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Vende humos

El reloj comenzó su cuenta regresiva, y con él las aspiraciones de quienes son parte del actual sistema político empiezan a florecer. Podemos observar como paulatinamente se deja entrever posibles candidaturas, en los off claramente se tiran nombres y cargos, como amenazas dirigidas a otros “candidatos”.

Los mensajes son muy claros para quienes están en el microclima político, o me arreglan, o me voy con el adversario político, sin que esto implique al menos la vergüenza de explicar el travestismo político, única forma de justificar como una de las opciones nacionales con mayor predicamento logre resurgir en la voz cantante de la oposición.

En un país donde mínimamente se exigiese explicaciones ideológicas, les resultaría difícil a varios, tanto del oficialismo como de la oposición explicar sus posicionamientos y mutaciones, sin caer en las respuestas empaquetadas, donde se busca una excusa para enojarse, y como un niño malcriado nos ofendemos y vamos a las filas del adversario.

Pero además de las tradicionales contradicciones, traiciones y arreglos, disfrazados de acuerdos; tenemos los vende humos, quienes son productos del marketing político, en el mejor de los casos y de la dedocracia en la mayoría. Tal vez las redes sociales hoy son las mejores vidrieras del patetismo político, donde los candidatos bombardean campañas publicitarias, posan como modelos, construyendo imágenes, erigiéndose en salvadores, estadistas y grandes patriotas.

Endulzar el oído, sería el resumen de las estrategias electorales nacionales de varios posibles candidatos, quienes nos dicen que deseamos escuchar, con el pequeño detalle de omitir explicarnos el cómo y con quienes piensan llevar a cabo los cambios que dicen se irían a producir, si ellos son elegidos.

Los vende humos locales, apelan a la vieja y denostada política, algunos por medio del agravio anónimo, y denuncias en las redes sociales, sin identificarse y menos aún presentarse ante la justicia para que esta actúe conforme a derecho. Generando rumores, muy flojos de papeles, y cargados de resentimiento, y “armando” espacios políticos que se estructuran como prenda de cambio, para que no los dejen afuera.

Lo grave, es que muchos de los jóvenes que se han sumado a la política en los últimos 15 años, reeditan los vicios de aquella política caudillista, captando adeptos mediante promesas de beneficios individuales, cuando no mediante la extorsión de la pérdida de beneficios otorgados.

El vende humo está más preocupado por la foto, y la primicia en las redes sociales, que por la acción en sí misma, donde el circo se monta exclusivamente para que el futuro candidato se luzca ante un público circunstancial, el cual será olvidado por el público que sigue.

Entre tanto los políticos deben cumplir con sus obligaciones, quienes están en funciones gestionar y los opositores controlar y generar propuestas alternativas, aunque vemos como muchos se han olvidado que al menos desde lo electoral el mejor resultado es mostrar gestión, y que la campaña se de en el marco de la actividad diaria.

Las elecciones internas, hoy conocidas como PASO, son el mejor instrumento para disipar los vende humos, porque es en las urnas donde se cuentan los votos, y se puede dilucidar la voluntad popular.

Tanto en los proyectos locales, provinciales y nacionales, como para cargos ejecutivos y legislativos, deberíamos interiorizarnos en las propuestas, proyectos y los equipos que serán los responsables de ejecutar esos proyectos, de nada sirve votar a un candidato, de quien solo conocemos sus publicistas y no quienes serán sus colaboradores.

Vende humo hay en todos lados, no es patrimonio de ningún partido político, lo seguro que la existencia de estos, es responsabilidad de todos.

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