Blogs Ver todos los posts

La protesta docente y un kirchnerismo que mete la cola

Detrás de los maestros se esconden algunos de los más rancios kirchneristas

Desde Santa Cruz, Cristina pondera a través de Twitter la flamante "escuela itinerante" instalada en la Plaza del Congreso. "Es muy linda, me hace acordar a mi escuela de La Plata" dice. Mientras elogia y apoya la protesta sindical de los maestros en Buenos Aires, nada dice de lo que sucede a solo unas pocas cuadras de su casa, donde los maestros santacruceños continúan las protestas contra su cuñada y gobernadora Alicia Kirchner, quién no solo les debe sueldos atrasados, sino que solo les ofrece 3% de aumento para este año, muy lejos de la oferta tan criticada de ajuste por inflación de María Eugenia Vidal.

El kirchnerismo no descansa. A los embates dialécticos de Cristina hay que sumarle participaciones como las del domingo pasado durante el primer y fallido intento de instalar la carpa enfrente del Congreso Nacional. Entre el grupo de gremialistas, que según varios medios incluía también barras de un par de clubes del ascenso, se pudo ver a militantes kirchneristas, algunos de ellos con cargos electivos y otros candidatos por ese espacio en las últimas elecciones.

Con sus huestes raleadas y más desperdigadas que en sus años dorados, los kirchneristas de paladar negro parecen haber encontrado en el gremialismo docente, y en la CTA, el conducto apropiado -y solapado- para trascender como espacio y continuar su firme oposición al macrismo. Es cierto que hay otros instrumentos, como las Madres o Abuelas de Plaza de Mayo, pero ahí el elemento sorpresa desaparece y la ideologización extrema se hace mucho más evidente.

En ese estado de cosas, Roberto Baradel, el líder de los maestros que nunca en su vida estuvo al frente de una clase - como fue también el caso de su predecesor y compañero kirchenrista Hugo Yasky-, se ha convertido en figura central de esta gran trama. Perdedor en su duelo personal frente a la "bella" Vidal, duelo en el que a "Roby" le toca interpretar al no tan glamoroso personaje de la "bestia", imagina ahora nuevas formas de enfrentamiento, como mover el escenario de lucha y refriega a la Capital Federal, donde el enemigo toma la forma -tal vez- menos simpática de Mauricio Macri. Por otra parte, tampoco hay que olvidarse que Baradel tiene una elección interna en su gremio de Suteba en unas pocas semanas y necesita del conflicto como trampolín.

Que el kirchnerismo le haya cooptado sus estructuras gremiales no son buenas noticias para los maestros. Tampoco que la opinión pública vea cada vez con menor simpatía esa antigua y gastada forma de protesta que son las recurrentes huelgas de principios de clase. Por primera vez en mucho tiempo, la agenda educativa, según la ven los ciudadanos normales no debe incluir solo una necesaria reparación salarial. También se comienza a ver como natural que se discutan otros problemas graves como el ausentismo, los excesivos pedidos de licencia, la asignatura pendiente de la doble escolaridad, o la baja tolerancia gremial a la indispensable evaluación del cuerpo docente. Es que ya es imposible para todos y cada uno de nosotros, incluidos los maestros, negar la crisis casi terminal que vive la educación argentina y que nos está obligando como país a pensar en una refundación educativa.

Como nunca, la sociedad parece lista para este debate. Los instrumentos que existen, llámense leyes como la ley de educación nacional o la ley de financiamiento educativo, o planes como un en apariencia innovador Plan Maestro presentado recientemente. Lo que falta es una discusión profunda y un posterior gran acuerdo entre todos los sectores interesados, incluidos gremios y los estados nacional y provinciales, que siente el punto de partida para una reconversión de una educación que hoy es menos competitiva que nunca. Esto en una época donde hasta uno de los líderes sindicales del grupo de los Gordos, Gerardo Martínez, ya se anima a hablar de robótica, cibernética, y fórmulas polinómicas, todos términos más propios de sistemas educativos como el de Finlandia o Singapur y mucho menos del vilipendiado sistema educativo argentino.

¡Comentá esta nota!

Para escribir un comentario, antes deberás seleccionar una identidad.

[X]

* 600 caracteres disponibles

Comentarios

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.