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¿Alguien ha visto a Morales?

“Cómo se llama al desaparecido, una emoción apretando por dentro”

Juan José ‘Pocho’ Morales, el quinielero de San Jaime de la Frontera, desapareció un 30 de agosto de 2011. Sin dejar pistas concretas sobre qué fue lo que pasó, del hombre nadie supo más nada.

Un año antes, un correntino de apellido Ortíz y residente desde hacía 20 años en el pueblo, también se había esfumado sin dejar rastros. Coincidentemente, ambos manejaban una bicicleta roja con la cual recorrían las calles del poblado, cada uno a cargo de su humilde labor.

Desde entonces, la pequeña comunidad de 5 mil habitantes del norte entrerriano se encuentra convulsionada por estas desapariciones. Entre marchas y manifestaciones, todos se han unido en un reclamo que en reiteradas oportunidades han hecho foco en el primer mandatario provincial, Sergio Urribarri, quien aún no ha tomado contacto personal con la familia para abordar el tema.

Mientras estos esperan con angustia una noticia que dé cuenta del paradero de Morales, a modo de llamar la atención del gobierno, los medios y la sociedad en general, junto con los vecinos acudieron a la estrategia puntual de cortar la ruta 127, manifestarse frente a la comisaría local, celebrar misas populares y monopolizar cada espacio público. Todo, sin lograr trascender lo suficiente.

“La situación es muy preocupante porque no es la primera persona que desaparece en el pueblo, ya son dos en menos de un año”, había dicho por noviembre de 2011 el intendente de la localidad, Cristian Fernández.

En cuanto a la investigación, la Fiscalía de Chajarí no supo dar respuestas concretas ni avanzar demasiado. En algún momento dijeron haber visto a Morales en la provincia de Córdoba, pero el informante fue detenido por falso testimonio. Quedó en suspenso saber si lo hizo para cobrar la recompensa o simplemente trascender públicamente.

Salvo este testigo falso, nunca apareció alguien que aportara un dato certero y desde esa fecha hasta aquí, prácticamente se ha instalado un silencio sepulcral por parte del gobierno entrerriano. Extraña actitud, teniendo en cuenta la gravedad del tema.

Hace poco, la familia de Morales intentó dialogar en persona con el gobernador entrerriano, quien se encontraba en el pueblo a raíz de un acto institucional. Nuria Miño, sobrina de Pocho, expresó el gran malestar de todos por la negativa de Urribarri a atender el pedido. En Facebook, la mujer opinó sobre la actitud de este último: “Nunca le importó la desaparición de estas dos personas; hoy lo dejó bien demostrado. Y le recuerdo que estamos en democracia y tiene varios desaparecidos por los cuales responder como gobernador”. Contundente.

Por estos días Juan José Morales cumpliría 69 años de vida y han transcurrido casi tres inviernos desde su desaparición. Nada se sabe sobre qué pasó con el quinielero del pueblo, extrañado por todos. Por eso, con impotencia y desesperación, su hijo Walter cuestiona: “Se olvidaron de Pocho, archivaron la causa y no lo reconocen”.

En una de las tantas misas pidiendo por la aparición con vida de Morales, el cura Hugo Grimaux, párroco del Sagrado Corazón de San Jaime de la Frontera, dijo una gran verdad: “La justicia, cuando llega demasiado tarde, ya es una injusticia”.

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