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El mensajero

Parece ayer, entre los pocos recuerdos que mi memoria guardó de la adolescencia, cuando compraba en Bariloche el recientemente publicado "A Thousand Suns" de Linkin Park. Corría 2010 y estaba contentísimo con mi adquisición.

Lo escuché esperando agresividad (como en los anteriores temas "Given up" o "One step closer"), quizá influenciado por el lanzamiento de "Korn III: Remember who you are". Me encontré con un trabajo mucho más experimental, lleno de intromisiones y "comercial", más apto para todo público.

La depresión de esos momentos me hizo morirme de ganas de transmitirle algo al mundo, de hacerme escuchar, y la clase de inglés a la que había que llevar una canción fue la excusa perfecta. Con el nuevo CD en mano, al fin pude mostrar que no sólo escuchaba metal y que mi vida era una mierda sino que cada tanto era civilizado, como los demás.

Sin pensarlo ni habérmelo preguntado, la canción que elegí y que estaba entre los mil soles pudo haber sido un pedido de ayuda implícito. Como el título del tema y como cantaba Chester, estaba esperando a que venga el fin, deseando tener fuerzas para mantenerme parado. Eso no era lo que tenía planeado, estaba fuera de mi control.

Durante los minutos en los que la voz de Chester salió por los parlantes del pequeño minicomponente sentí que estaba en lo mío y que eso mío concordaba con los demás, que tenía lugar en la sociedad, y a cada momento deseaba no volver a lo de siempre, a estar callado, a estar sentado al fondo, a estar solo en los recreos. Pero no basta con desearlo: terminé la clase y regresé a la cotidianeidad, a sentirme solo, a no ver ayuda en ningún lado, a querer gritarle al mundo que la estaba pasando para el orto creyendo que nadie se daba cuenta.

Cuando no había quien se dedique a aquejarnos por ser distintos, por los auriculares y en otro idioma un mensajero nos cantaba a los oídos de quienes nos acostábamos mirando al techo sin tener ganas de levantarnos y nos decía que no estábamos solos en el sentimiento. Eran casi búnkeres anti bombas: vivir en la incomprensión absoluta para llegar a tu casa, escuchar "Leave out all the rest" y saber que otra persona también estaba pretendiendo que alguien venga y la salve de sí misma.

Nunca lo ví en vivo, lo más cerca de él que estuve fue por la música de mi mp3, pero a ese mensajero lo tomé como un hermano en la lucha. No sé si alguien podría comprenderlo, pero cuando dos personas sumidas en la depresión se juntan nace un leal deseo de verlo bien al otro. Se olvidan las diferencias, ni siquiera se pretende ser amigo de la otra persona, es sólo que sabemos lo que se siente y queremos dar el respaldo que tanto necesitamos. Nos sentimos inútiles los dos, y entre inútiles nos sentimos entendidos. Por eso se sintió sumamente reconfortante cuando estaba llorando en clase y esa compañera que pasaba lo mismo que yo me dio un papel que decía "son todos unos pelotudos", aunque no comparta lo que dijo. Y sí, ella también escuchaba el testimonio del profeta Bennington.

Pero A thousand suns escondía una gema digna de una belleza singular que sólo pude apreciar seis años después, cuando por fin me estaba empezando a considerar la persona feliz que soy hoy. Escondido al fondo del álbum, como yo en el aula y como la esperanza en mi corazón, Chester empuñaba una guitarra y rasgaba su voz para decirme que todo iba a estar bien. En serio, lo decía con la fuerza de su experiencia: mostraba que salió del pozo y que las respuestas eran más fáciles de lo que uno cree.

Por eso dolió tanto.

Dejé de escuchar Linkin Park porque andaba en busca de nuevos horizontes musicales (y porque la banda estaba muy volcada al pop), y con la balada del mensajero llenando de positividad el futuro nos dijimos adiós. Hasta que la tarde me sorprendió: el ganador de la lucha, nuestro acompañante, mi espejo por mucho tiempo, decidió perder.

Qué frágil es todo.

Gracias Chester.
Por favor, ponerle "play" a esta canción antes de seguir leyendo.




Cuando te sientas solo,
Apartado de este mundo cruel
Y tu instinto te insiste en que huyas de acá
Escucha a tu corazón,
Esas voces angelicales que cantan para vos
Ellas serán tu guía de regreso a casa

Cuando la vida nos deja ciegos
El amor es quien se queda cuidándonos

Cuando ya sufriste suficiente
Y tu espíritu se está rompiendo
Te está desesperando tanta pelea
Recordá que sos querido
Y que siempre lo serás
Y esta canción te devolverá, bien, a casa

Cuando la vida nos deja ciegos
El amor es quien se queda cuidándonos





Si estás pensando en suicidarte, por favor, decíselo a quien más querés, a quien sentís que se pondría sumamente triste si te quitás la vida. En serio, las respuestas y la salida toman muchísimo tiempo en aparecer y sólo se van dando. Es cuestión de paciencia y de positividad. Y de ir a un psicólogo.

Si vas al psicólogo por primera vez y no te cae bien probá con otro. Y si ese tampoco volvé a cambiar. Agotá las posibilidades, no pares de buscar, no te des por vencido. Somos personas y tenemos nuestras delicadezas y requisitos a la hora de contarle intimidades a cualquiera.

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