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Las falsas pitonisas y el diario del lunes

Finalmente, y después de casi dos años de hablar de las elecciones de medio término, el evento sucedió, para los técnicos con la rigurosidad que amerita un comicio, para los políticos de uno y otro bando, con la sorpresa por el resultado, y para los encuestadores, con un gran fracaso en sus vaticinios que no fueron, en ninguno de los casos, cercanos a la realidad.

Las aciagas horas que atraviesa el peronismo desde el anochecer del domingo han tenido explicaciones varias y múltiples interpretaciones. En lo local, demasiadas voces salieron a explicar un fenómeno que nadie esperaba: El voto en contra o en favor de otra lista.

Una posibilidad simple y al alcance de todos para comprender el resultado de la elección, es buscar entre los propios errores y en nuestro propia conversación de años con los vecinos. Esa fórmula siempre es más llana que la posibilidad de atribuirle al contrincante todas las razones del triunfo como todas las del fracaso.

De todos modos, y pasando en limpio, el resultado y con la inigualable ventaja de tener el diario del lunes, entre las primeras conclusiones que arroja esta elección, y a simple luz, se lee que parte del éxito que tuvo Cambiemos estuvo asentada en la posibilidad de nacionalizar la campaña detrás de la figura de Mauricio Macri como único líder convocante, factor que no se dio en el peronismo que, a diferencia de años anteriores, se desgajó en muchas propuestas distintas que restaron hacia adentro del partido.

Esa situación ya se había dado antes en Entre Ríos cuando el ahora ministro de Turismo, Adrian Fuertes, alcanzó, en las PASO del 9 de agosto de 2015, un 15, 82 por ciento que se mantuvo incluso en las generales de ese año cuando el peronismo alcanzó un 42 por ciento y el frente Cambiemos un 39,15.

Sobre una comparación histórica, se podría decir ahora que el peronismo local mantuvo su caudal de votos de la general de 2015, aunque lo disminuyó respecto de las paso de ese año en las que superaron el 43 por ciento.

Por su lado, Cambiemos, y con la misma referencia, es decir en las PASO de agosto de 2015, había logrado un 36 por ciento aproximadamente que indexó cuando llegó a la general con un 39 que ahora volvió a aumentar ya, de una manera superlativa, puesto que sobre el escrutinio final el resultado del frente de macristas y radicales es de un 47,72.

Con los números sobre la mesa, cualquier analista político hubiera advertido que la coalición opositora crecía, lenta pero sostenidamente en la provincia, aunque ahora queda dilucidar cuál es el techo que tendrá ese crecimiento que (por derrame nacional o virtud propia) le dio la elección del domingo.

Otra de las interpretaciones que se deslizó el domingo fue que la derrota del peronismo es el fin de sus liderazgos. La simpleza de esa afirmación es tal que no hace más que obligarnos a ver qué visos de posibilidad tiene y, en rigor, es muy frágil la hipótesis si se tiene en cuenta que los mentores de la lista han sobrevivido a más de una derrota y han sido capaces, en algunos honorables casos, de revertir ese resultado con un triunfo.

Los que sin dudas están revisando sus yerros son los intendentes que no pudieron garantizar un resultado. Afirman los que hacen política, que son ellos los que están más cerca de la gente y aseguran los politólogos que hablan de la política, que en ellos piensa la gente a la hora de votar. De un modo u otro, el intendente queda atrapado en un protagonismo que seguramente no quiere, excepto – claro está – que tenga asegurada una elección.

El caso emblemático de esta elección es Gualeguaychú que durante la última década disfrutó las mieles del urrikichnerismo y de los triunfos hasta que en 2015, pudo con lo local pero se le escurrieron los votos presidenciales, de modo tal que Macri ganó en la localidad de Juan José Bahillo y Pemo Guastavino que se quedó en cambio con un intendente al que hoy todos miran pidiendo una explicación.

"Donde hay kirchnerismo la opinión pública se polariza y al peronismo le va mejor. Donde no lo hay, existe un transferencia de poder del peronismo a Macri, como pasó en Córdoba y en Entre Ríos.", dijo en su columna en La Nación, Carlos Pagni.

Aún así, no pasa desapercibido que el peronismo que se propuso como oferta electoral en la provincia es, en síntesis, postkirchnerismo o kichnerismo en una versión morigerada de sí mismo. No está tan lejos en el tiempo y menos en la memoria de los entrerrianos, la estrecha relación del ex gobernador y la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner como la pertenencia de todos los actores a ese sector.

Circuló este jueves en los pasillos gubernamentales un audio del tres veces ex gobernador que hacía una autocrítica severa sobre su propio sector. Tardía y extemporánea, sin dudas, pero no por eso inexacta, aunque cuando concluye en que la nueva opción deba encarnarla obviamente él "para la reconstrucción del peronismo, sin el kirchnerismo", pidió, a pesar de que fue el barco al que se sumó para poder competir en esta elección.

Al margen de esa anécdota, las recetas porteñas no siempre funcionan en el interior del país. Massa no logró ser la tercera fuerza en la provincia, al margen de sus candidatos y quedó fuera de carrera.

La cuestión se dirimirá en octubre entre los dos frentes que en los últimos años han aglutinado votos. Esa polarización tiene sus secretos, que están a la vista en la obligada convivencia que tienen en las cámaras legislativas y que quedan expuestas también toda vez que la Nación empuja hacia adelante la provincia y que desnuda el estilo de cada uno. Ahí, en esa diferencia está el secreto del voto de la gente: Lo que unos tienen detrás y los que otros prometen para adelante.

Finalmente y sobre las pitonisas, bueno sería que alguna vez hablen de su enorme margen de error, pero también de sus posiciones propias. Una vez develadas esas verdades, la comprensión abarcaría semejantes errores desde un acto de sencillez que les perdonara incluso que apadrinen una unidad básica.

Afuera de esa discusión, pero pegada al destino de los candidatos, está la Justicia que hasta ahora se hizo la distraída acerca del resultado de una elección que le advierte que ya es hora de que activen los tribunales, caiga quien caiga y le pese a quien le pese.

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