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¿Para qué sirven las PASO?

Pasaron las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) y dejaron mucha tela para cortar. Por eso, prefiero quedarme con dos imágenes que creo resuelven el conjunto: la brutal y agresiva desorganización del cuarto oscuro, reducto en el cual convivieron una exagerada cantidad de listas; y el sobre actuado éxito que intentaron vender todos los candidatos, tanto a nivel nacional como local; tanto ganadores como perdedores.

No era una escena sacada de un sketch, sino la cruda realidad: El entrerriano promedio hizo una hora de cola para votar. En la fila, entendían que la culpa de la demora la tenían el presidente y los fiscales de mesa. Pero cuando entraban al cuarto oscuro, cambiaba la perspectiva por completo. La demora residía en que el votante se encontraba prácticamente acorralado por un berenjenal de opciones en cuanto a colores, tamaño de boletas y candidatos. Las papeletas ubicadas en incontables mesas daban toda la vuelta y el tacho de la basura se encontraba repleto con pedazos de ella.

Quien entraba al lugar se quedaba paralizado ante tanta variedad. Acto seguido, mutaba a un estado de confusión total, más aún si la intención era votar un mix de cada cosa, tal como sucedió. Es que había que tener mucho cuidado y leer bien, ya que había candidatos que pegaron hasta con cuatro precandidatos a presidentes, y otros que fueron solitos y pasaron totalmente desapercibidos. No era tarea sencilla dar con el candidato correcto.

Más allá de esta -hasta cierto punto- cómica situación, si de algo sirvieron las PASO fue para demostrar que el debate por una real reforma electoral no se puede dilatar mas. Así no se puede ni se debe votar, y mucho menos merecemos un trato semejante como ciudadanos que queremos hacer valer nuestro derecho y responsabilidad cívica.

De hecho, en la apertura de los sobres, los fiscales de mesa y el presidente debieron disponer de sobrada paciencia para resolver la situación. No fue tarea sencilla contar voto por voto, producto de la exagerada cantidad de listas, como de los reiterados y constantes cortes de boleta, algo pocas veces visto. Por eso, la situación exigió la necesidad de respirar profundo, organizarse bien y mediar entre las partes para que todo culminase sin cometer errores.

En mi caso puedo contarlo porque estuve pendiente de una escuela y me llamó la atención que en ninguna de las seis aulas se dispuso de un sistema idéntico para extraer los resultados de los sobres. En otras oportunidades, se utilizaban sistemas de conteo similares, pero esta vez el desconcierto evidenciaba que ningún método era de fiar ciento por ciento. En si, la manera de contabilizar resultados fue totalmente dispar, y eso se evidenció en el tiempo que le llevó a cada mesa resolver el difícil rompecabezas.

Mientras tanto, en los bunkers de campaña y muy lejos del trabajo de hormiga de sus fiscales, los candidatos se la pasaron a pura sonrisa y manifestación de éxito rotundo. Tanto los más como los menos favorecidos por el electorado se la rebuscaron para subrayar la gran elección que realizaron. Scioli- vencedor entre los presidenciables- auguró una clara victoria en octubre. En tanto Macri y Massa -los otros dos protagonistas- debieron afinar sus discursos y dar señales al resto del arco opositor, más como necesidad que por gusto personal.

En Entre Ríos -siguiendo con el rubro presidente y con casi todas las mesas escrutadas- la provincia quedó perfectamente dividida en su elección. Ocho localidades cabeceras para el FpV -gran parte de la costa del Uruguay- y ocho para Cambiemos -sobre todo en la costa del Paraná. Villaguay, en tanto, fue el único bastión en el cual Una Nueva Altenativa (UNA) de Sergio Massa y José De la Sota resultó triunfante, producto de que su candidato a gobernador es el intendente de esa localidad, Adrián Fuertes.

Párrafo aparte para Paraná y Concordia, lógicamente. En el primero, el oficialismo desde hace un tiempo a esta parte orientó la guerra comunicacional entre Blanca Osuna y Gastón Grand, excluyendo a Varisco del juego. Si bien la pulseada interna del FpV encontró como vencedora a la intendente actual, a nivel general fue derrotada por el candidato de Cambiemos, lo cual se potenció con la también victoria de Mauricio Macri.

En cuanto a Concordia, la ciudad no fue la excepción a la regla en torno a su historia de inclinar la balanza a favor del peronismo. Esta vez mutado en FpV, fue aplastante la victoria tanto a gobernador como a presidente, generando un vuelco a favor del oficialismo en el resultado final.

Sin más, estas elecciones en la provincia sirven para ver dónde está parado cada cual de cara a octubre. Sin dudas que los casi 9 puntos de ventaja del FpV a gobernador y casi cinco a presidente sobre Cambiemos no significan una gran diferencia, por lo cual se prevén meses de gastar suelas y afinar lápices. También se verá que ocurrirá con Unión Popular, el cual alcanzó un 16 por ciento que lo posiciona como tercera fuerza política en el territorio entrerriano.

¿QUÉ HACEMOS CON LAS PASO?

En cuanto al sistema en sí, el veredicto general nos lleva a pensar que esta instancia transita un prematuro ocaso, por lo menos en el sistema democrático provincial. En las largas filas que firuleteaban los pasillos de las escuelas, como en las redes sociales y el almacén de la esquina, la mayoría de los entrerrianos coincidió en que las mismas resultaron una pérdida de tiempo y dinero.

Desnaturalizado por completo, los diversos espacios que participaron no presentaron internas a gobernador, ya sea por falta de competencia, porque convenía juntarse para no dispersar el voto o porque simplemente quien lidera, también decide y ordena las reglas de juego.

Tanto el Frente para la Victoria, el Pro, UNA, el Socialismo, la Izquierda y el resto llegaron al cuarto oscuro con candidato único en el rubro y esto evidenció la mega encuesta que las PASO representan. Incluso a Presidente, donde quedaba marcada la disputa entre los tres protagonistas: Scioli, Macri y Massa. En tiempos de moda para los consultores, las PASO sirvieron para echar luz sobre que tan alejadas o acertadas estaban las innumerables encuestas que los políticos exhibieron.

Entonces, como sistema primario donde rara vez se dirimen internas, es necesario que sea replanteado, sacudido y puesto en consideración de aquellos que tienen el deber de proveer herramientas cívicas eficientes a la ciudadanía, a fin de fortalecer el sistema democrático y no entorpecerlo cada vez más. Por eso, resulta fundamental debatir para qué sirven las PASO tal cual existen y con qué fundamento mantenerlas, si no cumple el rol que posee por naturaleza.

Sintetizando, el ocaso del domingo se despidió con una tormenta infernal y yo terminé mi jornada a la madrugada, empujando el auto que se había empantanado en el barrio donde estaba la escuela. Quizás una metáfora de lo que significan estas PASO: un peso muerto al que no queda otra que arrastrar hasta la meta.

Lic. Ignacio Abolafia
Prensa y Comunicación
0343-154685111
@nachoabolafia

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