Editoriales

La pulverización de los partidos políticos

Menemista, kirchnerista, massista y randazzista
Foto: Menemista, kirchnerista, massista y randazzista
Cuando ya no existen tránsfugas, porque todos lo somos, al menos hasta cierto punto

Hace ya de esto muchos años en los tribunales de Concepción del Uruguay se tramitó un juicio por injurias, en el que su promotor se había sentido, injuriado, por haber sido tratado de "tránsfuga" en un suelto periodístico y su autor era por ello querellado.

La sangre no llegó al río, porque como resultado de una conciliación quedó establecido que esa palabra había sido utilizada por el articulista en un sentido ascético o académico, por el que se entiende "el que se va o se fuga de un lugar a otro" (los diccionarios utilizan como ejemplo la frase que menciona "había por entonces en París muchos rusos tránsfugas de los días revolucionarios") y no lo hacen en un sentido peyorativo.

Es que no solo en el lunfardo, donde se asimila el "tránsfuga" al "traidor o desleal" sino también en el campo de las lides políticas es una denominación aplicada a quienes "traicionan a sus compañeros de lista o de grupo —manteniendo estos últimos su lealtad con la formación política que los presentó en las correspondientes elecciones—; o apartándose individualmente o en grupo del criterio fijado por los órganos competentes de las formaciones políticas que los han presentado; o habiendo sido expulsados de éstas, pactan con otras fuerzas para cambiar o mantener la mayoría gobernante; o para dar la mayoría a un grupo que no la tiene; o bien dificultan o hacen imposible a dicha mayoría el gobierno de la entidad", según lo señala un politólogo de una larga parrafada.

Más problemática resulta, mientras tanto, su utilización cuando el cisma o la escisión se deben a cuestiones de principios, en el caso de que éstas por supuesto sean auténticas, y no sirvan para encubrir una "transfugueada".

Sería también el caso de los "conversos", categoría que se da no solo en el campo religioso, sino también en el ámbito político, cuando se ve, en este último, a un personaje transitar un camino que lleva a recordar "el recorrido de San Pablo a Damasco" cuando sufrió una conmoción espiritual que de perseguidor de los cristianos lo transformó en Apóstol. No hay que olvidar que por esa razón se habla "del furor de los conversos", y que en ese sentido se señala la transformación que se asistió en el caso del reconocido escritor peruano Mario Vargas Llosa, que de simpatizar profundamente con la Revolución Cubana, terminó ubicado y predicando en sus antípodas ideológicas.

Mientras tanto, viendo la situación que se da en nuestro país, con una incesante tormenta de "pases" y de "reagrupamientos" de políticos y hasta de marcas partidarias, tormenta que se ha visto acelerada como consecuencia de las próximas elecciones legislativas, y las inscripciones de alianzas o coaliciones, amén de los comicios "primarios" previos para seleccionar los candidatos en dichas elecciones, cabría afirmar que, sino el concepto de tránsfuga, al menos la existencia de ellos ha desaparecido entre nosotros, dado que, cuando se da una abrumadora presencia de pases y reagrupamientos, al volver la transfugueada generalizada deja de serlo.

Una situación que queda claramente demostrada cuando la opinión pública se entera que en los próximos comicios bonaerenses ella y su tropa competirán "por fuera" del partido justicialista, mientras las primarias –o sea las "PASO" que se celebran dentro de ese movimiento político suenan a farsa (queda de lado la cuestión de que forma parte de la "irracionalidad vernácula" que legislativamente se imponga la realización de estas raras primarias, y decimos raras por tanto deben llevarse a cabo aunque se asista a la "no-competición" de una lista única, todo ello a un costo multimillonario de pesos, que cabría aplicarlo con mucho mayor provecho en un número casi infinito de formas).

Y que se ve confirmada, no solo por el número de los que van y vienen, aunque por lo general afirman para justificarse que ellos siempre estuvieron en el mismo lugar y que los que se movieron fueron los que conforman su entorno. Como es el caso de Alberto Fernández, sucesivamente menemista, kirchnerista, massista y ahora randazzista, sino también la conformación de alianzas diferentes, por los mismos partidos pero en distintos distritos. Como consecuencia de lo cual vienen a sumar para el núcleo de esas coaliciones distritales, conformado por fuerzas que se encuentran en sus antípodas.

Tal es el caso de Libres del Sur, con una dirigencia nacional furiosamente antimacrista, la que, sin perjuicio de ello, se la ve en Mendoza incorporada para estas elecciones a Cambiemos. Alianza en la que a su vez participa el massismo a nivel de las elecciones provinciales, pero que lleva sus propios candidatos para las elecciones nacionales.

O el caso del GEN de Margarita Stolbizer (para quien "Macri es el límite") participando en Cambiemos luego de romper con el Partido Socialista (con lo que se vendría a mostrar que si el límite es Macri, no lo sería en realdad Frigerio. Máxime cuando en Tucumán también el GEN se sumó a Cambiemos).

Un caso que resultaría gracioso, si no fuera una muestra sino de perversidad al menos de una dosis de delirio, es el caso de Martín Lousteau a quien se lo ha visto, caprichoso hasta el empecinamiento por competir dentro de Cambiemos, luego de desertar de su gobierno y cuestionar ácidamente sus políticas. Con el agregado de ver a la estructura orgánica del "centenario partido" a nivel local mimetizarse en ECO.

¿Qué decir de la pulverización de los partidos políticos? Creemos que más que emitir un juicio, de lo que se trata es admitir la realidad, aunque cueste.

Porque de lo que se trata no es de abjurar de viejas lealtades, sino de, quienes son de ellas portadores, depositarlas íntegras en las nuevas fuerzas políticas que es deseable se conformen.

Ya que la democracia republicana es imposible sin la existencia de nuevos partidos. Y la suerte que muchos de ellos lamentablemente han corrido por una parte merece respeto y por otra son una cantera de experiencias de nobles empeños y también de egoísmos pequeños y destructores.

Egoísmos de los que deben desprenderse muchos de las que hasta ahora son solo "ligas de personas con pretensiones de hacerse del poder"- quien hubiera pensado serían parte de la misma majada la señora de Kirchner con los hermanitos Rodríguez Saa – y lo que se necesita es de la existencia de verdaderos partidos orgánicos. De esos fundados a la par en valores y proyectos realistas, en los que se den debates de levantado espíritu, y que sirvan de marco contenedor de apetencias indebidas y aventuras personales, en lo que no es otra cosa que un invisible "disciplinamiento". El cual no debe confundirse con la "regimentación" propia de los nocivos "yoísmos".
Autor: M.S.J.

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