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¿Cómo andamos del balero a esta altura del año y de la vida?

Cuando Pichón Riviere se integró a mi ecología interna, pude relacionar el aprendizaje con la adaptación activa a la realidad y con la salud mental.
Del Blog de Ana Vilaanabeata33@hotmail.com 



No fue un mago, sino un hombre que dio un giro de 360 grados en el pensamiento imperante en el contexto que le tocó vivir, y con el cual me identifico.
Era un hombre que los que lo conocieron decían, unos, que era genial, los otros, que estaban sus autitos desenfilados, para intentar ser suave.
Imagínate. Uno acostumbrado al ámbito formal de estudio, entraba en una institución donde se encontraba con "supuestos profesionales" que te tiraban problemas; vos podías elegir uno de ellos y luego te juntabas con las personas que habían elegido como vos, a veces, otras con las que opinaban exactamente lo opuesto, y tenías que encontrar una respuesta que fuera común al grupo y exponerla,
Pichón hablaba de que "en el grupo había que mojar la camiseta y que los pingos se veían en la cancha".
Reflexionemos juntos, por favor.
Tema 1: Si fueras a un club donde se entrenan dos equipos de fútbol, donde un director técnico reúne a los jugadores y da una charla sobre estrategias de juego y el otro, directamente toma la pelota y te hace practicar tiros al arco, defensa, ataque, sin explicarte nada de nada y encima la remata preguntando. ¿Con cuál te quedarías? Y ¿por qué?
Tema 2: En un colegio secundario te dan la opción de que elijas a qué clase de Química preferís concurrir. ¿A la que el profesor lleva a sus alumnos al laboratorio y luego teoriza o a la del profesor que te explica la teoría y te dice que memorices desde la página 1 a la 100 para la próxima clase que les toma examen? La misma consigna: ¿Con cuál te quedarías y por qué?
Primer pensamiento: ¿Qué hago acá? Primer sentimiento: total desconcierto, en qué lió me metí. De fútbol no entiendo nada, la química no es mi fuerte, pero bueno, de todo el combo que me proponen me voy a quedar con el profe que lleva los alumnos al laboratorio y luego teoriza, porque no me banco estudiar de memoria. ¿Vos ya elegiste en qué grupo te incluís?
Sigo compartiendo mi elección. Luego que se formó cada grupo, pensé que mejor hubiera elegido otro problema, porque en el grupo de fútbol había gente que parecía más copada que la que estaba en el mío. Bueno me la tendré que bancar, porque nos aclararon que una vez elegido el tema no podíamos cambiar de grupo. Por qué me sentía tan incomoda, me preguntaba.
Cuando planteamos cualquier tema, desde el rol de docente, nos estamos parando desde el lugar que ocupa la experiencia, es decir la historia de vida y la teoría.
La modalidad que elegimos tiene que ver en realidad con una concepción de aprendizaje, que a su vez depende de la concepción de sujeto y de la vinculación con el medio, según Pichon Riviere, psicoanalista argentino.
En cada ámbito hay un modo de significar la realidad, de darle un sentido al aprendizaje. Desde otra concepción, lo significarán de otra manera, por supuesto.
Cuando adhiero a una determinada concepción de sujeto, estoy reflejando el estilo de vinculación propio y el de la sociedad en la que intento convivir, por eso afirmo lo que sigue.
Si se trata de una sociedad individualista, se transmitirá un aprendizaje individualista, poco solidario. Si yo hago trabajar a un chico siempre solo, él sabrá que la educación es un camino que deberá recorrer en soledad, que no se aprende con otros. Y que no hay espacio para el disenso o las diferencias.
Si el aprendizaje es en grupo, el dispositivo, la metodología, será otra. Lo que se aprende es que se puede disentir, confrontar, acordar o pelear, con reglas claras de convivencia y que el aprendizaje es un proceso en el que se evalúan las semejanzas y las diferencias.
Estoy afirmando que los que opinan diferente a mí no son mis enemigos, que no necesitamos decirnos frases tales como: de política, religión y fútbol, no hablemos, por que nunca llegamos a nada.
A mí me lo decían tan seguido que llegué a quedarme, más que callada, atragantada con ideas que deseaba compartir con otros, porque sentía necesidad de conocerlos, vincularme y que me conocieran y nos aceptáramos.
Cualquier similitud con tu necesidad, debe ser tan solo una casualidad.
Mi rebeldía, o quizás mi necesidad, hizo que un día dijera, ¡¡¡basta ya!!!
Algo es cierto: me parece que antes tenía "más amigos". Bueno, tal vez no era ese el problema a resolver, tal vez se trataba de los procesos de aprendizaje.
Enseñar y aprender ¿son procesos separados o articulados como una unidad?Pichón definió a este proceso como enseñaje (la articulación entre la enseñanza y el aprendizaje). Sostenía que el que enseña no sabe todo y el que aprende no ignora todo, también sabe.
Desde esta mirada, el conocimiento es un saber inacabado. Nunca clausurado, o encarcelado. Nunca aceptarías: de esto no se habla.
El punto de partida (y de llegada) es la experiencia y la historia de saberes de todos los integrantes del grupo, saberes adquiridos a lo largo de una historia personal de aprendizajes atravesados por complejas tramas vinculares.
Para finalizar, lo más innovador a mi entender de su concepción, para estos tiempos que corren, considero que es el concepto de salud mental, a nivel sujeto y a nivel sociedad, como adaptación activa o pasiva a la realidad.
Se los dejo picando, para que lo reflexionemos y para que sea parte de un futuro diálogo.
Hasta nuestro próximo encuentro.

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