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Convidados de piedra

Despejada la incertidumbre sobre el aguinaldo de los estatales, duda que atraviesa no a todos, pero sí a un porcentaje interesante de trabajadores y a los que esperan esas mieles para reactivar las últimas ventas importantes de la temporada y asegurarse además la venta de algunos pack de vacaciones, la cuestión de la economía provincial quedó clara con los números que mostró el gobernador Gustavo Bordet en su primera ley de leyes. También se transparentó la situación cuando el Ejecutivo vio que el endeudamiento con el que esperaba oxigenarse, lo hundía cada vez más ya que las tasas trepaban a porcentajes asfixiantes para la magra economía provincial que deja el 80 por ciento de sus recursos en sueldos.

En esas ecuaciones de la macro y micro economía, las finanzas y las proyecciones, pasan, por la misma línea de tiempo y con idénticas expectativas, todos los dirigentes que, con poder de decisión, administran. En ese segmento, intendentes, presidentes de juntas de gobierno, cuentan las monedas mientras que los legisladores hacen malabares para esconder lo que no se quiere mostrar y para resaltar lo poco de nuevo que trae el proyecto que desgajan los funcionarios en reuniones semanales que apuntan, todas, a lograr el consenso de las bancadas para la sanción del texto.

El oficialismo no necesita de la oposición para avanzar en la ley de leyes para 2017 pero sí quiere dar una fuerte señal política que es la sanción por unanimidad.

Sin embargo, algunos "pero" aparecieron en las conversaciones políticas que es uno de los costados del tema económico.

Desde la perspectiva financiera lo que se advierte es el alto endeudamiento y la ausencia de un plan para que Entre Ríos despegue. ¿Cómo es posible que la provincia que tiene dos de los ríos más importantes del mundo, no tenga puertos en condiciones para trabajar?, preguntó un contador que deslumbró a sus interlocutores en un simple ejercicio de sentido común en el que demostró que el sueño de la Región Centro nos sigue quedando grande a los entrerrianos: No logramos dejar de ser el furgón de cola de nuestros vecinos, los santafecinos y cordobeses.

Al margen de todas las hipótesis que pueden plantearse en torno al futuro de la provincia y a la decisión política que le imprima la oposición y también el oficialismo en su paso por los recintos, emerge en la discusión un nuevo ingrediente que le pone color al método de distribución de la riqueza: Los municipios y las Juntas de Gobierno.

Es que desde la última reforma impositiva, los intendentes quedaron a un costado de la repartija de los impuestos. Es decir que la suba que logró la provincia con la 10027 nunca llegó al bolsillo de los presidentes municipales que gozan, de todos modos, de otras prebendas menores, como por ejemplo el porcentaje que recaudan en la boleta de la luz.

Pero, volviendo al tema de los intendentes, ellos saben que con una reforma de esa polémica ley, alcanzaría para que los recursos empiecen a llegarles, porque a un año de estar en el cargo, comprendieron que no hay plata que alcance a la hora de tener que responder la demanda de los vecinos, pero también saben que tienen sobre sus espaldas un año electoral donde todos pujan por ofrecer el mejor resultado que es la mejor propaganda para sentarse a conversar luego y también de cara a 2019.

Las Juntas de Gobierno también están rezagadas. La Constitución de 2008 les dio jerarquía, pero sobre todo, autonomía para funcionar. Sin embargo, y desde entonces no han logrado que esa consigna se traslade a los hechos. Las Juntas siguen cobrando unos pocos pesos. Esta desigualdad es la que instala entrerrianos de primera y de segunda.

La resistencia de avanzar en la reconsideración de las Juntas es también financiera: Una readecuación de los ingresos a compartir significaría cortar un trozo más de la misma torta, de cuyas migajas ya se quejan muchos intendentes y también legisladores.

En síntesis, intendentes y presidentes de Juntas comparten un destino común: ser convidados de piedra en la mesa de la coparticipación. El convidado de piedra es quien, en una reunión, no interviene en ella o pasa desapercibido o es ignorado por sus anfitriones. El Diccionario de la Real Academia Española dice que la expresión alude a una obra de teatro de Tirso de Molina titulada El burlador de Sevilla y convidado de piedra. No obstante, el autor recogía una expresión que ya tenía tradición en relatos orales, en los que un burlón invitaba a una calavera o a una estatua.

Para evitarlo, la diputada paceña María Alejandra Viola (Cambiemos) impulsó un proyecto de ley que apunta a lo central: Modificar la ley impositiva para que los intendentes reciban lo que les corresponde. El proyecto aún espera en comisión. Es que la definición de que avance tiene costos que en este momento y, a juzgar por varios elementos, no pueden asumirse.

Como cierre, y al margen de que si son poca s o muchas las monedas en discusión y de cómo sobreviven los presidentes de Juntas de Gobierno si no logran que se reglamente la Constitución, uno de los axiomas que sobreviene al presupuesto es la definición del propio gobierno: Si con mucho o poco se dedicará a hacer política o si, en cambio, se abocará a lograr una buena administración.

Para cualquiera de las respuestas, y en definitiva también para el caso de ambas, juega a favor del gobernador su corta edad y vasta experiencia, como también la excelente performance que sostiene en las encuestas. Y, en contra, que cualquier falla en uno de estos paradigmas será suficiente para que implosione toda una estrategia. Más aún en un contexto en el que los partidos políticos han perdido vigor y los personalismos han vuelto a instalarse en la política.

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