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Las Empresas Argentinas y la Innovación: ¿actitud, aptitud o cultura?

El siglo 21 se postula como el siglo de la incertidumbre. Así como un empleado que se inicia en el mercado laboral no espera permanecer en esa empresa por 20 años, tampoco las empresas esperan permanecer en sus mercados por mucho tiempo. Vemos que la tasa de natalidad de empresas ha aumentado, pero la de mortalidad ha ido más rápido. Sectores enteros se han reconfigurado, pensemos en el turismo, el alquiler de autos y casas o las librerías, entre tantos otros. Estas transformaciones han sido radicales, marcando tendencias en otras áreas del consumo.

La incertidumbre tiene como aliados a emprendedores innovadores. Por donde quiera que vayamos nos encontramos con nuevos productos y servicios trazados por nuevos modelos de negocios, nuevas tecnologías y nuevas formas de organización de la producción intrasectorial. El fenómeno se inicia en los países centrales, aunque los países en desarrollo comenzaron a hacer aportes sustanciales al proceso global de innovación, desde exportar talentos hasta generar start ups internacionalizadas.
Según un Estudio de Mercado realizado por CIO Creative Investigation para PwC Strategy, en promedio, las empresas argentinas invierten un 4% en I+D, mientras que los líderes de la región no bajan del 8%. Según el Global Innovation Index 2017 Argentina rankea en el puesto 76. Al mismo tiempo, si analizamos los indicadores de emprendedorismo, nuestra posición relativa en el mundo es mejor. Somos emprendedores, pero no tan innovadores.

Ranking de Países Global Innovation Index 2017
¿Actitud o aptitud?
La innovación es un fenómeno traccionado principalmente por la demanda. La oferta se construye en función de la demanda. Lo relevante no es que la idea de negocio sea increíble, lo que importa es si alguien hoy o mañana está dispuesta a demandarla. Es un proceso iterativo, de necesidades y problemas a propuesta de valor y fit de mercado. En la actualidad el producto es sólo una representación, el verdadero valor reside en el beneficio, satisfacción del consumidor y el impacto social.

En los últimos años algunas empresas se han dado cuenta que es necesario accionar de alguna u otra manera para movilizar los recursos en pos de la innovación. También la imagen del emprendedor se ha conformado bajo un estereotipo donde lo actitudinal prevalece. Seguramente más o tan importante como ello es cuan aptas son las empresas para innovar, entendiendo a las empresas como ecosistema de innovación en relación a su entorno y en su entorno. Esto está mucho más asociado con prácticas que no necesariamente dependen de la actitud de una sola persona, sino del ambiente que se crea para que muchas personas aporten a la causa y de la cultura que prevalece o se hace prevalecer en la compañía en pos de los objetivos de negocio.

A propósito, parece interesante señalar las condiciones objetivas y subjetivas que pueden condicionar positiva o negativamente un proceso innovador en una organización Argentina.

1. ASPECTOS CRÍTICOS:

El aspecto fundamental es que no estamos habituados a pensar estratégicamente. La innovación es un tema estratégico de la empresa. En ese sentido, considero que algunas de las cuestiones que condicionan la innovación en las empresas argentinas son:

- Modelo mental: existe un fuerte sesgo a explotar el modelo de negocios exitoso hasta las últimas consecuencias. Esto inhibe la posibilidad de incorporar en la empresa modelos de pensamiento que den soluciones innovadoras a los nuevos desafíos. Se incorporan personas para seguir ejecutando el modelo actual.

- Cultura: entendida como la forma en que se resuelven los problemas en una organización. Generalmente, privilegia el "esto siempre se hizo así" como modo de solucionar los nuevos problemas.

- Ecosistema: la intensidad de las relaciones generalmente se circunscribe a proveedores/clientes de una forma muy centralizada con fronteras muy bien delimitadas. La empresa suele abrirse poco a las ideas de sus empleados, clientes, proveedores, emprendedores, etc. que podrían aportar valor.

- Premios y castigos: se visualiza una fuerte aversión al fracaso y un castigo de la equivocación. El fracaso no se premia, la equivocación se castiga.

- Emociones: ante el reto de la innovación, las empresas argentinas primero responden con miedo, baja tolerancia al fracaso y ansiedad. Aspectos como la empatía y la creatividad aún no son tan valorados.

- Base de conocimiento: se encuentra en las personas y no es compartida. Esto hace que permanentemente tenga que ser recreada o reconstruida.

2. ASPECTOS RELACIONADOS:

- Financiamiento. El sistema financiero le presta a los negocios conocidos y consolidados.

- Mercados. Nuestro vínculo con el mercado externo es intermitente, desde nuestros inicios ha sido de oportunidad. Esto limita el desarrollo de la empresa y la explotación de las economías de escala y especialización.

Un ejemplo global de innovación es Finlandia. Comprendieron que el futuro no estaba en los gigantes nacionales (caso Nokia), sino que la prosperidad estaba en la diversificación e innovación. Entonces promovieron la especialización del capital humano en polos tecnológicos del mundo y luego hicieron un esfuerzo por atraer y retener esos talentos para que se encargaran de difundir y potenciar la nueva propuesta. El resultado ha sido la creación de una cantidad importante de empresas sustentadas en tecnología. Su muestra más gráfica, es la creación de 300 empresas sólo por parte de antiguos empleados de Nokia.

MANOS A LA OBRA

Sabiendo que los problemas que tenemos para innovar están relacionados con nuestra forma de pensar y hacer las cosas, ¿Cómo podríamos emprender un camino para acercarnos a la innovación de una forma paulatina y creciente? Les dejó algunos primeros pasos para comenzar.

Abrirse. Abrir las puertas de la empresa, permitir el intercambio de conocimientos y experiencias es un primer paso necesario. La innovación a puertas cerradas es más difícil y costosa. Es necesario un foco activo, participativo y comprometido con el impulso de nuevos proyectos. Abrir las puertas a nuevas iniciativas y contribuir seriamente a su desarrollo.

Rodearse del capital humano. Los que innovamos somos las personas. Una clave es formar los equipos más proclives a la búsqueda de nuevas soluciones, que rompan los esquemas constituidos. Promover la especialización y fomentar la retención de talento.

Invertir en innovación. Todo se hace creíble cuando existe la asignación de recursos para que las cosas sucedan.

Finalmente, la impronta de discutir lo obvio y dudar de lo que ya sabemos es una forma de despertarse para empezar a hacer algo innovador.

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