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Made in Suiza III

El 6 de enero, en Suiza, las familias acostumbran a celebrar el día de la llegada de los reyes magos con una tradición bien diferente a la argentina.

Nada de esperar regalos, de dejar calzados, pasto y agua para los camellos.

El 6, generalmente durante el desayuno, se come la “corona de reyes”, que es básicamente una rosca dulce de panadería, con forma de pequeños bollitos y que viene acompañada por una corona de papel dorado.

Dentro de uno de esos bollitos hay, escondida, una estatua de un “rey mago”. Nadie sabe en cuál de ellos. Por eso, se corta un bollito para cada integrante y se come hasta que alguien descubra en su porción a la pequeña estatua. Quién lo haga será el "rey" o "reina de la casa" y podrá, durante todo el día, realizar pedidos especiales, como solicitar la preparación de algún plato favorito, algún permiso en particular, decidir quien se encargará de cocinar, limpiar o lavar y así…

En nuestra casa el azar favoreció a Kevin (el estudiante italiano con el que compartimos la vivienda). Lo primero que pidió fue que Sara cocine. “¡Grave error!”, pensó, porque dos segundos después se acordó que Sara y la cocina tienen una pésima relación, y dejó sin efecto el pedido (¡para alegría de Sara!).

Además de verlo pasear durante todo el día con la corona puesta, (situación muy graciosa, por cierto), Sara sólo tuvo que desocupar el lavavajillas y poner las cosas en su lugar… ¡Nunca pensó que cocinar mal, algún día, le otorgara alguna ventaja!

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