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Sobreoferta

La matemática no suele ser el mejor aliado de la política ya que en esta ciencia, del arte de lo posible, y a diferencia de las exactas, el orden de los factores altera el resultado y todo lo que no suma, resta. Esa definición, que hemos mencionado en varias oportunidades, es imprescindible ahora cuando, bajo la decisión de imprimir unidad, proliferaron expresiones disonantes que hicieron de ese clamor, un fracaso.

Finalmente, y ya superado el suspenso de la incógnita sobre los nombres que van a pujar en la lista por una banca, la cuestión pasa por asegurar un triunfo o manejar la ambulancia que colecte a los heridos.

La paradoja es que , tanto en una labor como en otra, la acción se aleja de lo que se presumía iba a primar en este proceso electoral de medio tiempo: La unidad.

En el peronismo, por ejemplo, el cálculo tuvo un error considerable. Es que la unión de dos ex gobernadores, que durante la última década se ubicaron en sus antípodas y sintetizaron la miseria de heredarse a sí mismos, bajo la tutela del gobernador Gustavo Bordet que no es otro que el candidato de Sergio Urribarri, no alcanzó para disolver las diferencias que se colaron en una expresión de diez listas.

Sabe el gobierno que las nueve con las que compiten no tienen chances de ganar, pero sí todas las posibilidades de morder de la misma porción en la que todos esperan poder morder: Un mismo electorado.

Así, pesan sobre la realidad electoral las posibilidades de financiación, los actores a la hora de la inauguración de obras, y claramente, ahora, la performance que pueda tener cada una de las listas donde, si bien es probable que no alcancen a integrar la minoría, también es cierto que tiene todas las chances de rascar de la torta en la que todos tiene depositadas sus expectativas, que es nada menos que la preciada porción electoral que está en disputa.

El peronismo, fragmentado en una decena de alternativas, mostró que no basta con proclamar la unidad: Hay que practicarla y que, como en el juego de la silla, si hay tres bancas, diez listas es demasiado por jugar, sobre todo si estamos divididos.

En Cambiemos, la cuestión fue similar aunque en este caso el radicalismo dejó expuestas sus fracturas, que son las mismas que durante este tiempo rumiaban por lo bajo.

Al margen, la diáspora de los radicales tuvo además de los nombres, la disputa por los lugares en la lista que finalmente le dieron una generosa participación en la nómina oficial donde van por la primera y tercera banca.

Las propuestas alternativas parecen más esmeradas en erosionar a algunas figuras de trascendencia nacional que en conquistar el partido o el escaño, con lo que, curiosamente, terminan siendo funcionales a ciertas franjas de poder nostálgico que añoran glorias pasadas que ahora investiga la Justicia.

Como fuere, la novedad, sin dudas es que las posiciones de algunas fuerzas, como el GEN, por ejemplo, marcó con un plantón su decisión de jugar con el socialismo, aún a pesar de que a nivel nacional, están enrolados con Sergio Massa en "1Pais".

En el resto del departamentos, la cuestión territorial es menos intensa ya que no hay disputa local. En Concordia, por ejemplo, serán dos de los hermanos Cresto los que carguen con la responsabilidad de asegurar un triunfo luego de que Cambiemos, en la última general, modificara las cifras históricas de un peronismo aburguesado en su costumbre de ganar sin competencia.

Lauritto en Concepción del Uruguay es el único que se planta sobre sus propios votos, con los que afianzará una vez más un liderazgo que construyó a pulmón, a pesar de un par de testimoniales y con una intendencia que está apoyada sobre el consenso de sus vecinos.

La triada electoral de estas primarias desafía los pronósticos en Gualeguaychú donde el peronismo se aglutina con o sin Piaggio, pero detrás de Juan José Bahillo que deberá cumplir con una tarea enorme como es la de juntar votos en un escenario disperso y enfrentado.

En ese departamento, al margen de ese desafío, estará también la pulseada de Emilio Martínez Garbino y Atilio Benedetti que competirán, a su vez, por llegar al Congreso en el único territorio donde conviven, paradójicamente, los tres cabezas de lista que disputan la elección legislativa de este año.

Al margen de estos datos frescos, resulta aun más prematura la discusión sobre la real necesidad de las PASO. A juzgar por el escenario post vencimiento de presentación de listas, el mecanismo parece más afianzado que nunca, resta saber si esto es una oposición al dedo, o una reacción natural de los que, sin consenso, arañan hasta lo último con ánimos de conquistarlo.

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