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2018: año de reformas

La tranquilidad de los despachos gubernamentales oculta la vorágine que traspasa la cabeza de los operadores que, ante un panorama incierto, tejen y destejen estrategias a destiempo y sin rumbo porque no hay precisiones aún ni brújula que anticipe cómo será la mesa política chica que imprima el carácter del año que recién empieza y cuál será el rumbo que le aplicará.

Las versiones ya se multiplican por los pasillos desolados de la Casa, donde retumban chismes sobre elecciones desdobladas, acuerdos con la Nación, reelecciones del gobernador y la posibilidad de que el kirchnerismo duo se aglutine en los recintos, buscando una guarida donde subsistir.

Por lo pronto, en carpeta, quedaron entre los temas pendientes de 2017, la reforma política que es precisamente el mapa sobre el que se diseñarán las novedades de este año. La reforma, que tiene como una de sus estrellas, el fin de la boleta sábana, tiene a su vez otras connotaciones que obligarán a revisar varias pautas de trabajo local.

Los intentos por lograr algunas modificaciones fueron hasta acá pasos cortos. De hecho, todo el arco político ha reclamado alguna vez en su vida la derogación de la polémica Ley Castrillón, que sin embargo sigue normando las elecciones primarias en Entre Ríos.

El cambio que se le introdujo fue una cosmética para evitar acuerdos post primarias entre las fuerzas que no lo hayan realizado para esa instancia. Esa modificación fue el único cambio que la Legislatura apuntó en una ley que todos resisten.

El gobernador Gustavo Bordet, después de los resultados de octubre, fue el primero en reinstalar un tema que quedó pendiente a pesar del entusiasmo del gobierno nacional que, aunque logró dar el debate en los partidos, no consiguió la fuerza para concretarlo en los recintos.

A pocos días de finalizar octubre, Bordet invitó a los bloques legislativos para hablar de la agenda legislativa para este año y la reforma ocupó un lugar preponderante en esa reunión oficial.

"Hay que ir hacia una reforma política. Son tiempos que ameritan que podamos tener un debate legislativo como corresponde para poder perfeccionar nuestros sistemas electorales y que de algún modo reflejen lo que la ciudadanía quiere expresar al momento de votar, y que quienes resulten electos tengan toda la legitimidad", explicó el mandatario entrerriano.

En ese marco, Bordet anunció la convocatoria a todas las fuerzas políticas representadas en la legislatura provincial para debatir la reforma política, y sostuvo que "significa tener un debate amplio y una búsqueda de consenso que ha sido una de las características de nuestra gestión", dijo entones aunque la reunión para avanzar de lleno en la cuestión no se logró.

El entusiasmo puesto de manifiesto por el gobernador no alcanzó para imponer la discusión en la Legislatura donde, en cambio, otros temas, como el acuerdo fiscal, ganaron protagonismo a la luz de las urgencias políticas y - claro está- las financieras y económicas.

Sin embargo, la asignatura quedó pendiente para 2018 que, al igual que 2016, no tiene otro futuro que ser la antesala de un año electoral aunque, a diferencia del que pasó, lo que se pone en juego es el poder provincial y la posibilidad de algunos, como el gobernador, de poner en debate su reelección, no sólo sobre la base de su juventud y primer gestión, sino sobre los datos de las encuestas que coinciden en posicionarlo con una imagen positiva superlativa por encima del conjunto del resto de los dirigentes peronistas que confluyen o no en la provincia.

El presidente Mauricio Macri adelantó el año pasado que desde la nación van a "volver a poner sobre la mesa" la discusión con gobernadores y autoridades sobre el voto electrónico, y consideró que el sistema actual es "arcaico", "espantoso" y "facilita la trampa".

"Vamos a volver a la mesa, está sobre los temas que vamos a plantear con los gobernadores, con todas las autoridades, tenemos que tener un sistema electoral del siglo XXI, que simplifique la vida de la gente", sentenció el mandatario un día después de las elecciones legislativas donde también dijo que este sistema de votación "arcaico, espantoso que tenemos, que facilita la trampa" y pidió "evolucionar hacia la tecnología".

La posibilidad de reinstalar el debate sobre la reforma política viene de la mano de los numerosos cuestionamientos que recibe el esquema actual que conserva mucho de lo que ya ha abandonado gran parte del mundo y que debe dar un paso más hacia la tecnología que, no sólo puede darle más transparencia, sino también más agilidad.

La resistencia al cambio también viene de la mano de los punteros que saben que en la repartija de la boleta hay una changa y en los dueños de las tijeras que saben que a la hora de afilarlas también se traen un negocio entre manos.

El año que comienza tiene varios debates en carpeta, la reforma política es uno de ellos. De la grandeza que tengan los dirigentes como los partidos políticos dependerá la nueva ley que tendrá como efecto colateral la posibilidad de depurar el sistema, no sólo de la mecánica con la que se vota, sino también para devolverle al voto el poder enorme que tiene como herramienta sobre todo para los que deben elegir quien los gobierne.

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