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Reflexiones post electorales: El porqué del triunfo de Cambiemos en Entre Ríos

No se puede hablar de un batacazo. Eran varias las encuestas que hacían presumir que un resultado como el del domingo en las elecciones de Entre Ríos era factible, pero aun así fue un baldazo de agua fría para muchos. Particularmente para el peronismo y para el frente por ellos liderado, Somos Entre Ríos. En la provincia, Cambiemos se impuso a un peronismo unido, la gente de Massa incluida, por casi seis puntos porcentuales.

Cambiemos ganó desde Paraná hasta Gualeguaychú pasando por todo el sur de la provincia, con algunos resultados interesantes, como la diferencia de casi 20 puntos que sacó en este último distrito. Cabe recordar que ambos cabeza de lista son de ese departamento. La ola amarilla llego incluso hasta Colón, casi siempre esquivo para el macrismo.

La historia de La Matanza en Buenos Aires tuvo su contrapartida entrerriana en el departamento Concordia. Como en el gran distrito del conurbano, en Concordia -el departamento más peronista de la provincia- Cambiemos le comió votos, y unos cuantos, con respecto a la elección anterior. La diferencia fue de unos doce puntos, y son varios los operadores políticos que coinciden en la opinión de que con una candidata mujer y de Concordia en la lista de diputados nacionales otro podría haber sido el resultado. Colón al sur, Federación al norte lo dejaron a Bordet y sus socios locales con la manzana rodeada.

Tal vez sumidos en una gran frustración, los integrantes de este gran frente entrerriano que ha sabido contener por primera vez en mucho tiempo a todo el peronismo de la provincia no paran de preguntarse el porqué de una elección tan mediocre. Sobre todo si se considera que la lista de candidatos de Cambiemos no mostró nombres convocantes sino más bien ignotos, o como en el caso de Benedetti, más bien grises. Cambiemos se mostró como una marca consolidada, es cierto, pero sin nombres de fuste como factor de empuje. Una interna de diez candidatos y un nombre de frente poco conocido, la versión local del Frente para la Victoria pasó a mejor vida, tampoco ayudaron al peronismo, aunque por otro lado tampoco se le puede atribuir a esto una gravitación particular en el resultado.

Dos son las razones centrales que tal vez ayuden explicar el porqué de esta pálida performance del oficialismo provincial. La primera, que a Bordet le terminó pasando lo mismo que a Schiaretti en Córdoba. Si uno como opositor se muestra- aunque más no sea en modales- cercano al gobierno nacional, llegado el día de la elección el votante seguramente termine optando por el original y no por una mala copia. Es común ver gente que no es de la provincia preguntarse si Bordet es de Cambiemos cada vez que se lo ve aparecer en público. Bordet no será amigo de Macri, como sí lo es el gobernador de Córdoba, pero los entrerrianos nos acostumbramos a verlo en compañía del ministro Frigerio y en plácida pose con mucha frecuencia.

La otra tiene que ver con la debacle del peronismo, más precisamente el kirchnerismo, en buena parte de la pampa húmeda o de la región centro, como prefiera que se la llame, más San Luis y Mendoza. La excepción a la caída kirchnerista fue Santa Fe, donde el ex ministro de Cristina Kirchner, Agustín Rossi, tuvo la suerte de su lado considerado un electorado que desde siempre está divido en tres, allí también juega un rol central el socialismo, y una interna peronista atractiva donde el justicialismo tradicional le sumó muchas adhesiones al sello justicialista. En Entre Ríos por su parte, el kirchnerismo quedó muy desgastado, producto de la pésima gestión de Urribarri y de todas las sospechas de corrupción que hoy pesan sobre él.

Si uno toma estas razones por buenas, es difícil pensar entonces que el peronismo local podrá hacer demasiado para revertir la tendencia, sobre todo si se agrega la circunstancia de una situación económica que promete algunas mejoras para los meses venideros. La recuperación que hoy se vislumbra solo en las planillas de cálculo es posible comience a percibirse en la calle en algunas semanas. Entre Ríos podrá no estar al tope de las prioridades de Cambiemos, aquí no se eligen senadores nacionales en este turno, pero aun así tampoco habría que descartar algún compromiso económico adicional que beneficie a alguno de la tropa propia con facultades ejecutivas en el territorio provincial.

Es más, podríamos ver estrecharse los márgenes de la victoria del peronismo en lugares como Concordia, donde la derrota a manos de Cambiemos en la próximas elecciones municipales ya ha dejado de ser una utopía. Y la inesperada victoria de Cambiemos en Colón podría volver a repetirse en el próximo turno. En ambas ciudades el oficialismo está desgastado después de años de administraciones que en el mejor de los caso podrían llamarse como poco felices. Como no se vio en mucho tiempo, el mapa político de Entre Ríos está en plena ebullición.

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