilidades, que cumplan sus roles, sabiendo que van a ser referentes, de ese ser en crecimiento, que necesita aprehender valores, que los lleven a ser generosos, solidarios y co-responsables, en cada situación de vida o de muerte...
Podemos dejar para después y nunca concretar: el dialogo solicitado, los espacios de recreación compartidos, el efecto sobre la autoestima del otro ante la descalificación del adulto.
Quizás una actitud constructiva y necesaria sería provocar al ego, al yo se todos, al fastidioso amor propio y reconocer con humildad que mi aprendizaje en la vida es con otros y que crecemos cuando respetamos, escuchando los saberes diferentes, más allá de que acordemos o no con ellos.
Nos rasgamos las vestiduras y afirmamos que el futuro de la patria grande, son los jóvenes.
Pero cuando no hacemos el pasaje adecuado, provocamos que no se sientan contenidos, estimulados e integrados a una sociedad que también les pertenece.
Cuando esto sucede en muchos de nuestros jóvenes, sobreviene un vacío existencial, donde las drogas, diferentes adicciones, violencia y anomia por los otros se vuelve "moneda corriente".
Los jóvenes necesitan limites de referentes, modelos a seguir, por la autoridad que se les otorga, tanto en la familia nuclear, en educadores, como representantes de la sociedad, de hoy y de los que construyeron este lugar que habitamos.
¿No es hora de que reflexionemos sobre cuál es el beneficio accesorio de transformarlos en víctimas y chivos expiatorios?
No es posible ser indiferente frente a estos problemas, porque también sabemos que la escuela secundaria es una etapa fundamental en el proceso de formación de ciudadanía, de recursos humanos y de proyectos de vida personal.
La Ley Nacional de Educación declaró la obligatoriedad de la escuela secundaria. Esta decisión, adoptada con un gran consenso social, no es un hecho superficial.
Declarar obligatorio un nivel educativo significa que allí debe enseñarse y aprenderse lo que consideramos mínimo y común para toda la población.
El criterio básico de esta revisión es que ahora todos los que ingresan deben egresar.
La escuela secundaria, recreada no como un filtro social, tiene como objetivo modificar el criterio con el cual se exige y a quién se le exige.
Que esto suceda, es responsabilidad de muchos, interactuando en común unión por el bienestar del otro, que como consecuencia, trae nada más ni nada menos que el propio bienestar, el de la familia, y la sociedad como reaseguro de la continuidad democrática.
Sí, mis queridos lectores. Respetar al otro, es practicar el poder en clave de posibilidad para todos, de ponernos en el lugar del otro, de no hacerle al otro lo que no nos gustaría que nos hagan a nosotros...
Hagámonos cargo de que cómo hogar, escuela y sociedad, tenemos que concretar el proceso de pasaje del "no es mi responsabilidad", "de mejor tiro la pelota afuera", al hacernos cargo del pedacito de quinta que elegimos construir y compartir.
Estimo necesario postular que la misión fundamental de la escuela secundaria obligatoria es la orientación.
¿Acaso podemos orientar sin incluir las necesidades del joven estudiante interesado, en un futuro mejor para él y todas las generaciones venideras?
Hasta nuestro próximo encuentro.

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