Blogs Ver todos los posts

Otra vez Venezuela, ahora camino a la hiperinflación

Un vivo y doloroso recordatorio de que los milagros no existen

Venezuela desapareció de la tapa de los diarios - las protestas callejeras parecen haberse calmado algo- pero la economía sigue barranca abajo. De poco parece haber servido el aumento de salarios de 40% que anunció Nicolas Maduro la semana que pasó. Es que este aumento, hecho público entre bombos y platillos, equivale a una gota de agua en el océano si se tiene en cuenta que Venezuela está entrando en un proceso de hiperinflación.

En el mes de agosto, la inflación fue del 34% y si continúa en este sendero para fin de año podría alcanzar 1700%. El gobierno no parece haber tomado ninguna medida que indique un camino diferente y cada día que pasa la economía se vuelve más y más en el principal factor que podría terminar derribando al régimen chavista. Incluso ahora hablan de modificar el sistema actual de tipo de cambio, contemplándose la posibilidad que de aquí en más el estado opere ese mercado en función no solo del valor del dólar sino también de otras monedas como el yuan chino, el rublo ruso o la rupia hindú. Humo y espejos.

Mientras la economía se desangra y todos, todos sin excepción, la pasan muy mal, Venezuela continúa pagando su deuda, tal vez porque el default no sea otra cosa que el final de juego para Maduro y sus socios boli-burgueses. Nadie sabe si podrá llegar a fin de año habiendo honrado todas sus obligaciones, pero la intranquilidad del gobierno se hace patente en los desesperados pedidos de ayuda financiera que se le hacen a diario a Rusia y China. Mientras que los chinos se muestran muy muy fríos, todavía parece haber cierta receptividad por parte del gobierno ruso, interesado en mantener la tensión alta entre la región y los Estados Unidos.

Mientras tanto, la producción de petróleo, casi lo único que hoy ese país produce y es la exclusiva fuente de dólares, sigue cayendo a un ritmo del 12% anual. La empresa petrolera estatal, PDVSA, está ocupando sus refinerías a menos del 50% de capacidad, lo que indica que el declive tiene que ver sobre todo con la creciente desprofesionalización del sector. Es que una gran mayoría de los que saben de petróleo han optado por dejar el país e irse hacia horizontes más venturosos y menos problemáticos, donde ganan más y se amargan menos. Posibles sanciones de Estados Unidos y Europa son otro factor que definitivamente puede estar incidiendo en la menguada capacidad operativa de la petrolera venezolana.

Muchos ven en Venezuela un espejo donde mirarse, un reflejo fidedigno de lo que pudimos haber sido y no fuimos. Otros, sostienen que es imposible saber si un derrotero similar nos estaba esperando. Lo que sí se sabe, y es irrefutable, es que agotada la capacidad de financiamiento externo, como decía más arriba tal vez solo le quede la de Rusia y por nada más que un rato, el atajo ha sido la emisión indiscriminada como única alternativa para seguir pagando la olla del estado venezolano y las de todos los demás.

Por aquí, ese parecía ser un camino inevitable si quien heredaba el legado kirchnerista era Scioli y no Macri. Hasta lo dice el mismísimo Miguel Bein, en su momento principal candidato a Ministro de Economía del motonauta. De hecho, hoy estamos pagando con una inflación todavía alta, que decae muy lentamente y a un costo cuasi fiscal enorme, todas las tropelías del anterior gobierno. Es que el cáncer de la inflación es cosa seria y no se cura en un día, ni en un mes, ni en un año, sino en varios, lamentablemente. Lo que sí es Venezuela hoy, es el vivo recordatorio de que los milagros no existen. Y eso es precisamente de lo que nos había querido convencer el relato cristinista. Tarde pero seguro, las mentiras de un milagro que no fue tal comienzan a quedar a la vista.

¡Comentá esta nota!

Para escribir un comentario, antes deberás seleccionar una identidad.

[X]

* 600 caracteres disponibles

Comentarios

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.