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El pulso de cirujano

Son semanas claves, donde puertas adentro de cada sector político se van definiendo la composición de las listas, concejales, presidentes municipales, senadores y diputados provinciales, diputados nacionales y el diputado para el parlasur son los cargos electivos para esta elección 2015.

Cientos de cargos a lo largo de toda la provincia, muchos que desean y pueden repetir, otros que culminan sus mandatos y deben pensar en un nuevo lugar en el tablero político, de aquí al 2019.

El ser parte de una lista, implica en el caso de los legisladores ocupar los primeros puestos, para no estar en la cuerda floja y quedar afuera de ser una reñida elección, al menos en los casos de concejales, y diputados, la situación de los senadores provinciales es diferente, atento que en nuestra organización tan solo se elige uno por departamento, no existiendo lugar para la minoría, llevándose el único cargo la lista ganadora.

Pareciera que hay lugar para todos y todas, pero al momento de ingresar en la recta final del armado de las listas, los borradores manejan cada vez menos nombres, y las llamadas, consultas, y operaciones se multiplican, ningún sector quiere quedar fuera del armado.

Este problema, no es solo de los oficialismos, sino también de los sectores opositores, quienes deben evaluar los criterios para el armado, el objetivo es compartido por cada uno de los cirujanos que operan en el engorroso, y estresando desafío de diagramar aquellas listas que serán puestas a disposiciones en las primeras PASO de nuestra provincia, pos reforma legislativa.

Criterios pueden ser cientos, pero los razonables en principio deberían ser el aporte que hace cada uno de los pretendientes, aporte que desde el exitismo se reduce a traccionar votos, sí una lista está compuesta por personas que suman cada una X cantidad de votos, nos vamos acercando a un hipotético números de votos que nos indicaran un piso, sobre el que se debe trabajar.

Otro el cualitativo, que apunta al aporte en la gestión que el elegido puede hacer, aquí ya el criterio es subjetivo, existen muchos dirigentes que carecen de carisma, un nulo conocimiento por parte del electorado, y en consecuencia poco votos propios, pero sí agregan calidad en el trabajo, sea desde lo técnico o lo estrictamente político.

En el medio, entre lo cuanti y cualitativo están aquellos representativos de sectores, o grupos de presión, a saber sectores del movimiento sindical, empresarial, de las ongs, del campo intelectual, deportivo, etc. No suman por sí, sino por lo que representan, aquí la ventaja corre por el lado de los jóvenes, quienes son la vedette en todas las fuerzas políticas.

También se debe contemplar la equidad de genero, la distribución de cargos debe ser conforme a está política de estado, que viene desde nuestra Constitución, entonces mujeres y varones deben compartir equitativamente los lugares.

Una herramienta que cada vez se hace más imprescindible son las encuestas, conocer el grado de conocimientos de los posibles candidatos, la imagen positiva y negativa, como la intención de votos, saber sí el posible candidato mide o no.

A mí entender estos deberían ser los elementos a ponderar, aunque no podemos negar que la praxis nos muestra que existen otros, que no es menor, como la lealtad, que son patrimonio casi exclusivo de los amigos y familiares, muchos que tienen entidad propia y otros que se limitan a ocupar el cargo siendo funcionales al pariente que los introduce en el listado.

Algunos espacios parten de la idea concreta de la derrota, y la estrategia pasa por ubicar la mayor cantidad de concejales y diputados, y desde la oposición pero con cargo, poder estructurar una alternativa política sustentable. El riesgo claro está quien encabeza la lista, va como cabeza de lanza, y quizás quienes lo siguen y logren hacerse de un cargo, no devuelvan la gentileza con lealtad.

En la danza de pre- pre candidatos las estrategias pasan desde las clásicas, a las innovaciones, muchos para ser tenidos en cuenta, se “lanzan” a un cargo mayor del que realmente aspiran, se candidatean a presidentes municipales, para ser senadores, diputados o concejales, y en el peor de los casos, poder aspirar a un cargo ejecutivo no electivo. Ese lanzarse va en grados, algunos solo hacen un posteo en las redes sociales, alguna grafica en las mismas redes y la lanzan, otros invierten un poco más, pasacalles, afiches, volantes, etc.

El cimbronazo vino de la mano, en el caso del oficialismo por parte de quien lo conduce, CFK, que pidió metafóricamente un baño de humildad, y muchos dirigentes entendieron el mensaje, de unificar las ofertas, dejar de lado las legitimas aspiraciones personales, y poner como eje al proyecto político del que son parte, no todos escucharon a CFK, por eso a días del cierre de listas, la guerra proselitista se hace cada vez más intensa, y varios de los “especuladores” siguen con la estrategia esperando que el teléfono suene con alguna propuesta tentadora, lo criticable en el marco de este juego, es la gente que los acompaña que no conocen a fondo la estrategia y piensan que efectivamente están en un proyecto político que dirima sus diferencias en internas.

El cirujano del oficialismo tendrá mucho trabajo, para logran componer los diferentes intereses, y tratar de que entiendan todos los pretendientes, que el objetivo trasciende las aspiraciones personales, y que fomentar una interna sin diferencias conceptuales, solo de apetencias personales implican de por sí una grave contradicción ideológica, y al mismo tiempo una trampa, que permitiría a la oposición hacerse fuerte, y ganar en algunos distritos.

Todos quienes están en política (tal vez no todos, pero sí la gran mayoría) sueñan o soñaron con ocupar un cargo electivo, y sentir el placer de la victoria, y tener en sus manos el poder de decisión, pero hay que ser consiente que no todos cuentan con las características que un dirigente necesita, y ser tiempista es una característica que pocos tienen, saber manejar la ansiedad.

La soberbia enceguece a muchos, y plantean una construcción personalista, donde la estrategia gira en torno a los deseos individualistas, un preludio al fracaso.

El cirujano del oficialismo, deberá tener un pulso envidiable, ir componiendo, armando el tablero, sabiendo que el objetivo debe ser cumplido, y no alcanza con ganar, sino con la mayor diferencia posible, lo que asegura una cómoda gestión al poder contar con mayorías especiales en los cuerpos legislativos.

La oposición local, provincial o de los diferentes municipios en Entre Ríos, sigue fragmentada, no han logrado unificar sus posiciones, y menos aún declinar candidaturas para le armado de una propuesta electoral potable, que permita ganar y gobernar en forma efectiva, ya los argentinos conocemos las secuelas y daños colaterales que producen las alianzas electorales, que se desgranan un minuto después del resultado electoral.

También los cirujanos de la oposición tienen la titánica tarea de armar listas competitivas, incluso por la fragmentación les pueden llegar a faltar nombres, no porque carezcan de militantes, simpatizantes y adherentes, pero armar la oferta es más que una nómina de nombres, cada nombre debe representar y ofrecer algo.

Las PASO, son un instrumento democrático importante, que con el transcurso del tiempo y de las elecciones logrará mostrar todos sus beneficios, pero ojo con el abuso de las internas, porque el tiempo entre una PASO y la elección general, a veces no es el suficiente para cicatrizar las heridas que deja una elección interna, mas aún cuando algunos de los pre candidatos rompe códigos mínimos de convivencia política, como es el agravio, y la critica destructiva, simplemente para restar voto a quien es parte del mismo espacio político.

Cuando uno ataque a un par, no le hace daño a este, sino al espacio político, porque los votantes hoy no son todos (en realidad nunca lo fueron) parte del núcleo duro, es decir de aquellos votos cautivos que sí o sí votan al espacio político.

Existe una masa importante, la mayoría, que migra sus votos elección a elección. Lo razonable en una interna, es mostrar porque uno es mejor que el otro, destacando las cualidades que uno tiene, sin siquiera hacer mención al otro.

El plus que tiene el oficialismo, los oficialismos (cabe destacar que algunos municipios son gobernador por partidos vecinales, radicales y muchos por el peronismo K u peronismo opositor por usar una categoría clasificatoria), es mostrar lo realizado, y la gente juzgar sí está conforme o no. Lo negativo es el desgaste, y encontrarse con la desaprobación del electorado, sí no concuerda con lo hecho.

Las oposiciones, al mismo tiempo tienen como debilidad no poder demostrar gestión, solo expectativa, y deben además de prometer, explicar el cómo lo piensan hacer, porque si se tratase exclusivamente de quien promete mas no ganaría quien tiene más votos sino mas imaginación a la hora de prometer.

Lo positivo claramente es ante la insatisfacción del electorado con la gestión oficialista, el deseo de un cambio les da la chance de hacerse de un caudal de votos.

Gratamente al estar en democracia, quien tiene la ultima palabra es cada uno de nosotros en el cuarto oscuro, muchos desean tener el bisturí del cirujano que arma las listas, pero cuando comprendemos la complejidad de esta tarea, muchos prefieren un papel de reparto, más cómodo, esperando que el teléfono suene, de lo contrario habrá que esperar otros cuatro años más.

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