Columnistas Ver todas las columnas

Memoria de corto plazo

La actitud corporativa es una de las claves de la subsistencia en el mundillo de la política. A veces, esa acción acompaña la voluntad manifiesta de abrazar los mismos ideales y acompañar, en lo que hace tiempo conocemos como "operativo clamor" una misma verdad o un candidato. Otras veces, menos felices, opera como un escudo que ampara los errores cualquiera fuera su gravedad o impacto.

Esta semana, la política estuvo impregnada por el reloj que, como ya comentamos, va más rápido de lo que algunos quieren y se aproxima al primer vencimiento del cronograma electoral que establece que la semana que viene, las alianzas deberán estar oficializadas.

Pero, al margen de esa primera posta a alcanzar, y que obligan a varios partidos a definir este fin de semana sus futuros socios, lo que rodea a esa cuestión corporativa que esta semana fue excesivamente cómplice, adolece de la virtud de la comunión de las ideas o de pragmatismo y se parece, poco más o poco menos, según el parámetro a la connivencia. Así lució al menos la decisión del oficialismo en Diputados que suspendió la sesión prevista para esta semana sin ninguna explicación.

El silencio, hizo su arte y permitió que lo no dicho, corriera por parte de la imaginación.

Así, para muchos , la única explicación posible para dejar de sesionar, estaba vinculada con la necesidad de evitar un mal momento que estuviera protagonizado por el oficialismo que, previsor, prefirió mirar para otro lado y desentenderse del escándalo que sacudió la semana cuando el gremialista y legislador José Ángel Allende amenazó a un periodista local que, por investigar las contrataciones del Ministerio de Salud, que encabeza Ariel De La Rosa, vinculado al gremialista, podría tener, en una triste analogía, el mismo y trágico fin que José Luis Cabezas.

La infeliz frase de Allende fue repudiada por el arco político opositor pero sutil y apropiadamente ignorada por sus pares que fueron funcionales a los excesos del legislador que, definitivamente, tuvo malos días pero peores socios.

Atravesado por el armado electoral, la atrocidad de sus dichos, se ungieron con la indiferencia que le otorgó el poder y varios nuevos socios que son los mismos que antes eran "la diversidad" o "los matices" y que ahora vuelven a la fuente, donde van a confluir con los mismos que antes denostaron.

Aún con la legitimidad que ello tiene, algunos dirigentes que antes tuvieron un poco más de reacción cuando un diputado, también peronista, agredió de palabra a Estela Carlotto y le retiraron, sin que medie palabra, los cargos partidarios como los pocos honores que lucía, ahora se hicieron los que no entendían.

Ahora, ese nervio, dormido por el fragor de los acuerdos, le dio a Allende el manto de piedad que necesitaba para salir el paso con un poco más de comodidad.

Faltos de memoria, o con poco de ella, los legisladores que lucharon por sostener firme el 24 de marzo como una fecha a honrar no titubearon a la hora de bajar la sesión para proteger a uno de los propios, aunque hubiera atentado, verbalmente y elípticamente, contra alguien amenazándolo de muerte.

La acción, premeditada muestra el mismo escaso reflejo que se repite cuando Venezuela entra en el declive que atraviesa hoy y parece que , al final, nadie conocía Maduro y menos a los venezolanos.

En cambio, mucho hubiera dicho de sí mismo y de sus pares si, en vez de abrazar la complicidad, hubieran acudido al recinto a soportar con estoicismo las acusaciones, aunque sólo hubiera sido para pedir lastimosas disculpas o como todos esperamos para avergonzarse porque errar, es humano, y especular, también.

En ese terreno, justamente, en el de la especulación, se darán este fin de semana las reuniones partidarias del GEN y del radicalismo de cara a las alianzas que se constituirán hacia las legislativas de este año.

Las definiciones hacia afuera son más o menos predecibles, aunque hacia adentro de cada fuerza, provocan siempre un temblor que en el caso del peronismo está dado, más que en el análisis de con quién construimos, en el debate de cómo nos unimos, acción que hasta ahora parece encaminada pero no por eso, sencilla.

¡Comentá esta nota!

Para escribir un comentario, antes deberás seleccionar una identidad.

[X]

* 600 caracteres disponibles

Comentarios

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.