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Más nombres que sillas

Tácitamente el tiempo de campaña no ha sido declarado por ningún partido. Sin embargo, sobran señales de uno y otro lado para entender que el tiempo hacia las legislativas corre; aún en silencio. Y más, frente al repetitivo slogan de uso ya gastado y de fuente indistinta que afirma que "es temprano para hablar de candidaturas" o que "primero tenemos que gobernar, antes que pensar otra vez en una elección".

Cierto lo uno y lo otro, el hecho es que de cara a una nueva elección, con un cronograma en ciernes que arranca en quince días con la oficialización de las listas, se han caído estrepitosamente muchos de los dichos que arengó la dirigencia en los últimos tiempos.

La idea de terminar con las designaciones a dedo, la posibilidad de ir a internas, la apertura de nuevos diálogos como devolverle el protagonismo a la vida partidaria, se han sintetizado abruptamente.

A poco más del 14 de junio, cuando vence el plazo para la inscripción de las alianzas, ninguna de esas fórmulas juega en los tiempos electorales que apremian a algunos y entretienen a otros.

Repentinamente todos miran al gobernador que, con su caracterizado aplomo y mesura, ha dejado que el tiempo ordene algunas piezas pero también se ha ocupado de que otras se encolumnen.

Mientras tanto, Bordet ha ido acomodando algunos eslabones que hacían ruido en la gestión, entre ellos, el más ruidoso, el docente y la semana entrante intentará destrabar el resto del conflicto con los gremios estatales que son los que pueden complicar la campaña a la hora de los resultados finales.

La reunión que lideró hace pocos días con el resto de los gobernadores renovadores en la Casa de Entre Ríos ofreció una foto que imprimió liderazgo hacia arriba, para que la Nación lea que aún con la rienda corta de las cuentas justas, puede sostener un equipo que juega en la otra cancha.

Y, hacia abajo, le mostró a la melange peronista que se entremezcla en la provincia que la conversación gira por otros lados que no son sólo los locales, donde también manda a pesar de que hay tantas vertientes como aspirantes y más nombres que sillas en juego.

Las fórmulas son múltiples, pero confluyen en una sola definición: Lograr la unidad que es la misma condición que ha puesto la ex a expresidente Cristina Fernández de Kirchner para liderar una lista al Congreso.

Lo que nadie dice, en el marco de la búsqueda de la unidad, es cuáles son las condiciones a cumplir para alcanzarla.

Las noticias políticas de los últimos momentos, como la fusión de Margarita Stolbizer y Sergio Massa, también va a impactar en la provincia. En Cambiemos, por ejemplo, porque en la constitución del frente, el GEN fue una de las fuerzas fundacionales y en los renovadores porque hasta acá estaban probando otras recetas.

De hecho, por ejemplo, la diputada nacional Cristina Cremer de Busti apoya al ex funcionario kirchnerista ahora diputado nacional y líder de "Un país" (tal el nombre del espacio que lanzaron este jueves en el orden nacional mientras Busti cierra en la provincia con el kirchnerismo devenido en renovación, a excepción claro, de algunos ortodoxos kirchneristas como el ex gobernador y ahora presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Urribarri.

Más fresco aún, el diputado Alejandro Bahler se retrató con socialistas con quienes espera arribar a un acuerdo electoral que le permita terciar entre peronistas, macristas y radicales.

En tanto, la Nueva Izquierda rechazó el convite de formar un frente con el socialismo, al que cuestionó su relación con el massismo que adelantó que trabajará "para poder presentar candidaturas en toda la provincia" y para sumar a espacios de mujeres, sociales, ecologistas y de trabajadores.

En el PRO esa instancia de discusión quedó relegada por el proceso interno que culminó esta semana en el que finalmente la Justicia Electoral legitimó a una sola lista, que es la que lidera el intendente de Basavilbaso, Gustavo Hein, y a una interna en un solo departamento que es Nogoyá.

Por otro lado, el radicalismo dará un paso central en pocas semanas cuando resuelva en su Congreso su política de alianzas de cara al nuevo proceso electoral. De esa definición, de la que no se esperan novedades, pende la continuidad de los acuerdos pero fundamentalmente la decisión de cómo se integrará la lista para llegar al Congreso .

En síntesis, se trate de quien se trate, el común denominador de la conversación de estos días son las aspiraciones y el camino a recorrer para resolverlas porque todos saben que aunque muchos quieran, sobran nombres para unas pocas sillas.

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