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La política como distinción entre amigo y enemigo

Actualmente pareciera ser la única alternativa posible.
Del Blog de Ana Vilaanabeata33@hotmail.com 

Hablando de este tema con una abogada amiga, por la preocupación que me produce esta fragmentación de los ciudadanos, que solo lleva a enfrentamientos, me comentaba que la acuñó el jurista Carl Schmitt para calificar la política de Hitler: "el que no es mi amigo es mi enemigo".
Bush dijo lo mismo tras el 11 de septiembre y daba miedo escucharlo.
Para mí la política es el arte de gobernar, y no una frase mía.
Entonces, la pregunta que me surge es: ¿en qué medida se necesita al enemigo para gobernar?
Desde luego se ha usado y se usa todo el tiempo como recurso. Está muy metido en nuestra educación, desde la infancia, usar una imagen de enemigo para provocar o modificar un comportamiento.
¿Pero me pregunto y te cuestiono, puede haber políticas sin construcción de enemigo?
El próximo 8 de noviembre un cacerolazo "de los enemigos del poder de turno". El 7 de diciembre, el día D, que nos remite al "desembarco en Normandia".
Como consecuencia, todo nos hace evocar a la guerra, a totalitarismos, a generalizaciones, a fundamentalismos, desencuentros imposibles de ser superados, nos hace recordar únicamente todos los momentos oscuros de nuestra historia y de la historia del mundo.
Deseo como tantos, políticas que no ignoren la existencia de conflictos, pero que los aborden de modo que no tenga que haber vencedores y vencidos.
Se decía en el Imperio Romano: tu muerte, mi vida. Es una forma de hacer política, pero no la única.
Pensemos en otra forma de modificar la realidad.
Me gusta mucho pensar en el ejemplo de Mandela.
Pero él, como portavoz que era de la "Carta de la Libertad" elaborada durante más de un año por un millar de miembros del Congreso Nacional Africano, dirigía siempre este mensaje a los blancos: "no queremos que os vayáis de África del Sur, sabemos reconocer y valorar todo lo que habéis aportado al país. Lo que queremos es que nos miremos a los ojos en igualdad. Os damos la mano, pero primero hay que hundir la estructura que nos divide".
Mandela no quería tirar a nadie a la basura, pensaba que su país se podía enriquecer con la presencia de los blancos una vez derrumbado el muro del apartheid.
Su gran enseñanza no es tanto que siempre y en cada situación haya que ser no violento, se trata de abrir una vía en todo lo que haces para honrar al otro. Incluso diría que esta vía es más realista y efectiva a largo plazo.
En el juego de espejos de la imagen de enemigo no se genera nada, los reflejos se reproducen al infinito. Es el famoso chiste de un humorista que decía "El enemigo es tonto: cree que nosotros somos el enemigo, ¡cuando el enemigo es él!"
Proyectando imagen de enemigo chocas con lo que vos has puesto ahí, un escudo que tapa la humanidad del otro y alienta su respuesta destructiva.
Si no hay imagen de enemigo de por medio, es posible afectar, tocar al otro.
Por ejemplo, el nombre "indignados" arranca de la palabra dignidad, e invita a cualquiera a sumarse como uno más partiendo de las heridas que cada cual sufre en su dignidad.
Opino que no se trata de convertir en enemigo a aquello que se rechaza, sino que se dirijan a vos como a un ser humano y no como a un enemigo, y eso sí que duele.
La no violencia no debe separarse de la violencia, sino esforzarse por entenderla (que es algo distinto a justificarla), por superarla.
Se hizo famosa la frase de una chica del grupo de los indignados, que gritaba a la policía: "son como nosotros, únanse".
Una forma falsa de definirse como realista es decir que el otro ha perdido contacto con la realidad.
Yo opino contra todo el odio que supuestamente subyace entre los que opinan diferente, que está madurando una política ciudadana, no partidista, no fragmentada en partidos que seleccionan sólo lo que les favorece y perjudica al de enfrente.
La necesidad de la vida es compartir y aportar vida a otros. La guerra siembra y cosecha muerte. El objetivo de la guerra no es matar, pero es el medio para doblegar la voluntad de otro a la mía.
Entre guerra y paz hay una elección de vida. No vida encorsetada en mí mismo como ser aislado. Es un espacio de vida compartida, si así lo decidimos.
Hasta nuestro próximo encuentro.

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