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Del barrio a primera, sin escalas

El fútbol genera una fábrica de sueños adentro de todas las personas que alguna vez lo hayan jugado. Casi sin excepción, todos los que disfrutamos de este deporte cuando éramos chicos soñamos con jugar en primera, y aún mejor si lo lográbamos con el club del barrio al que íbamos a practicar. A veces me vuelven los recuerdos de cuando, con 10 años, me imaginaba jugando contra Boca con la camiseta de Nebel puesta, hasta que el tiempo y la poca precisión de mis pies me fueron desayunando que la realidad no iba a ir para ese lado.

La realidad del deporte económico actual hace tan cruda la realidad que uno, por más amor que le tenga al club del barrio, tiene que resignarse a saber que hay un 99% de posibilidades de no verlo nunca en su vida en primera... o en la B Nacional... o en el Federal A. Incluso la ligera ilusión que genera la Copa Argentina se diluye en las derrotas ante equipos desconocidos que pierden ante equipos ignotos o fundados por sojeros en la siguiente ronda, y ahí uno se da cuenta que la diferencia de presupuesto entre el equipo del barrio y uno del Federal A es abismal, y ni hablar de la comparación entre uno de tercera categoría y uno de primera.

Sin embargo, ¿Qué pasaría si de la nada aparece la AFA ofreciéndole un lugar en primera al humilde Patrón del Barrio? ¿Realmente, y a sabiendas que se podría protagonizar un papelón y que no se cuenta con dinero suficiente, alguien rechazaría esa pizca de gloria que probablemente sea la única vez que se vea? Hay gente que sí, que quizás por honestidad y por decir "yo no quiero ascender por decreto" o por no querer ser humillado en las grandes pantallas diría que no ante la pregunta. Pero también hay mucha gente que aceptaría la propuesta, sin miedo a nada y con una mochila cargada de sueños. Entre este tipo de gente, probablemente, se encontraban los dirigentes del Sports Club Tasmania, de Alemania.

Sport-Club Tasmania von 1900 Berlin e.V. fue fundado en 1900, y durante toda su existencia fue un club de barrio. Comenzó llamándose “Rixdorfer TuFC Tasmania 1900” haciéndole honor a la zona que se ubicaban (Rixdorfer), pero el equipo se cambió de barrio varias veces y al final le dejaron solo la parte de “Tasmania” para no sufrir calvarios parecidos a lo que viven los hinchas de San Lorenzo.

A lo largo de su historia, nunca se apartó del título de equipo del suburbano de Berlín, sin codearse con los grandes ni subir más que de la tercera categoría del fútbol alemán. Aún así, el Tasmania fue uno de los clubes fundadores de la DFB (Deutscher Fußball-Bund, la AFA teutona), por lo que se podría decir que quedará en la historia como los ya casi olvidados Alumni o Lomas Athletic en nuestro país. El Tasmania, al igual que todos los equipos alemanes y gran parte de los europeos, sufrió los efectos de la segunda guerra mundial, siendo disuelto en 1944. Aún así, el club volvió a su esplendor en 1950, y siguió siendo el equipo más grande de la cuadra.

Antes de seguir ahondando en la historia, es menester aclarar que el futbol alemán presenta una particularidad que no se da en ninguna parte del mundo: su capital no tiene ningún equipo grande. Los titanes de la Bundesliga están ubicados en la mitad este del mapa, como el Bayern München (de Munich), los de Gelsenkirchen (Schalke y Dortmund), el Hamburgo (de Hamburgo), el Werder Bremen (de Bremen) y el Borussia Mönchengladbach (de Mönchengladbach), dejando la mitad oeste casi desierta y con la única aparición de un tal Hertha que ganó sólo dos campeonatos es sus más de 100 años de existencia, y el último de ellos lo logró hace más de 80 años. De hecho, desde que finalizó su época de gloria se ha limitado a hacer de ascensor entre la Bundesliga y la 2.Bundesliga.

El Hertha pudo mantener su estadía en primera, aunque sin pena ni gloria, durante los 20 años que siguieron a la segunda Guerra Mundial. Pero llegado el año 1965, el único club de la capital en primera división perdió finalmente la categoría, aunque no por razones futbolísticas sino por fraude en el traspaso de jugadores y falta de inscripciones y pagos de sueldo.

Esto fue una tragedia para los organizadores del fútbol de primera, ya que en ese entonces necesitaban imperiosamente que haya un club de la dividida ciudad para menguar con la tristeza de vivir en un lugar partido en dos. Por ello se apuraron en enviar invitaciones a todos los clubes de Berlín para que jueguen en primera. Así de fácil era, el único requisito era tener ganas de jugar contra los grandes y aparecer en la máxima categoría.

Ese mismo año, la bundesliga aumentó su número de equipos (de 16 a 18), y por medio de estos dos ascensos gratis subieron los dos gigantes que estaban en la "B": el Bayern Munich y el Borussia Monchengladbach. Pero la plaza berlinesa seguía vacante, y la organización decidió enviarles invitaciones a los dos equipos berlineses de la segunda categoría. El Tennis Borussia Berlín, quien perdió la final por el ascenso ante quien es hoy por hoy el club más grande de Alemania, rechazó increíblemente el pedido y no se sabe por qué. Esto derivó al segundo equipo berlinés, el Spandauer SV (que había finalizado la temporada en la mitad de la tabla de la 2.Bundesliga), a recibir la invitación, pero este también la rechazó.

Los dirigentes de la liga estaban enfurecidos, y tuvieron que recaer en la liga distrital berlinesa para conseguir alguien que quiera llegar a primera. Y aquí volvemos con nuestro afable club de barrio, porque el Tasmania tuvo las agallas suficientes y aceptó la oferta.

Así llegó la fecha del debut, en el que el Tasmania debutó ante nada más ni nada menos que 80.000 personas en el Estadio Olímpico de Berlín y demostró su valía, ganándole por 2 – 0 al Karlsruher FC. Todo fue fiesta en la ciudad del muro, que estaba enamorada del humilde club que llegó a primera de forma inesperada y daba que hablar en todo el país.

Pero la gloria duró solo un fin de semana, porque a lo largo del año el SC Tasmania consiguió el honroso título de Peor Equipo De La Bundesliga De La Historia. De hecho, lidera en solitario los siguientes rankings: mayor número de derrotas en una campaña (28 de 34) y en casa (12 de 17), único equipo de la Bundesliga que nunca ganó de visitante, menor número de goles marcados (15) y mayor número de goles en contra (108) en una temporada, mayor derrota en casa (0-9 ante el Meidericher), menor número de goles del máximo goleador (Usbeck, cuatro) o menor asistencia a un campo (827 espectadores contra el Borussia M’Gladbach, en las buenas y en las malas mucho maaaaas). A estas cifras hay que añadir algunas más que por lo menos el Tasmania no lidera en solitario, como el de menor número de victorias en una temporada (2) o mayor número de derrotas consecutivas en casa (8) y en total (10).

Como era de esperar, el amable Tasmania descendió a la segunda división y no paró de bajar hasta llegar a su lugar en el mundo: la liga distrital. Aún a pesar de ello, el Tasmania nunca se recuperó del golpazo anímico, de ser el hazmerreír de Alemania, y finalmente quebró en 1973. Pero nadie olvidará la romántica historia del club de barrio que llegó a primera y se codeó con los grandes, ni del más grande de la cuadra que metió 80.000 personas en el estadio olímpico de Berlín. Y aún a pesar de tantos tristes récords, los fanáticos optimistas podrán recordar a este club como un grande en la historia del fútbol alemán... por lo menos hasta la primer fecha del torneo.

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