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18 de mayo de 2012

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Un día cualquiera…. entre pesadillas, sueños y derechos

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Un día cualquiera desperté como todos los días; mi rutina era inmodificable, tal vez porque escondo algún TOC (trastorno obsesivo compulsivo).

Del Blog de Jesús Penayo Amaya
jesuspenayoamaya@yahoo.com.ar 

 

Me lavé la cara, me cepillé los dientes, tome el control del equipo de audio y prendí la radio como siempre. Encendía la notebook, teniendo como página de inicio el diario digital del cual soy fiel seguidor.

Me senté mientras miraba la hora, el estado del tiempo, en fin lo necesario como para escoger el atuendo del día. Prendí y puse en mute la tv, en el canal de noticias.

Todo era normal hasta que empecé a mirar detenidamente al diario, al programa de noticias, y a la publicidad institucional de la radio. El Grupo Monopoly se hacía cargo de los medios del cual yo era asiduo seguidor, inmediatamente empecé a hacer zapping en la tele, cambiar el dial de la radio y googlear diario locales y nacionales. ¡No lo podía creer!, todos los medios existentes eran del grupo Monopoly.

No me pude aguantar, llamé al programa de radio, exigí salir al aire, una productora con voz dulce, me preguntó sobre que tema deseaba hablar, le comenté que deseaba expresar mi sorpresa al enterarme que un grupo había comprado a todos los medios. La joven de voz dulce me dijo que lo sentía, pero la línea editorial del grupo no deseaba polemizar decisiones empresariales.

Empecé a lo loco a escribir comentarios en los diarios digitales, pidiendo explicaciones, los mismos no eran publicados.

Ese día no fui al estudio, me quede perplejo. La editorial del diario de la tarde, también del grupo, explicaba que habían decidido renovar el staff de periodistas, en uso de su libertad de empresa, así como de libre expresión. Que los medios eran de propiedad privada y el estado en un país libre y republicano se debía remitir a leer atentamente a los medios, nada más.

Me pase horas dejando mensajes en contestadores, mandado carta de lectores, en fin buscando expresarme pero siempre la respuesta era amable pero negativa.

Las noticias se repetían en todos los medios con la misma interpretación, críticas a cada paso y decisión que tomaba el gobierno, adelantando las terribles consecuencias de este gobierno. Una tempestad que se avecina titulaban.

De pronto me desperté sudado, mire el reloj, marcaba las cinco de la mañana, aún me quedaba una hora mas de descanso, todo había sido una pesadilla. Prendí la tele y había todavía varios canales de diferentes dueños. El canal estatal seguía.
Así que me volví a dormir.

Sonó el despertador, me levanté recordando esa pesadilla monopólica, hice la rutina de siempre. Al mirar el diario digital quedé impactado, me pellizque, me dolió. El diario era ahora estatal, la radio idéntica, el canal, etc. Todo era del estado, cada 15 minutos repetían los discursos del presidente. Todas las críticas eran para los opositores.

Los únicos invitados eran funcionarios o personas afines al oficialismo, en los diarios impresos todas las noticias eran buenas, los columnistas defendían desde diferentes enfoques cada medida del gobierno.

No soy opositor, pero no podía tolerar esta situación, llamé a la radio como siempre, esta vez la voz era menos dulce pero igualmente atenta, me preguntó sobre que tema pensaba hablar en el aire, cuando le dije que me oponía al manejo del estado de los medios a su antojo. La respuesta no se hizo esperar: "Señor quienes se oponen al manejo de los medios que está haciendo este gobierno son traidores a la patria, cómplices de los colonialistas culturales que durante años nos han manejado, si ud pertenece a ese grupo mejor no nos escuche, tiene esa libertad".

No pude con mi genio, le respondí que no era opositor, tampoco un obsecuente que no podía justamente escuchar otro medio porque, todos ahora eran oficialistas, el jóvenes de voz insulsa pero respetuosa me ofreció mirar los canales internacionales o diarios de otros países por internet. "La libertad la tiene garantizada" dijo.

Algo andaba mal.

Sonó el despertador eran las seis en punto, mire sin entender nada, me levanté cumplí con mi rutina aunque algo confuso, esas dos pesadillas me habían dejado un poco perturbado.

Respiré hondo y miré el diario, probé otro y otro, prendí la radio, la tele. Todo seguía igual.

El tema del día era el debate sobre la libertad de expresión, libertad de prensa, ley de medios, el interés publico del papel, etc.

Me quedé pensando, meditando, en fin recordando las pesadillas de la noche. Viendo que los dos extremos eran sumamente peligrosos, que los monopolios de los medios de comunicación, en manos del estado o de un grupo generaba una situación que difícilmente contemple realmente el derecho a la libertad de expresión.

La posibilidad de permitir la existencia de varios medios de comunicación, que no dependan exclusivamente de la pauta estatal, permite en los hechos ejercer ciertamente la libertad de expresión.

Sobre el papel el ejemplo clásico es editorial perfil, quien por la falta de papel se transformó en un semanario en vez de diario (ante las trabas puestas por papel prensa, léase La Nación y Clarín), lo cual demuestra que Clarín más que defender la libertad de expresión hace una defensa corporativa.

En este sentido la intervención del estado debería democratizar la prensa escrita, siempre y cuando esto no se distorsione, ni se impida la importación (algo denunciado por el responsable de Perfil en su columna semanal).

La misma editorial también es el ejemplo del manejo indiscriminado de la pauta oficial, que lo tiene como damnificado con sentencia de la Corte que aún no se ha cumplido, obligando al estado a publicitar en ese medio también.

Resumiendo creo que las leyes que se han dictado últimamente (ley de medios y declarando el interés público del papel) son positivas, siempre y cuando se respeten por sobre todas las cosas a la Constitución Nacional, y no se transformen en una herramienta de opresión.

¡Feliz año nuevo!, no hay nada más lindo que expresarse libremente.