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Concordia, Cresto y Niez, o cómo inventarse un candidato opositor con el cual perder

En este verdadero drama que son las inundaciones del río Uruguay, si uno escucha al intendente de Concordia Enrique Cresto la culpa de todo la tiene Niez. Roberto Niez es el presidente de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande desde que Cambiemos se hiciera cargo del gobierno nacional, y sucedió precisamente al padre de Enrique, Juan Carlos, uno de los principales referentes del peronismo concordiense desde siempre. Hay que dejar constancia, antes de abundar en otros detalles, que la impronta dejada por el padre del intendente tuvo más que ver con el descontrol administrativo, por llamarlo de alguna manera, y la utilización política de la entidad. Eso si se quiere ser benevolente.

Niez, dueño de una altura moral inalcanzable para casi todos los peronistas de Concordia y de toda la costa del Uruguay, y en particular para los Cresto, se encontró de repente jugando el papel de malo de la película. Alguien tenía que ser el culpable de una situación de tanta tristeza, angustia y miseria como esta y nada más fácil que echarle las culpas a quien en apariencia abre y cierra la canilla. Afortunadamente, Niez preside una entidad que dispone de un grupo de técnicos serios y profesionales, esto Cresto lo sabe, y con un mandato claro de privilegiar la vida y la condición humana por encima de cualquier fórmula económica. Esto es así desde siempre y con un mandato que nunca ha sembrado dudas, tal vez mucho menos en el Uruguay que de este lado del río.

Es más, con esta gestión se ha mejorado de manera significativa la comunicación y por ende la previsión con la que viene acompañada, dejando a la vista de todos una de las ventajas de contar con una represa río arriba que permite moderar los flujos aun cuando sea imposible manejarlos a voluntad. Esa posibilidad de manejo es central en lograr, por ejemplo, que el río se estacione durante la noche y que todos sepamos con uno o dos días de adelanto el nivel previsto en los distintos puertos de la provincia a orillas del Uruguay. Esa herramienta, en la que prima menos la capacidad técnica y más la comunicacional, y que también estaba disponible durante la gestión del padre del intendente, recién ahora está siendo utilizada con la inteligencia del caso.

Esto sin dudas tiene gusto a poco considerando el dramatismo del caso, pero ayuda y mucho en medio de la difícil circunstancia. Niez no puede, ni debe, desoír las consideraciones de los profesionales solo para satisfacer las demandas políticas de quienes se han propuesto hacer de su persona un "punching ball". Estos son los mismos, Cresto Junior viene acompañando a las distintas administraciones peronistas de Concordia desde que se recuerde, que poco y nada han hecho para arreglar un problema de fondo que no tiene ni días, ni años sino décadas.

Con el discurso fácil de que hay una intencionalidad aviesa y declarada de ¨ahogar a los pobres¨ no se pretende otra cosa que ocultar la inoperancia, la ineficacia, la ignorancia, y la inutilidad de quienes gestionan y han gestionado Concordia durante tanto tiempo con un comportamiento propio de mentes retorcidas y oscuras que no quieren hacerse cargo de la responsabilidad que les cabe. Hoy tanto en Concordia, como en el resto de las localidades entrerrianas sobre la costa del Uruguay sigue construyéndose por debajo de las cotas sugeridas. Las obras de defensa en las principales ciudades de la cuenca siguen siendo también una propuesta incumplida. Tal vez el único lado positivo de esta nueva y alarmante recurrencia en las inundaciones sea el que de una vez por todas se les transmita a nuestros políticos el muy obvio sentido de urgencia.

Cuando el agua baje, y si tenemos suerte lo hará después de un periodo de amesetamiento y sin llegar a nuevos picos, sería esperable que remplacen la palabra fácil por la acción concreta. Que dejen de buscar culpables y que, aunque sea por el egoísta motivo de supervivencia política, se dediquen a resolver este tema de una vez y para siempre. Si no lo hacen, en el caso puntual de Concordia tal vez ese mismo "demonio" que han querido crear sea quien termine recibiendo el mandato popular para arreglar ese y los otros mil problemas que el peronismo de Concordia no puede resolver desde aquella misma época en que se comenzó a construir la represa. Si Busti, Urribarri, Bordet y los Cresto no pudieron o no supieron, tal vez ya sea tiempo de que la oportunidad la tenga alguien de un color político diferente. Enrique debería ir tomando nota.

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