Columnistas Ver todas las columnas

El juez, su caja de Pandora y la "reina de los viajes"

Las mieles del poder y la confortable calidez de ser oficialista le quitó reflejos a la mayoría en Diputados que rechazó hace un par de semanas lo mismo que ahora aprueba.

La acción o inacción no es producto de la memoria corta, sino de los vientos políticos que a veces cambian de dirección. En el detrás de escena quedaron los impulsores del juicio atados a la estrategia del poder, quizás deliberadamente o quizás sin intención. Lo cierto es que si la destitución de Chiara Díaz sigue su curso tendrá la huella de la renovación y la firma de sentencia del resto del peronismo, lo que sería en todo caso, el primer acto político que une a propios y extraños en lo que todos llaman ahora proceso de reunificación.

Chiara Díaz ya había pasado por el fuego amigo en la Convención Constituyente cuando sus pares y compañeros propusieron que se impida a los jueces dictar cátedra. El entonces convencional Augusto Alasino leyó (sin necesidad de las entrelíneas) que el artículo tenía nombre y apellido. "Esto tiene un tufillo", lanzó el concordiense al pleno que se hizo el distraído. Sin embargo insistió: ¿Qué otra garantía para que un juez se actualice y estudie, sino la de dictar clases?, preguntó al auditorio variopinto que no pudo responderle.

Pero este no es el primer intento de llevar a juicio político a Chiara Díaz por las abultadas erogaciones a cargo del Poder Judicial -es decir a cargo de todos los ciudadanos- para diferentes viajes. En 2014, el vocal del STJ tuvo que devolver una suma correspondiente a viáticos, recordó hoy Análisis Digital

Ahora, a una década casi de aquella intentona, el vocal denunciado esta vez por utilizar viáticos, atraviesa con poco aire una nueva batalla. La certeza que infundió al asegurar que concurriría sin defensor, (porque no lo necesitaba), fue poca en comparación con el espanto que provocaron en el oficialismo, sus declaraciones.

Claudia Mizawak, la presidente del Superior Tribunal que se votó a sí misma para alcanzar el alto cargo, fue la más dañada en la performance del juez. Desde "reina de los viajes" hasta un reclamo de que se la investigue con la misma intensidad con la que se lo trató a él, fueron algunos de los porotos que el juez puso en la mesa donde también recordó que la magistrada fue denunciada por una supuesta asociación ilícita con el gobernador y presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Urribarri, hecho que Chiara Díaz pidió investigar. "No te tomen a mí solito. Hagan la comparativa", pidió el juez como para mostrar que la estadística de corruptela viene bastante pareja en el poder judicial.

Los diputados cruzaron miradas inquietantes mientras la acostumbrada verborragia del vocal los aturdía. Y claro está, no por el volumen de su ponencia, sino porque la cosa fue tornándose de mal en peor y el acusado terminó siendo el acusador que destapó la caja de Pandora ante toda una comisión que en parte se quedó impávida cuando vio descarrilar su plan original. Es que seguramente Chiara Díaz sabe que tiene los días contados, pero ahora compartió ese futuro pesado con buena parte del Superior a quien arrastró a su misma suerte.

Como en la mitología griega, brotaron de esta caja de Pandora los monstruos más insospechados que se alimentan de recursos públicos, tráfico de influencias y de los privilegios del poder. Smaldone recobró la celebridad a la que se había acostumbrado en tiempos en los que su hijo ocupaba irregularmente el Tribunal de Cuentas y Mizawak sintió zozobrar la estrategia repetida de llevar al fiscal a la Corte, tal como fue su caso en años de Jorge Busti. Como se aprecia, el camino que une a la Fiscalía de Estado con la Justicia no es original pero sí es funcional para cuidar las espaldas de los que se sienten investigados. En eso hay poca inventiva y lamentablemente ninguna independencia de poder. Sergio Urribarri sabe que su futuro pende de un hilo y del voto de los vocales.

Los diputados peronistas volvieron a hacerle un guiño al ex gobernador. Le aseguran que si de ellos depende, es mejor cambiar la Corte que arriesgar un fallo adverso. Y qué mejor que sumar un fiscal que fue parte de la gestión y que conoce "el espíritu" de las leyes.

Además, el duro trance que pasa Chiara Díaz es un golpe disciplinador, por propiedad traslativa, para sus compañeros de la Justicia

El cliché de la política de lograr una renovación apareció en el debate cuando el vocal habló de que esta decisión de enjuiciarlo apunta a construir una "nueva mayoría" en la corte local. Esto tampoco es novedoso ni de última generación. En años de Sergio Montiel – recordó – se impulsó el juicio político a la Sala Penal que integraba él junto con Miguel Carlín y Omar Carubia.

Viajes, viáticos y hasta la vida del diputado Lara que lo interpelaba, sacudieron la sala de comisiones en cuyas paredes quedaron impregnadas las denuncias in voce del juez que aseguró que muchos diputados también están flojos de papeles.

La cuestión es qué hacemos después con todo esto.

Al final de la reunión, cuando ya promediaba la siesta, una mezcla de miserias humanas se coló en la reunión. El oficialismo vio diluirse con cada palabra del vocal, su pobre estrategia y el vocal mostró que en donde habita, los harapos son moneda corriente, aunque afirmó que era en la comisión donde había "algo raro" y no en la conducta de los magistrados.

El juego de los diputados y el juez es de una obviedad tal que no resiste asombro. La última década política en la provincia tiene su futuro amarrado a un fallo de ese poder. Resulta irresistible para lo que maneja los hilos, no tensarlos un poco más hasta al menos asegurarse una salida decorosa.

Los diputados salieron de la comisión a la hora de la siesta. Algunos esquivos como la solapa, otros, regodeándose del papelón oficialista. -"Che- este prendió el ventilador", dijo uno que sin salir del asombro mientras se quitaba el peso de los hombros porque ahora parece que sólo Chiara Díaz sabía todo lo que volcó en la reunión que en cosa de minutos trepó a la primera plana de los medios y recorrió las redes con la vertiginosa velocidad del rumor.

Cierto es que Chiara Díaz no pudo explicar el por qué de sus irregularidades y que no alcanza enlodar a todos para salvar el pellejo propio. También es verdad que los diputados se quedaron cortos, unos por no imaginar esta escena de revancha y otros, por no aprovecharla un poco más.

El resto, es decir el desenlace, está todo por imaginar.

¡Comentá esta nota!

Para escribir un comentario, antes deberás seleccionar una identidad.

[X]

* 600 caracteres disponibles

Comentarios

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.