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“Figuro en facebook, existo”

Parafraseando a Descartes, filosofo francés que formuló la premisa “Pienso, existo”, echaremos un vistazo sobre el uso diario de facebook, no como red social, sino como espacio receptor de todo tipo de “catarsis” y/o explosiones emocionales.

Retomando al autor, debo señalar que coincido en su hipótesis “no hay verdad”, más que la certeza de que existimos porque pensamos. Por lo tanto, estas líneas serán una mera apreciación de una mirada, dentro de la eterna lista de modos de apreciar nuestro contexto. Se trata de un par de ojos que observan, interpretan y expresan -a su medida- lo que hemos consensuado llamar realidad, aquí y ahora.

El famoso sitio “facebook”, que en sus orígenes fue de uso exclusivo para estudiantes de la Universidad de Harvard, se abrió con el tiempo a cualquier persona que tuviera una cuenta de correo electrónico.

Hasta aquí, suena bien. Se trata de un espacio en donde poder informar e informarnos, de todo tipo de eventos y/o novedades. Un sitio a través del cual nos conectamos con personas, sin importar procedencia, kilómetros, ríos ni murallas que nos separen de una pc a la otra. Para los usuarios del “imperio facebook” esto no es un problema.

Lo que sí resulta conflictivo es el uso y espacio que la biografía virtual ocupa en nuestras vidas.
Mucha gente se horroriza con la idea de ser vigilados, ya sea por el vecino o el propio Estado, al tiempo que convierte su vida en un “asunto popular”. Rareza…

La sociedad aletargada por cámaras y jefes del pensamiento que minuciosamente nos contó George Orwell, resulta descabellada, inconmensurable. Y a pesar de ello, es la misma sociedad que busca hoy, a través de sus cuentas sociales, ser vista, escuchada, comentada, hablada y hasta perseguida por los demás .Todo el tiempo, sin sosiego.

Me resulta curiosa la necesidad de hacer público lo más privado e ínfimo de nuestras vidas. Día tras día se sacan a la luz las intimidades más hermosas y tremebundas. Si…los extremos. Desde estados de ánimo, salidas, encuentros, despedidas, inversiones económicas…hasta los fallecimientos, las desgracias; y los accidentes, incluyendo fotos tomadas en un horrendo primerísimo primer plano.

¿De dónde salió esto de hacer más publicaciones que pasos en el día? Claro, la tentación está frente a nuestras retinas. Cuando un usuario ingresa al sistema “el señor facebook” le pregunta ¿Cómo te sientes? ¿Qué haces? Como si hubiera sido declarada cada una de nuestras vidas “interés popular”. La manzana está al alcance de todos, aunque, por suerte, no todos tienen hambre e interés en morderla.

Gente que avisa al violador a qué lugar irá por la noche, con quiénes, y dónde estarán antes y después del encuentro, del cual detallan hora, calle y plan. Consultas sobre qué look usar: ¿Rubia o morocha? “Tengo sueño… a la cama”. Y al rato el estado pasó a “desvelo”, o “malditos mosquitos, no puedo dormir”. Madres publicando: “con “fulano” (su hijo de apenas dos años) “mirando una peli”…Me pegunto… ¿Es sano esto?

Es real que en Argentina se encuentra muy arraigada la tendencia de los “eternos adolescentes”, pero en este caso, la niñería se nos fue de las manos. Me es inconcebible que una persona de considerable edad, lo cual supondría madurez intelectual y racional, pierda el tiempo avisando a sus “amigos web” lo que piensa hacer, hizo, siente, compra, tira, y/o le gustaría tener.

Estas situaciones me remiten a la figura del niño, capaz de todo tipo de ridiculez a cambio de una pequeña dosis de atención. Un pataleo sin sosiego y llanto hasta hartazgo me resultan los asiduos y obsesivos consumidores, que al mejor estilo “efecto dominó” hacen público cada impulsivo pensamiento.

Y lo peor del caso es que no es solo un asunto de infantes o púberes, que gritan fantasía a los cuatro vientos, sino que involucra a personas mayores, integrantes y/o responsables de una familia, a la cual muchas veces hacen a un lado por estar tan concentradas en un mundo paralelo. ¿A dónde nos conduce esto? Y algo que me intriga aún más: ¿A quién le “hablan”? ¿Están pidiendo ayuda?¿Atención? ¿Diálogo? De ser así, no comparto la iniciativa.

Cada uno parece vivir el hoy, como si nada de lo que dice o hace tuviera consecuencias…

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