Editoriales

La caótica gravedad de la gestión hospitalaria

Una reciente solicitada de los médicos del hospital San Benjamín de Colón y una nota de nuestro columnista Osvaldo Bodean sobre el estado de la maternidad de Concordia, plantean situaciones que podríamos describir como espeluznantes.

Pero tal vez sea necesario partir de un principio básico. La comunidad entera de un pueblo o ciudad es la responsable de lograr una buena asistencia médica para todos sus miembros.

Deberá lograrlo a través de las autoridades municipales y, si esto no alcanza, sumar asociaciones de apoyo o socorro como lo fueron en el pasado las sociedades de beneficencia y cooperadoras, además de asociaciones de voluntarios que contribuyan al cuidado y acompañamiento de los pacientes, iglesias, colegios, clubes deportivos y demás organizaciones de la sociedad civil. Sobre todo teniendo en cuenta que nuestra comunidad se ha mostrado invariablemente bien dispuesta y generosa cuando se reclama su asistencia y socorro.

Claro está que ello exige una unidad hospitalaria a la que se la vea ayudándose a sí misma. Con el auxilio vigilante de la municipalidad local y la presencia activa de los legisladores departamentales que ante situaciones como las expuestas deben haber sido los primeros en denunciar un estado de cosas de este tipo, e inclusive reclamar la renuncia de un ministro de mala salud pública, que indudablemente no se muestra en condiciones de asumir las delicadas responsabilidades a su cargo (en los mentideros políticos paranaenses se habla de una reunión que habrían sostenido con el gobernador Bordet la bancada de senadores oficialistas "pidiendo la cabeza" del ministro –como se sabe en la política actual la primera anomalía se da en el vocablo empleado para solicitar las cosas- y es así como a un ministro no "se le pide la renuncia", sino que se lo echa.

Aunque no sería ese el caso del indicado funcionario, de ser cierta la versión que en esa supuesta reunión el gobernador ante la inquietud habría dicho que se trataba de un "intocable", porque era un "hombre" del sindicalista de UPCN y legislador provincial Allende. Lo que hace suponer que un Allende, por lo menos tambaleante por las causas contra él abiertas por enriquecimiento ilícito, habrá dejado un padrino de peso, y por ende se podrá ahora actuar con las manos libres.

Mientras tanto, la falta de agua en un hospital es inconcebible en esta época. De suponer que sus directivos tienen la suficiente capacidad de gestión, como para poder encarar y solucionar un problema básico como en ese. ¿Es que no hay en nuestra ciudad personal idóneo para arreglar este problema, como sin duda lo hacen en casa particulares, hoteles o instituciones deportivas? ¿O se necesita una orden desde Paraná? Si la salud pública de una comunidad es lastimosa, el primer culpable es la propia comunidad y será también su víctima. Por todo lo que en las publicaciones a que se ha hecho mención, dejan la impresión que la salud pública de la provincia -que probablemente dista de ser una excepción en el país- está en una situación caótica.

¿Contratos a médicos por más de 20 años? ¿No hay una carrera médica hospitalaria? ¿Un Colegio Médico que defienda a sus afiliados?

Contar con una buena planta de atención primaria es la base de todo buen servicio de salud. Es a los hospitales y a las emergencias a los que estará dirigida nuestra primera consulta. Sin duda están mal pagos cuando deberían ser los mejor retribuidos. De ellos depende que una indigestión se transforme en un infarto de corazón, o que el desmayo "banal" sea una embolia en un pulmón, para dar dos ejemplos. Hoy en día un profesional manejando algún "aparato" cuenta probablemente con ingresos muy superiores, y con menos responsabilidades y horarios acotados. Y mayor prestigio social. La medicina general y la medicina de primer nivel "huelen" a fracaso profesional, cuando se las debe ver como esenciales, y por ende los esfuerzos que se puedan hacer para su revalorización siempre van a ser pocos.

¿Asombra un viaje de 300 km en ambulancia para la atención de un parto? ¿No se llevan urgencias por aviones sanitarios?
¿Es evaluado el por qué del traslado: complicaciones específicas de embarazo o del parto? ¿O es que no se cuenta con hospitales en condiciones para atender lo que en principio es no otra cosa que una práctica ancestral?

Hace 70 años nacíamos en nuestras casas, con la estrecha vigilancia de una partera y más distante de un médico. Las cesáreas debían entonces ser muy pocas. Tampoco es admisible un retraso de seis meses en obtener el informe de una biopsia. Ello puede retrasar decisiones médicas importantes y mantiene los enfermos en zozobra acerca de la naturaleza del mal que padecen.

Los ejemplos enunciados nos dicen de un total desbarajuste. Nuestras comunidades requieren hospitales muy limpios, con médicos y enfermeras bien pagos, una carrera médica previsible, con capacidad de una actualización permanente, conectada con centros de mayor complejidad para precisar diagnósticos, con buenas historias clínicas y con razonables auditorías.

Sí creamos estas condiciones los médicos que nos faltan llegarán a montones. Lo que se describe en las publicaciones referenciadas parece propio de una comedia negra, cuando no siniestra. Es que en ninguna ciudad debe faltar un hospital que funcione "como Dios manda" y es cuestión que las respectivas comunidades se pongan de pie para exigirlos.

Claro está que la de la salud es una macha más de un tigre cuya piel ya no tiene lugar suficiente para otras. Basta ver lo que pasa en materia de obras públicas, donde se da el otro escándalo: que se debe demoler un edificio escolar concebido para durar años, o de la intransigencia llevada casi al "alumnicidio" de los chicos, o de una justicia con magistrados muy complicados, y con situaciones como las que se viven en el casi flamante partido judicial de San Salvador, ubicado en la ciudad cabecera homónima de ese Departamento, en donde en los ámbitos forenses se menciona una reunión del colegio que agrupa a los abogados de ese foro con el máximo tribunal de justicia provincial ante la dramática situación que vivirían, ya que en esa jurisdicción el juez de primer grado haría un año que no dicta sentencia en un juicio contradictorio. . .
Autor: M.S.J.

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