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La maestra dijo adiós con un abrazo

Sol radiante. Calor. Termina octubre y el lunes 31 se empeña en hacer notar que el verano está cerca. Son las 10 de la mañana y el termómetro supera los 25 grados. Los diarios no hablan de ella, tampoco leyeron algún título al respecto en la radio. La TV no hizo ninguna cobertura.
¿Cómo será jubilarse? ¿De qué modo viviremos el último día de nuestro trabajo o el primero de esa instancia llamada jubilación? ¿A dónde proyectarnos si mañana ya no será mañana? ¿Dónde se aprende tal cosa? ¿Se aprende? ¿O habrá que vivirlo despojándonos de tal pretensión? ¿Qué experimenta un gurí de 10 u 11 años cuando asiste a una despedida por jubilación?

Sospecho que Julia se habrá preguntado cosas por el estilo, como también imagino que no encontró muchas respuestas. "Sentí una cosa acá en el estómago esta mañana cuando desperté", admitió en el final de su despedida. Fue su último día como maestra, con sus más y menos como cualquier mortal, pero especialmente llena de ganas, alegría y vocación.

Es que los docentes tienen muchas razones para sentir que lo suyo es un arte, al que profesionalmente le ponen lo mejor de sí para transitar el camino al que sólo se puede seguir si hay vocación: enseñar.

Dicho de otro modo, no sólo el maestro recorre los pasillos de escuelas y oficinas gubernamentales pugnando por un cargo; no es sólo el aula, la tiza, el pizarrón y sus alumnos el diario ámbito de trabajo; tampoco lo es únicamente el día de asamblea en un improvisado salón de reuniones de la escuela para reclamar mejoras edilicias, planificar una actividad extra áulica, un paseo o un acto patrio; menos aún podría limitarse a salir a la calle para pedir mejoras salariales en un día de paro; como no debe reducir su diario ir y venir sólo a la tarea preventiva o reparadora ante un episodio violento dentro del ámbito escolar.

Los maestros también se jubilan, con la misma dignidad con la que recorrieron todas esas otras instancias. Y, en muchos casos, la mayoría posiblemente, como lo hizo Julia. La escuela 5, su comunidad, sabe quién es ella. A su vez, nadie mejor que Julia para saber sobre la Primaria "San José de Calasanz". "Es mi escuelita" se le oyó decir por casi 33 años; "sos la piedra fundamental de la escuela" le repiten docentes, padres y alumnos.
Hubo música, danza, ramos de flores, palabras de despedida, risas, más flores, un video, otras palabras, llanto, emoción, una canción especialmente dedicada y otras flores más. La vida misma, con todos sus matices, se mostró en poco más de 1 hora, en el corazón del barrio Isthilart, en Concordia.

Los puristas de la noticia, esencial, dura, de interés comunitario, profunda y con un trabajo de investigación de por medio, dirán que no lo es. Tienen razón, pero permítanme disentir en esta ocasión: la jubilación de la maestra es la noticia del día. Hay gurises, docentes, familiares y ex docentes capaces de afirmarlo.

Dijo adiós, aunque nunca lo hará del todo. La valija para emprender otros viajes, ya no hacia la escuela a bordo de un colectivo como lo hizo durante toda su trayectoria docente, es un buen regalo. La canción erizó hasta los huesos y también quedará en su memoria.
Y fue principio y final de todo ese abrazo con colegas y un gurí con lágrimas en su rostro de miseria enriquecida por la compañía de una maestra. Es un tesoro que, en "la escuelita 5", aún puede encontrarse.

"Te voy a decir todo lo que no te dije,
por miedo que al decirlo puedas verme triste.
Sé bien que no te gustan las crudas despedidas,
y crees que son parte inerte de la vida.

Te voy a decir todo, si al finas de cuentas
tú eres quien provocas todo esto en mi sentir,
aunque no haya heredado la sangre del poeta,
y tenga mala letra para escribir.

Te voy a decir todo antes que sea tarde,
sino, luego de que marches me arrepentiré,
y me desvelaré con un nudo en la garganta,
el aire que me falta y no me siento bien.

Te voy a decir todo y aunque no lo quieras,
porque esta es mi manera de decir adiós.
A Dios que te bendiga, a Dios que te acompañe
con toda la fortuna y el amor.

Después de tantos años en la escuela cinco
Después de dejar todo con el corazón
Mañanas compartidas, tristezas y alegrías.
Alumnos que pasaron dando mucho amor.
Hoy querida Julia queremos decirte que aunque te
llegó la gran jubilación, siempre recordaremos tus charlas y tus risas
tus mates compartidos hasta el día de hoy".
(este es un fragmento la versión "Escuelita 5" del tema "A-Dios" de Abel Pintos).

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