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No es un domingo más

El domingo que viene, el foco estará sobre la provincia de Buenos Aires

A una semana de las elecciones primarias, entre la ciudadanía parecería predominar la apatía. Con excepción del llamado círculo rojo, pocas personas parecen interesadas en la cuestión, y hasta las campañas políticas han parecido anodinas.

No cuesta encontrar razones para la apatía. La más evidente de estas razones proviene del tedio que generan las PASO, pues si hay algo que queda claro es que aunque cumpla con sus calificativos de abiertas, simultáneas y obligatorias, no llegan a ser primarias. Prácticamente ninguna candidatura relevante se dirimirá el domingo próximo, pues todos los candidatos para octubre ya están definidos.

Más aún, esta actitud apática de gran parte de la gente proviene del hecho de que hay un único distrito en el cual parecería haber realmente algo en juego en 2017: la provincia de Buenos Aires. Todo el foco del Gobierno y de la oposición están puestos ahí, y del resultado que allí obtenga cada uno saldrán las alianzas y las traiciones que ocurran después de octubre.

A esta altura casi deja de llamar la atención la disparidad en los resultados pronosticados por las distintas encuestadoras. Sea porque se aferran a métodos de medición que no captan los cambios estructurales en la sociedad, o porque sesgan sus preguntas a fin de obtener los resultados deseados por aquellos por quienes son contratados, el hecho es que la volatilidad de los resultados hace que las encuestas hayan perdido su capacidad de constituir un pronóstico confiable.

El asunto, que vista la apatía generalizada podría ser irrelevante, toma otra dimensión en la elección para senador de la provincia de Buenos Aires. Porque allí importa no sólo quién sale primero y quién segundo, sino también la distancia entre ellos.

En esa elección, la sensación es que el Gobierno plebiscitará su gestión. Aunque cabe preguntarse si los votantes no presentirán que, más que decidir acerca del apoyo al Gobierno, deberán decidir si quieren que el kirchnerismo vuelva a ser una opción de gobierno.

En la provincia de Buenos Aires, pese a la apatía que se tenga respecto de la votación, el domingo 13 de agosto no será un domingo más. Por la forma en que están diseñadas las primarias, sin competencia interna en ninguna de las fuerzas, el domingo próximo se asemejará muchísimo más a una primera vuelta electoral que a unas PASO. Al menos, en lo que a la elección de senador se refiere.

Resulta que no hay lugar para el tercero en la elección para senadores. Sólo una elección en que no quede muy definidas las posiciones impedirá que el 13 de agosto defina las dos coaliciones que disputarán las senadurías el 22 de octubre. Si, como las encuestas sugieren, la distancia entre los votos para Cambiemos y para el Frente Para la Victoria (FPV) superan por casi 10 puntos porcentuales a los votos de 1PAIS, es probable que en octubre la elección se polarice mucho más. Aunque suene prematuro aventurar algo así, como en la elección para senadores no hay lugar para el tercero, es difícil que no surja la tentación, entre los votantes, de generar un voto útil.

Sobre suposiciones de esta naturaleza parece fundamentarse un cauto optimismo en las filas del oficialismo. Llama, por ejemplo, la atención que en esta ocasión Cambiemos no armara una cruzada para convocar fiscales como en 2015, pues en aquella ocasión los fiscales resultaron cruciales para asegurar el voto.

Es posible que ahora confíe más en sus fuerzas. Aunque no sería banal preguntarse si la fortaleza electoral de Cambiemos no provendrá más del espanto que generan sus adversarios que de sus propias virtudes.

El método de gestión que eligió el Gobierno, con ajustes muy graduales de los desequilibrios y con financiamiento del déficit en el mercado de deuda, depende de la buena predisposición del mundo para prosperar. ¿Qué le puede salir mal? Una victoria holgada del FPV y un segundo puesto peleado con 1PAIS no sólo pondría a los inversores extranjeros a la defensiva, sino que también pondría en duda la hipótesis de polarización en la segunda vuelta.

El 13 de agosto no será un domingo más: ese día se comenzará a dirimir la sustentabilidad del modelo económico. Porque mientras las tasas de interés en el mundo sean bajas, el mercado estará dispuesto a perdonar muchos pecados y a financiar el déficit; lo que no tolerará es una vuelta al pasado.

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