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Coletazos en las bancas

El resultado electoral de octubre todavía provoca cambios en el escenario local. Los reacomodamientos inmediatos a la elección fueron casi una reacción obvia a un desenlace esperado. Los escarceos de estos días, en cambio, están relacionados con la asimilación de esa pérdida pero a su vez, con la necesidad de reconstruir poder, sobre todos para los que quedaron más golpeados luego de la contienda de la que en definitiva no ha pasado tanto tiempo.

A la conflictividad en el terreno local para amalgamar las partes que quedaron desperdigas en octubre y a las diferencias apreciables entre esas piezas que incluso, desde lo discursivo, parecen diferenciarse día a día, se suma un escenario nacional diferente donde cada uno de los gobernadores es vital en el fortalecimiento de la relación con la Nación, tanto como ese gobierno en el funcionamiento de las economías provinciales.

De ese juego, atravesado indiscutiblemente por la variable de la economía, depende también el armado del nuevo Congreso que esta semana terminó de conformarse con los nuevos actores de los cuales, Entre Ríos, aportó cinco y sostiene otros dos que fueron electos en 2015 y que conservan, curiosamente, una posición contraria a la que tendrán en ese recinto los ahora electos por el peronismo local pero consecuente con la que han tenido todo este tiempo en el que votaron en contra de todos los proyectos de Mauricio Macri, y aún de aquellos que el gobernador Gustavo Bordet pidió apoyar.

Trátese de "matices" o de "diversidad" la variopinta conformación del peronismo ha dejado a un costado su parte más fundamentalista y en ese corrimiento ha desplazado una buena porción de la dirigencia local que aún abreva en las aguas del kirchnerismo la nostalgia de las mieles del poder cuyo sabor extrañan todos los que alguna vez bebieron de ella, indiscriminadamente.

Referentes locales de los mejores años del kirchnerismo consultan en el oráculo si su suerte será la misma que la de De Vido, de Zannini o de D¨Elia o en todo caso, cuán lejos están de ella, habida cuenta de que algunas de las investigaciones que se siguen tienen como común denominador el indebido uso de los recursos del Estado y el sobreprecio de la obra pública.

Juan José Bahillo, no pudo alcanzar esta vez un buen resultado en Gualeguaychú, donde antes cosechó triunfos sucesivos, pero su ingreso al Congreso y en el rol de secretario parlamentario le da a Bordet una nueva carta en la conversación parlamentaria nacional en un contexto de reformas que requiere confianzas absolutas.

Sin embargo, el cambio que le permite al gobernador empezar a contar son sus propios dedos los votos de los legisladores bordetistas, es el mismo cálculo que le permite abandonar la incertidumbre en la que estuvo navegando con los mandatos de Galliard, Barreto y Gervasoni, pero a pesar de esa garantía persiste la pérdida irreparable en la cámara baja local de un hombre de su confianza como el ex intendente Gualeguaychú.

Las modificaciones en Diputados aún no han tenido un correlato en el Senado donde los votos están alineados y los bloques también, pero en la Cámara baja los cambios son una constante. La renovación perdió en manos del peronismo local a dos de sus diputados: Gustavo Zavallo y Mariela Tasistro que se sumaron al bloque que ahora comanda Juan Reynaldo Navarro, experimentado en esa función en la que lo designó antes Sergio Urribarri.

Además de Bahillo, el bloque perdió a Rosario Romero que, de aquilatada trayectoria, colaboraba en la redacción fina de los textos más complejos y que ahora ocupa el lugar de Mauro Urribarri, de cuya ocupación ahora no se conocen detalles.

Lo cierto es que las dos pérdidas legislativas, como son las de Bahillo y Romero, cambiaron la composición de la cámara no sólo en la cuestión formal de los nombres sino, fundamentalmente, en el equilibrio del poder que ahora detenta el anfitrión de la casa que no es otro que es el ex gobernador Urribarri, ostensiblemente debilitado, pero hábilmente .

La cuestión que, claramente no es numérica, obliga a replantear las estrategias que de algún modo ya fueron resueltas en el Congreso donde hacen rancho aparte los diputados electos de los que representan hoy el peronismo de Cristina hoy.

Mientras las bancas se acomodan siempre a favor del viento, la Justicia, sorpresivamente, reacciona. El mensaje de los jueces, no puede interpretarse sólo desde la política, sino también desde la necesidad de supervivencia que tienen los que durante años miraron para otro lado y repentinamente, en estos últimos meses, desempolvaron todo lo que tuvieron guardado durante tantos años de distracción. En la provincia, esa ceguera no ha cambiado y tampoco el mutismo de alguna fracción de la política frente a esa inacción que colabora en opacar lo que queda de algunos que alguna vez lo tuvieron todo.

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