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18 de mayo de 2012

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“Con sectarismo no hay conducción” J.D.Perón

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La necesidad de contención de los diferentes matices en el oficialismo.
del Blog de Jesús Penayo Amaya


El caso del niño/a por nacer de General Campos, precipitó algunas declaraciones exigiendo la renuncia del flamante ministro de Salud. Algunos demostrando un claro sesgo autoritario, desautorizando las opiniones pro vida de algunas personas, por el hecho de ser hombre (¿violencia de genero?), o por la religión que practican (¿intolerancia religiosa?).

Otros de posiciones filosóficas, médicas, jurídicas, entre otras pro aborto muy respetables aunque uno no las comparta. Como es el caso de algunos docentes de la Uner, lo digo como profesor de Derecho Público de la Facultad de Ciencias de la Administración (Uner).

En las redes sociales, diferentes sectores que apoyan al oficialismo, acusaron de traidor del modelo Nacional y Popular, al ministro de salud, entre otros funcionarios que tuvieron intervención.

Se esgrimieron, algunos que otros comentarios que partieron, no desde un posicionamiento sobre el aborto, sino más bien de las heridas que dejaron los reacomodamientos del gabinete provincial. Una vendetta al ministro.

No escribo en esta oportunidad sobre el aborto en sí, sino una de las conclusiones que nos deja el tema, el peligro del sectarismo o fundamentalismo.

En el oficialismo existen varios matices (algo típico en el peronismo), siendo un movimiento político cuya base es el justicialismo, y adherentes de diferentes orígenes políticos, como son aquellos movimientos sociales, partidarios de izquierda y también de derecha.

Estos matices necesariamente generan roces, no existe en un movimiento popular, unanimidad de criterio en cada una de las decisiones. Hay quienes dentro del mundo K apoyan al aborto y otros que no, por mencionar un ejemplo.

CFK tiene el poder de ir moviendo el péndulo ideológico para la izquierda, la derecha y en la gran mayoría, estando en el centro con leves idas y vuelta hacia cada extremo ideológico, una virtud que tuvo el fundador del justicialismo Juan Domingo Perón.

Algunos (no la mayoría) caen en el dogmatismo ideológico, que es la previa al sectarismo, algo fuertemente criticado por el mismo Perón quien decía "No se puede conducir con elementos sectarios. ¿Por qué? Porque cuando llega un momento en que la conducción debe echar mano a un recurso extraordinario, el sectarismo dice: "No, ¡ésa es una herejía para el sectario!" No lo dijo el Perón de los 70, sino en el del 45 el clásico manual de "Conducción Política".

La prudencia es una característica que han sabido mantener tanto CFK como Urribarri, quienes constantemente buscan la articulación y composición de los intereses en pugna de sus sectores internos.

La tolerancia y convivencia de matices (con fuertes dosis de pragmatismo), diferencia al peronismo de facciones ideológicas extremistas y sectarias como han sabido ser los militantes de las extremas izquierdas y derechas. Quienes no permiten la objeción, ni siquiera las críticas en la intimidad de sus bunker.

Pienso en las palabras del presidente Rafael Correa "Yo soy progresista en economía y en cuestiones sociales pero como practicante no puedo aceptar el aborto ni el matrimonio entre personas del mismo sexo. En el terreno moral soy muy conservador porque soy católico practicante." http://andes.info.ec/entrevistas/rafael-correa-en-ecuador-hay-criminales-que-quieren-recuperar-el-poder-45027.html ¿Se aceptaría un Correa en el oficialismo? ¿Y un Tabaré Vázquez ex presidente de Uruguay, que veto la ley aprobando el aborto?, yo creo que si.

CFK y Urribarri para continuar con la conducción, y la profundización del modelo, deberán saber distinguir, armonizar, componer y sumar intereses. Evitando en caer en la tentación de expulsar a aquellos que muestren ciertas disidencias, sumando a quienes apuestan al núcleo del proyecto político pero con matices, con sectarismo no hay conducción.

Son varios los temas que dividen aguas dentro del peronismo, en parte por la crisis de crecimiento, la irrupción de los jóvenes, entre otros.

Saramago hace un tiempo en una entrevista en Le Monde Diplomatique dijo "soy un comunista hormonal", me permito tomar su frase, modificarla y decir "soy un optimista hormonal", creo que dentro del mundo K quienes somos progresistas en lo económico y social, pero conservadores en lo moral tenemos un lugar.