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Leyes flacas

La producción legisltiva de la provincia es enorme. La ausencia de un digesto, que coloca a Entre Ríos en la lista exclusiva de los estados que carecen de un ordenamiento jurídico, nos permite exhibir más de diez mil normas que, en muchos casos, caen por deshuso, por derogación pero que en el caos emergen como vigentes.

Hay cierto vicio periodístico que apunta a controlar la producción legislativa pero se distrae a la hora de revisar la calidad de las propuestas que no son otra cosa, en caso de sancionase, que las futuras normas que van a regir la vida de los entrerrianos.

La cantidad y no calidad no pueden ser un axioma combinable.

Hay leyes de fondo y otras de coyuntura que se lanzan espasmódicamente para responder a tiempo a una demanda social o política determinada y también a un "clima" social. El caso Blumberg es uno de los ejemplos testigos de lo que sucede cuando las normas se sancionan sobre el fragor social pero carentes de legitimidad o aplicación real.

Otro costado, no menos importante, es la ausencia de control sobre la aplicación de las normas. Un caso, también testigo, es el de la ley que prohíbe que los clientes esperen más de media hora en una cola.

La ley aprobada hace media docena de años , apuntaba a proteger, sobre todo, a los clientes cautivos del agente financiero de la provincia, que esperan bajo las inclemencias del tiempo , en verano o en invierno, su turno.

La ausencia de infraestructura, comodidades y otro detalles que hagan confortable la espera, como la posibilidad básica de acceder a un baño, quedaron pendientes de aplicación y nunca fueron propuestas por la firma como un paso cualitativo a la hora de mitigar la espera de sus clientes cautivos.

Este primero de junio, la lánguida cola de empleados públicos volvió a pararse estoica como todos los primeros y hasta más del 10 cada mes, para ir por el salario que se ganaron pero que cuesta cobrar porque cuando la lluvia alivia la espera, el frío conspira en contra de la larga fila que a la intemperie avanza como la oca casillero por casillero con la mirada perdida en los pesos con los que se va a juntar.

Sin embargo, la realidad puede opacar el sueño de los que al no llegar al treinta o treinta y uno, corren al cajero el primero de cada mes a pesar de que saben, con cierta premonición, que no habrá dinero disponible.
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Es que el banco, así como deliberadamente decide que esperes afuera, también acuerda que tu dinero le haga ganar unos pocos centros el fin de semana, mientras te ofrece la disculpa porque "este cajero no entrega dinero".

La leyenda que muchas veces altera la buena disposición entrerriana no es otra cosa que una afronta con la que juega el banco en nuestra contra y en su favor por unos pocos pesos que acumula día a día sin hacer gastos.

La ley espera fue sancionada hace tres años.
La ley, que lleva el número 10.236, además obliga a estas empresas -públicas o privadas- a brindar a los clientes "condiciones de comodidad" mientras esperan ser atendidos.

También deben proporcionar sanitarios de acceso libre y gratuito y deben poner a disposición del público los medios, direcciones y teléfonos para realizar las denuncias por esas prácticas abusivas.

La ley prevé sanciones cuando la espera supere la media hora (o la hora si los locales tienen asientos y baño).

En caso de incumplimiento, serán sancionados con multa y/o con la clausura del local por hasta diez días, dice la ley que apuntó a paliar una falencia grave pero que se quedó corta a la hora de asegurar su aplicación, lo que particularmente, en el caso de el Nuevo Bersa habla de cuán gordo puede tener el ojo el gobierno si son sus socios los que incumplen la ley.

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