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Nadie es profeta en su tierra

Los gestos de grandeza, empiezan a develarse a cobrar fuerza, desde la llegada a Roma de un hombre, que mientras caminaba peregrinando sin descanso y con paso firme por las calles de Buenos Aires era saludado por muchos y repudiado por otros.

Puedo imaginar lo molesto y desconcertante de alguien que dice no necesitar las cosas mundanas que la mayoria necesita para vivir “en paz”

Estamos estupefactos, al percibir a este Pontífice de unas mil doscientos millones de personas de todo el globo, “moverse como pez en el agua”, en medio de lo abroquelado de las estructuras vaticanas, saludando cuando llega, cuando se retira. Pidiendo que lo tengan en cuenta en las oraciones.

¿No es “normal”, como regla de cortesía, este tipo de comportamiento?

Siento que el consumismo ha horadado nuestras vidas, al punto de considerar extraordinario, lo que tendría que ser ordinario, habitual en nuestras vidas, para que el dialogo sea la moneda corriente de nuestra cotidianeidad.

Parece que salirse de protocolos estancos, rehusarse a vivir con pompa, usar zapatos gastados, tener como amigo al cartonero, al mas pobre de los pobres y al mas pobre de los ricos de este bendito mapamundi, no son sinónimos de locura, sino de una cordura, que empieza a recobrarse, con ganas de quedarse entre nosotros.

Esperemos que no sea un simple enamoramiento pasajero de los que hoy victoreamos su nombre, con palmas elevadas triunfales.
Francisco I, es el que Es, y habrá decisiones que nos interpelaran, otras con las que no estaremos de acuerdo.

Cuando estas lleguen, ¿cuales serán nuestras actitudes?

¿Pediremos que lo crucifiquen junto a los ladrones?

En todo caso, si le otorgamos la autoridad como Sumo Pontífice, naveguemos mar adentro, leyendo y saboreando en silencio y con suma concentración, el documento de Aparecida, sus homilías como cardenal, los documentos que atestiguan, quien es y para que ha venido a este mundo.

Estemos preparados no solo desde la fe y el dogma, sino intelectual y afectivamente, para interpelarnos, cuando nuestras propias contradicciones, no nos permitan percibir sus acciones y decisiones de perdón y Misericordia.

Viene a mi, desde que el padre Jorge, asumió como Sumo Pontífice, una frase de Jesús que marco mi vida y seguramente la de muchos: “Les vengo a traer mi paz, pero no los dejare nunca mas en paz”

¿Vino Jesús a traer la paz? ¿No vino a traer la paz?

Jesús no se contradijo a Sí mismo. Cuando miramos Sus palabras en el contexto, no podemos ver contradicción alguna.

El papa Francisco, conmociona las estructuras vigentes, por que su vida y su obra han estado en consonancia, desde que asumió su compromiso con los más pobres y humildes.

¿Es posible transmutar en un abrir y cerrar de ojos, lo cotidiano, en excepcional?

¿Acaso, en este mundo del todo vale, se vuelve a creer en el amor como fuente inagotable de posibilidades?

Los desafíos por venir, son para nuestros jóvenes, aquellos a quienes tenemos que pasarles la posta de “la Nueva Evangelización”.

Mi mayor temor, es la posibilidad como humanos, de caer en fanatismos innecesarios, ahora que sentimos que un líder nos representa y repetir historias de dualismos que nos hacen ver al otro como amigo o enemigo

Desde esta perspectiva, el desafió que se nos viene, será el de mirar el mundo desde la diversidad, integrando puntos de vista, creando una mirada propia de la realidad, animándose a cuestionar y a cuestionarse lo establecido.

Vivir la vida como un proceso, donde la capacidad de explorar, para buscar y abrirse a panoramas que incluyan nuevas posibilidades, sea lo que movilice nuestra humanidad.

Otra alternativa seria la capacidad de crear, de diseñar caminos alternativos, de asumir riesgos. La creación no es sólo una cuestión artística, tiene que ver con definir nuevas formas de vida, nuevas soluciones frente a diferentes situaciones que plantea la vida cotidiana.

No se puede dejar de lado, la capacidad de actuar bajo incertidumbre, es decir sin tener en claro la mayoría de las variables sobre las que uno se está moviendo.

Y por último la capacidad de liderar, de hacerse cargo de las propias decisiones que surgen de esta exploración, de esta creación y de esta acción más allá del rol-función o del cargo que se tenga y de las habilidades que se hayan adquirido durante la formación,

Me parece que son factores importantísimos para poder enfrentarse a lo desconocido, en un nuevo contexto y momento histórico.

Apuntalemos a nuestros jóvenes, confiemos en sus saberes, entreguémosles la posta.

Parece que se cumple esto de que nadie es profeta en su tierra, hasta que “se va”

Felices Pascuas y hasta nuestro próximo encuentro.

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