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Crisis de fe

Diciembre tiene el estigma de la revolución. Ese cambio puede darse en sentidos diversos, opuestos y hasta contradictorios, pero en el tiempo esa acción construyen una constante: La manifestación colectiva que en una u otra dirección altera el paso del día y abona el axioma de este mes siempre controvertido. Este jueves no fue la excepción y los coletazos del fracaso de la sesión van más allá del proyecto: Atraviesan los acuerdos que empujaron la ilusión de alcanzar el quórum para cerrar diciembre con la ley bajo el brazo.

El saldo de la jornada es distinto para cada uno de los protagonistas, como diferente es la actitud de los protagonistas en el recinto, la que expresaron los mandatarios de estados provinciales y la que finalmente manifestó cada uno de los actores de este jueves.

En el caso puntual de Entre Ríos, el peronismo atraviesa, como en muchas otras provincias, una etapa de reconstrucción luego del resultado electoral de octubre. Ese proceso está a su vez impregnado por variables diversas que son cada una de las expresiones que confluyeron en el comicio y que se resisten a comprender que la suerte cambió o que en todo caso, el electorado tiene otros gustos.

Más allá de cuál fuera la causa, lo que une hoy a esa amalgama de sectores es el sabor de la pérdida y la incertidumbre frente a nuevas reglas de juego que, juzgando los mismos guarismos, parecen avalar todo lo que ellos repudian.

En ese proceso Bordet tiene sobre la mesa un mapa que transparenta el desempeño de cada uno de los intendentes que, aunque puedan argumentar mucho, no pueden combatir la cruda realidad de un resultado adverso. Lo que resta saber en esa ecuación es el por qué de un cambio tan drástico en las preferencias de los vecinos que durante años demostraron fidelidades.

La incógnita, la duda, el interrogante sobre las razones que movieron resultados históricos como los que se han dado en ciudades como Concepción del Uruguay, Concordia y Gualeguaychú seguramente están aún bajo la lupa y más ahora que dos de los diputados nacionales electos representan a esas localidades como es el caso de Juan José Bahillo y Mayda Cresto que se suma a la dinastía de la familia en los cargos electivos.

Sin embargo, la suma de los diputados hoy le restó a Bordet en el Congreso donde ninguno de los legisladores que ingresaron a la Cámara y que representan a la Liga acompañó los acuerdos que antes tejieron en los despachos.

Pocas horas antes de la sesión, la provincia difundió oficialmente el pedido de voto del gobernador Bordet a los dos diputados nacionales, sin embargo el pedido no hablaba de sentarse en las bancas que fue la principal dificultad de la sesión, sino del voto que es la acción concluyente de la sesión que se frustró este jueves.

En el intervalo de la crisis se coló también una posición poco ortodoxa de la diputada Cresto que aparentemente se habría filtrado por WhatsApp. " Si fuera tan fácil compañeras, pero estoy absolutamente condicionada con el gobernador, si no la votamos, deja de recibir los fondos nacionales y en seis meses me dice que no puede pagar los sueldos a los empleados, policías, docentes. Recorrí la provincia repitiendo que se viene el ajuste, se vienen estas reformas, no me creyeron, perdimos, los entrerrianos le dieron su voto de confianza a Macri. Y ahora Macri lo condiciona a Bordet y al resto de los gobernadores. Dependemos de este gobierno centralista y neoliberal. Con qué gusto votaría en contra!! Pero hundo a todos los entrerrianos", habría escrito confidencialmente la flamante legisladora.

Sin embargo, no se quedó ahí: Envió un comunicado en el que remarcó la necesidad de "convocar al Consejo Provincial del Partido Justicialista de Entre Ríos para debatir" los cambios que los gobernadores, el suyo incluido, que es el mismo que preside el Partido Justicialista en Entre Ríos.

"Estamos viviendo momentos en donde las decisiones que se toman tienen que tener una mirada amplia. Hay que contemplar el panorama en su totalidad, porque si no corremos el riesgo de equivocarnos", señaló Cresto. Y agregó: "En este sentido, considero que el partido, conducido en la provincia por nuestro gobernador Gustavo Bordet, es el ámbito donde tiene que darse la discusión de lo que tenemos que hacer como movimiento".

"Somos Entre Ríos es un frente que nació en el seno del PJ, expresando las distintas corrientes y opiniones", explicó la diputada entrerriana.

"En vistas de que los diputados que representamos a este frente tenemos que trabajar en equipo con el Gobernador sin desatender el mandato de nuestro espacio político, consideramos que es el momento de convocar al Consejo Provincial del Partido Justicialista de Entre Ríos y juntarnos a debatir qué es lo más conviene para los intereses de los entrerrianos", expresó Cresto en su primer comunicado de prensa oficial que sorpresivamente fue eliminado luego de varios portales.

El llamado de Cresto sorprendió internamente a muchos peronistas que comprendiendo el liderazgo del gobernador Bordet, que conduce el peronismo provincial, pero que además protagonizó los acuerdos, sintieron cierto rol superpuesto con el operativo clamor que lanzó la diputada con su "amplia" convocatoria peronista a un partido que está claramente desarticulado, desmovilizado y que atravesó la última elección sin internas.

Y que producto de esa inmovilización, surgió su candidatura.

¿Convocó Cresto al Partido para resolver si su candidatura era oportuna? se preguntaron hoy muchos viejos dirigentes anquilosados en la nostalgia de la marchita.

Bordet es, sencillamente, el único peronista que lidera hoy la preferencia del electorado en términos de evaluación positiva de su gestión. El traslado de esa percepción hacia el voto es otra discusión. Lo que también está claro es que su liderazgo es ahora una estricta cuestión de fe.

Sin tropa propia y con una elección adversa en la espalda, tiene dos años por delante para construir y en el medio la enorme tarea de sostener el orden y pagar los sueldos, en síntesis una realidad que resiste cualquier entelequia, y que obliga a buscar caminos alternativos al margen de las ideologías.

La comodidad de protestar en el recinto, no es la misma desde el sillón gubernamental al que vienen a increpar todos los que pujan por una solución.

Sabe el gobierno que hay dificultades y en el caso de Entre Ríos también está claro que las opciones económicas son frágiles. La ayuda de la Nación, no es un problema del gobierno nacional, sino una consecuencia de nuestras propias debilidades sobre las que debe cimentar el gobierno provincial una nueva forma de administrar. La moneda está echada. Es sólo cuestión de fe.

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