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“La verdad está en marcha y nada la detendrá”

EL ROL DEL COMUNICADOR SOCIAL Y UN POCO DE HISTORIA

“Comunicador Social”, es quien se compromete a develar la verdad, a dar a conocer aquello que la sociedad no quiere saber ni escuchar. A llevar la justicia como bandera, sin importar los intereses del capital y del Estado.

La función del comunicador social es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio, y por lo tanto… molestar. Un comunicador es aquel cuestiona y critica todo y a todos, quien le echa sal a la herida.

Paradójicamente, su función para con la sociedad no es motivo de honores, sino de condenas. ¿Qué mejor ejemplo que el caso Dreyfus? Allí podemos visualizar el papel del comunicador social en su máxima expresión. Un rol que hoy día nos resulta ilusorio. Zola es justicia en carne viva, es la verdad a millones de kilómetros por hora. Bajo su lema “La verdad está en marcha y nada la detendrá”, ganó un año de cárcel y una multa de 7.500 francos; lo que debe indignar a todo luchador social comprometido. ¿Puede un comunicador no sentir el deber de ser justo? ¿Puede un comunicador, no sentir que las penurias de la sociedad le atraviesan el cuerpo? Sí, puede. Pero no debe.

Al igual que Zola, debemos sentir propia la desgracia ajena, hablar por aquellos que se quedan callados, gritar por los que hablan muy bajo, y sobretodo… cuestionar la validez de los discursos, la pretensión de verdad y veracidad de aquello que se afirma.

El Caso Dreyfus trata de Émile Zola y su inmortal J’accuse(Yo acuso) , uno de los manifiestos más célebres de la historia, surgido en 1897 en el contexto de una Francia acalorada y polémica.

Como buen comunicador comprometido, el destacado escritor francés funda su alegato a favor de Alfred Dreyfus, en nombre de la justica y la verdad. El controversial caso estalló en 1894 cuando Alfred Dreyfus, Capitán del Ejército Francés, de origen judío-alsaciano, fue acusado de haber entregado a los alemanes documentos secretos.

Una torpe investigación llegó a la conclusión de que Dreyfus era el autor- y por lo tanto el culpable- de los escritos. Fue juzgado por un tribunal militar y condenado a prisión perpetua en la Colonia penal de la Isla del Diablo (Guayana), sin más indicios que un azaroso parecido caligráfico.

A pesar su desdicha, el pueblo no lo apoyó: tanto la opinión pública como las clases políticas francesas, adoptaron una posición abiertamente en contra de Dreyfus, quien era considerado hasta el momento un ciudadano y profesional ejemplar.
El famoso Yo acuso (Carta al Presidente de la República, M. Felix Faure), fue publicado en el diario L’Aurore .Tuvo una tirada de trescientos mil ejemplares, lo que hizo posible que el caso diera un giro trascendente.

Allí ,Zola se dirige a Paty de Clam, al general Mercier, general Billot, general Boisdeffre, general Gonse, general Pellieux , al comandante Ravary, a los tres peritos calígrafos, los señores Belhomme, Varinard y Couard, a las oficinas de Guerra, a los diarios L’Éclair y L’Echo de París, y al primer y segundo Consejo de Guerra. Se dirige a cada uno de los responsables involucrados dando razones del porqué de su acusación. La incriminación es definida por el autor como un medio revolucionario de activar la explosión de la verdad y la justicia. Su protesta es un grito del alma…

Al finalizar, invita -sin miedos ni rodeos- a que se lo lleve a los tribunales y que lo juzguen públicamente.”La verdad está en marcha y nada lo detendrᔠrepite Zola de manera cíclica y desafiante a lo largo y ancho de su escrito.

Como si fuese poco, esta búsqueda de la verdad le costó a Zola el exilio (en Londres) y una desgraciada vida secreta, además de la agitación de la opinión pública.

Si bien hoy en día, el creador de “Germinal” adquirió una gran dimensión social y política, tuvieron que pasar muchos años para que su labor, valentía, y su buena ciudadanía fueran valoradas.

Dando cuenta de su convicción como comunicador y vocero del pueblo, Émile Zola confiesa sentir el peso y la atracción del deber de revelar la verdad, ante un caso de gravedad. No obstante, confiesa convencido que “si la verdad no se devela hoy, será mañana, pero que en algún momento esta tendrá lugar y saldrá con toda su fuerza”.

Podemos decir que la esencia del comunicador social crítico y lúcido, es estar en condiciones de detectar cuáles son los criterios que se utilizan para decir qué es cierto, verdadero, justo e injusto. Un comunicador como tal, tiene el propio criterio para poder opinar y dar su versión, sostenida y con argumentos válidos.

El rol del comunicador en la esfera pública

Los comunicadores sociales –en términos de Habermas- son oriundos de la esfera pública, en donde no participan como propietarios (o burgués), ni como súbditos del estado (en el sentido de quien debe obedecer órdenes);sino en condición de hombres libres e iguales. En esta esfera es en donde tiene lugar la opinión pública, y en donde el comunicador se desempeña prestando atención e interés a cuestiones universales. Como en el caso de Émile Zola , el comunicador social, en tanto pertenece a esta esfera, debe cuidarse de no ser colonizado ni por los individuos privados , ni por el poder del Estado.

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