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Factores fuera de control

Cuando Entre Ríos pospuso su emisión de bonos dejó en evidencia la fragilidad del equilibrio entre déficit fiscal y financiamiento externo

Ningún proyecto podría llevarse a cabo si todos los riesgos que ese proyecto enfrenta fueran ponderados en la magnitud exacta del daño que podrían ocasionar en caso de concretarse. Pues estos riesgos comprenden no sólo a factores cercanos, observables, sino también las reverberaciones de hechos remotos que podrían generar un impacto.

El proyecto de Presupuesto Nacional 2017 aprobado el jueves en Diputados es, como todo presupuesto, un ejercicio de futurología, pleno de supuestos acerca de lo que ocurrirá el año próximo. Entre aquellos supuestos, algunos comprenden cuestiones que el Gobierno puede manejar, pero otros estiman el comportamiento de variables que el Gobierno no controla. Sobre éstas, el Presupuesto apenas expresa cómo se desea que evolucionen.

Entre estos supuestos fuera de control está el del acceso a financiamiento del mercado de capitales. Un supuesto muy relevante en 2017, pues para ese año se proyecta un abultado déficit fiscal.

Que el mercado de capitales haya sido muy receptivo en 2016 no garantiza que lo siga siendo en 2017. Aunque con bastante pericia el equipo de Hacienda ha venido anticipando necesidades financieras del año próximo, aún queda un bache de unos 24 mil millones de dólares por cubrir. Si se siguiera el patrón de 2016, las tres cuartas partes de ese monto debería provenir del mercado externo.

Es ahí donde los riesgos crecen. Los más de 30 mil millones de dólares que el gobierno ha recaudado por emisiones internacionales en distintas monedas fueron atraídas por tres factores: el cambio radical de política económica, el hecho de que las emisiones argentinas ofrecían un rendimiento muy superior al que ofrecía la mayoría de las emisiones de la región, y la política monetaria híper-laxa en todo el mundo desarrollado, que obliga a los inversores a buscar rendimientos en ultramar.

En 2017, cabe esperar que cuando el mercado pondere su interés por las emisiones argentinas vea que el primer factor sigue su curso. Pero también verá que el rendimiento especial que ofrecían las emisiones ya no es tal, pues los precios se han ajustado a la nueva Argentina. Y, muy probablemente, se encuentre con que la Reserva Federal de los EE.UU. ha comenzado a desandar el camino de su política de "tasa de interés cero".

Todos estos riesgos son cuantificables. Lo que queda fuera de cálculo es la eventualidad de que aparezca un cisne negro. Por ejemplo, que Donald Trump gane las elecciones el próximo martes. Por inesperado, tal resultado podría asustar al mercado de capitales y hacer que el dinero busque refugio en activos seguros como el dólar, los bonos del Tesoro estadounidense o el oro. Más riesgoso aún podría resultar lo que especulan no pocos medios de prensa: un resultado muy ajustado que demore el desenlace del proceso eleccionario y extendiera el período de incertidumbre. Que gane Trump o que se demore el resultado parecen eventos improbables. Pero el mero hecho de que Trump esté en carrera deja en claro que no son escenarios imposibles.

Si ocurrieran, el mercado de crédito externo podría permanecer un tiempo cerrado, cambiando por completo el juego del déficit y el financiamiento: se baja abruptamente el gasto o se lo financia con emisión. En un caso se abortaría el rebote de la economía; en el otro, la inflación sería el problema.

De todas formas, lo más probable sigue siendo que Clinton gane las elecciones, las tasas de interés suban poco y Argentina no tenga mayores problemas para obtener el dinero que necesita del mercado externo. Pero el equilibrio frágil que conforma la combinación de país emergente más alto déficit fiscal más dependencia del ahorro externo no puede ser tomado a la ligera.

Esta semana, El Entre Ríos anticipó que la provincia de Entre Ríos debería posponer la colocación de un bono por US$ 250 millones en el mercado externo. Nada cambió en el mercado más que la ansiedad que las elecciones de los EE.UU. generan entre los inversores. Nada que los gobiernos nacional o provincial puedan solucionar.

El Presupuesto 2017 de la provincia estima un monto de endeudamiento público de $5.931 millones. Como en el caso de la Nación, en circunstancias normales ese supuesto no debería estar en riesgo. Pero no debe olvidarse que, como todo supuesto, éste también constituye un acto de fe.

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