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El segundo tramo, y el después de la elección

El tiempo post electoral es un espacio de convivencia de múltiples lecturas donde, casualmente vencedores y vencidos reacomodan, por la causa que le toque a cada uno, las piezas. La variable que los une es la necesidad de recapacitar sobre los yerros pero también sobre los aciertos ajenos y la que los divide, es precisamente, el hecho de algunos haberse alzado con el triunfo y otros, llevar a la rastra una derrota.

Aún así, el tiempo post electoral es para unos y otros, el más propicio para concretar las acciones que venían demoradas. Paradójicamente, un cambio de gabinete puede ser la decisión más justa, tanto en un momento de extrema fortaleza como en uno de debilidad.

Así se vio esta semana al presidente Mauricio Macri, el gran vencedor de la elección, realizar cambios en su gabinete y anunciar reformas mientras que el gobernador Gustavo Bordet, desde lo local, también aprovechó la cabeza cabizbaja de varios perdedores para mover algunas piezas con la sutileza de un cirujano de modo tal de dejar atrás buena parte de lo que heredó al asumir, pero conservar los lazos de los que aún son, en su peor momento, parte del poder.

En el medio de las definiciones de fondo, estallaron en especulaciones los ingratos pasillos gubernamentales, espacio curioso si los hay, por donde además de funcionarios y demás plebeyos, circulan las lecturas más inverosímiles de la vida política y de los políticos.

Allí fue donde se supo, siempre anónimamente, que son varios los que se prueban el saco para las dos bancas que libera el peronismo en Diputados en la provincia mientras que los dos que van a la Nación, Juan José Bahillo y Mayda Cresto, no tiene aún una ubicación certera aunque se desprende que se sumarán a la decisión de los senadores nacionales por Entre Ríos, Guillermo Guastavino y Sigrid Kunath de abandonar la horda kirchnerista y sin sutilezas quedarse en el Frente para la Victoria, desconociendo, en el caso del senador gualeguaychuense, la larga amistad que lo unió a los Kirchner desde sus jóvenes épocas estudiantiles en La Plata, y abonando la teoría de que en política, la compañía es siempre y sólo hasta la puerta del cementerio.

"La Constitución de la Provincia establece que el gobernador puede ejercer su mandato durante 8 años, no más de eso, y está muy bien, yo estoy muy de acuerdo con que así sea. Ahora, también es muy bueno que los funcionarios no estén más de 8 años. No podemos tener funcionarios que hace están hace 8, 10, 14 o 16 años: ya está", dijo este miércoles el gobernador Bordet al referirse, en declaraciones a la prensa, a una de las razones de los cambios en su gabinete pero también elípticamente a esa idea que siempre flota en el imaginario político: La reelección indefinida de los gobernantes.

Sin embargo, algunos de los nombres que escogió para la "renovación" tienen una década y también un poco más. Ese es el caso, sólo por mencionar uno, de Marcelo Casaretto, un hombre que viene a la función pública de la mano de Jorge Busti y que llegó a ser el ministro de Economía de la provincia en años de duros enfrentamientos con el campo, para pasar luego a administrar la cartera impositiva y finalmente por este tiempo, ser asesor de la gestión provincial desde donde ahora saltó al Instituto de la Vivienda.

La renovación que entre líneas desliza Bordet es una vieja deuda del peronismo con los postergados cuadros en ascenso, aunque, en verdad, no tiene la exclusividad en eso. Basta un repaso por las últimas listas de distintas fuerzas y se verá, no sin un dejo de tristeza, que son muchos los nombres que se repiten y sucesivamente a sí mismos.

Los años que comprime Bordet en su síntesis no son otros que los que gobernó el peronismo. Uno de los ejemplos es el de la actual diputada y ahora futura secretaria de Turismo y Cultura, Carolina Galliard a quien, además del parentesco con Urribarri, la unen al peronismo varios ciclos en el Estado ocupando diferentes cargos. La diputada, de profesión abogada, viene desde 2011 ocupando cargos y ahora, emerge como responsable de dos áreas trascendentes: Una, el turismo, como vector económico y la otra, la cultura, que a las claras es uno de los grandes capitales de la provincia, que en ninguno de los dos casos son los temas en los que se ha preparado la legisladora que ha sobresalido en la Cámara de Diputados por su puja por proyectos de la talla como la creación de la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP); y de la Ley Nacional 27.158 que declara a la Provincia de Entre Ríos Capital Nacional de los Circuitos Termales y por ponerse al hombro el debate legislativo para legalizar uso medicinal del Cannabis pero también por haber sido de las primeras, junto con el resto de los diputados nacionales entrerrianos, que desobedeció al gobernador Bordet a la hora de votar los proyectos que reclamaba la Nación.

Al margen de estos detalles, los cambios siempre son etapas que no conforman a todos. Igualmente, otro paso sustantivo hacia una construcción también diferente es la pronta convocatoria de Bordet al diálogo, para consensuar, junto con los bloques opositores una agenda legislativa que tiene, por cierto, algunos temas calientes como el Presupuesto 2018, la ley de la Madera, los consorcios camineros y el narcomenudeo pero también varias deudas como las ley para las juntas de gobierno, la adhesión a la ley Pymes y otras propuestas nacionales que quedaron en los cajones de las comisiones a la espera de vientos más favorables.

La decisión de ir hacia estos debates en poco tiempo, ya que el período ordinario de sesiones opera el 14 de diciembre, es un envión a la Legislatura pero también una clara muestra de distribución de poder tanto en la toma de las decisiones pero también al turno de pagar los costos políticos.

Los reacomodamientos del segundo tramo de gestión, ya que el tiempo también corre para el poder, permiten dejar atrás algunas cuestiones incómodas que impregnaron el primero: Las más escandalosas son las vinculadas con la tarjeta estatal, el instituto del seguro y la universidad autónoma y la sombra de otras que, junto con la deuda provincial, heredó este gobierno y que van a paso de tortuga en la Justicia.

Al margen de estos detalles que no son mínimos, los reacomodamientos de los gobiernos imponen también otra lógica en las relaciones que viene de la mano de una nueva comprensión de la política, que puede sostener valores diferentes, pero lo que no puede nunca, es dejar de agotar la búsqueda de los acuerdos. Y ese camino, obligados todos por los resultados, es el mejor dato de la elección.

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