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La educación pública no es un negocio, y eso se nota

Quiero aclarar que amo el fútbol, pero pienso:

¿No les parece que vivimos en un país donde lo que debería ser prioritario, otra vez no lo es? Fíjense esto: el fútbol está de huelga (aunque llamativamente Racing, Huracán y Arsenal jugaron por Copa Sudamericana) porque a los deportistas profesionales les deben sueldos atrasados. Ante eso todos nos solidarizamos, y está bien. Lo hacemos los que la vemos de afuera, domingo tras domingo desde una TV o un tablón, los jugadores salarialmente al día, el periodismo y hasta gran parte de la misma dirigencia que es la que tiene la responsabilidad de abonar la mensualidad.

En cambio, cuando los docentes hacen paro porque pretenden algún día cobrar un salario digno, y que en muchos casos no alcanza para cubrir la canasta básica familiar, nos escandalizamos para mal, obvio.

Automáticamente los medios hegemónicos -y otros no tanto- centran la discusión en la falta de clases, no en el reclamo justo. En titular "otro día más sin chicos en el colegio" o en debatir ofuscados qué hacer y dónde dejarlos cuando hay paro, mientras los padres sí trabajan.

Hablan de chantaje docente y realzan a los ególatras y cínicos voluntarios que se ofrecen a dar clases, como si esto último fuese tan sencillo. Hablamos de solidaridad con los pobres futbolistas que patean patrióticamente una pelota (no quita que el reclamo sea justo y leal), pero denigramos, ninguneamos y desprestigiamos hasta el extremo a "esa manga de vagos que prefiere sentarse a no hacer nada, en vez de darle clases a nuestros hijos".

Como ustedes, a esta película la veo desde hace mucho. Veo un país donde existen políticos que en campaña prometen dignificar a los docentes y la educación, pero en la práctica los ponen contra las cuerdas, obligándolos a aceptar sin chistar un aumento de hambre. Nadie juzga que existan gestiones que hagan un esfuerzo por mejorar la calidad educativa. Tengo fe y algunas certezas de que existen funcionarios y políticos con cerebro y buena voluntad. Pero claramente hasta aquí no alcanza y se nota mucho.

Entonces, ¿realmente les parece de chantas y vagos pedir que una vez en la vida les reconozcan la enorme labor que muchísimos docentes hacen? ¿No les parece de egoísta, mezquino y soberbio, en cambio, la postura del "voluntario" que desde arriba nos mira y nos dice que cualquiera puede pararse frente a los alumnos y sus problemáticas sociales y de aprendizaje, porque acá la cosa es demasiado sencilla?

Yo he visto a mi pareja caminar kilómetros para dar una hora de clases acá, dos allá y luego tomarse un colectivo para cumplir con varias más a 50 km de distancia. La he visto llegar destrozada porque gurises se le largaban a llorar por hambre o por sueño, ya que a la noche las balaceras narco los obligaban a dormir debajo del catre. La he visto poner de su bolsillo para cartulinas, block de hojas, lápices y fibras de colores; y aún la veo hacerlo. Como ella hay cientos, miles.

Entonces, mejor paremos la pelota y no nos pongamos histéricos. El fútbol va a empezar, tranquilos; este o el próximo fin de semana (¿en el fondo qué importa?). Y eso va a ocurrir porque es un negocio y a nadie le conviene que la pelota no vuelva a rodar. En cambio, la educación pública lamentablemente no lo es, y eso se nota.

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