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Que debatan los de abajo

Argentina no tiene cultura ni tradición de debate. De hecho, la denominada "Argentina Debate" naufragó finalmente en su intención de juntar a todos los presidenciables, en lo que iba a ser la primera ocasión en la historia.

Es que el equipo a cargo de la campaña de Daniel Scioli comunicó que el bonaerense no será parte de la épica contienda oral, lo cual devaluó significativamente al tan esperado evento.

En este orden, si bien los organizadores afirman que el hecho igualmente se llevará a cabo el domingo 4 de octubre, los principales canales han tomado la decisión de bajarse de la transmisión, en un comunicado enviado por la Asociación de Teleradiodifusoras Argentinas (ATA).

Al equipo al frente del proyecto le costó muchísimo poder coordinar con los representantes de los seis candidatos una propuesta que encaje en cuanto a las pretensiones de cada cual. Es sabido que los dirigentes políticos son considerados un ejemplar muy complejo, casi tanto como el teorema de Fermat. Finalmente todo quedó en el abismo de la nada y la ansiada disputa camina hacia el ocaso.

En una táctica tan antigua como efectiva, el oficialismo tomó la hábil decisión primero de generar la adecuada expectativa, luego sembrar la duda de si Daniel Scioli sería parte y culminar con la negativa rotunda. Es que los asesores de la campaña del gobernador bonaerense fueron evaluando durante el proceso si realmente valía la pena tamaña exposición mediática. ¿Qué tan necesario es para el ex motonauta ser el centro de la escena en un debate donde se estima que el arco opositor le disparará toda su munición gruesa? ¿Por qué no mejor seguir eligiendo los medios por donde comunicar su mensaje y mirar en la comodidad del hogar como se desgastan Mauricio Macri y Sergio Massa en la carrera opositora? Esto último suena mucho más lógico y menos arriesgado.

En sí, un debate sin la presencia del hombre que encabeza hoy las preferencias de la mayoría de los argentinos cae por su propio peso y pierde todo poder de seducción. Sin el presidenciable que marca diferencias con el resto, termina siendo una disputa que no conmueve ni aporta nada nuevo para el reality show que intentan montar constantemente algunos medios de comunicación. ¿Pero acaso no resulta una actitud hipócrita la de bajarse de la transmisión, los mismos que celebraban la histórica ocasión democrática? Claro que sí, pero así es el negocio.

"Mejor que debatan los de abajo", es una frase que se repite desde el bunker central del kirchnerismo y se aconseja en cada terruño oficialista. En Entre Ríos sucede lo mismo, no estamos exentos. La campaña ingresa lentamente en su etapa final sin vislumbrarse que ocurra el milagro. Cada cual mantiene un proceder medido y pautado, sin palabras de mas.

Ausente el intercambio de ideas y propuestas, cada cual grita su verdad como y cuando puede. Es así, es lo que hay, ¡Que viva Showmatch!.

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