Del Blog de Jesús Penayo Amaya
Muchos directa o indirectamente desean poner en la agenda pública el debate sobre la necesidad de la reforma de nuestra Constitución Nacional.
En varias reuniones de agrupaciones nacionales ultra K, ha surgido el reconocimiento a la olvidada Constitución Argentina de 1949, más conocida como la Constitución Peronista, teniendo como uno de sus cultores al concordiense Arturo Sampay. A renglón seguido, alguien siempre desliza la necesidad de reformar la Constitución Nacional, a efectos de aggiornarla con el espíritu del 49.
Son conocidas las expresiones de la diputada Conti, como de Díaz Bancalari, entre otros, hablando de la re-reelección de CFK.
En 1994, pacto de olivos de por medio, se modificó la Constitución con muchos aciertos, no cabe la menor duda que el menemismo tuvo como principal objetivo lograr que el presiden de entonces, sea reelegido.
Podemos caer en la misma tentación, aprovechar la necesidad de reformar algunos aspectos de la Constitución, (como es limitar el presidencialismo, eliminar la facultad de dictar decretos de necesidad y urgencia, dar mayor participación a los abogados matriculados, disminuyendo el poder político, en el Consejo de la Magistratura, hacer posible la reforma en la coparticipación tributaria, atento al laberinto jurídico creado en 1994), para en realidad buscar la Cristina eterna en palabras de la diputada Conti.
Uno de los dilemas del operativo "reforma", es si quienes auspician la misma lo hacen convencidos de la necesidad de Cristina 2015 o, en realidad están pensando en ellos mismos (sueldos, puestos, proyectos personales, etc.), o en el proyecto, o en lo mejor para todos.
CFK puede desde lo bajo dar rienda suelta a estos vagos intentos de instalar el tema de la reforma, sabiendo que implícitamente nadie del oficialismo, se atreverá a decir que no quiere a CFK en 2015, o apostar fuertemente a profundizar el modelo trabajando en la sucesión del poder en alguien afín al mismo.
Como constitucionalista cada día me convenzo más en la limitación temporal del poder, incluso como un incentivo a los líderes de cada movimiento político en ocuparse en generar el trasvasamiento generacional. Yo también a veces pienso que en definitiva es el pueblo quien vota, pero ya tuvimos la experiencia de Menem.
Varios autores pregonan cambiar el presidencialismo heredado del sistema político norteamericano para pasar al parlamentarismo. Sin dejar de reconocer la necesidad de ir atenuando el presidencialismo (que implica un personalismo exacerbado) debemos tener en claro que no se logra cambiar un sistema político de un plumazo, sin el debate en el seno de la sociedad.
Retomando las hipótesis, dijimos que algunos pregonan una CFK eterna, pero en realidad solo piensan en ellos. Otros lo hacen desde el temor y la obsecuencia, imagínense decirle al líder político que lo mejor es ir armando las valijas, y dejar como herencia un proyecto político para que los generaciones futuras lo sigan profundizando. También tenemos quienes en realidad desde la boca hacia afuera pregonan CFK 2015 pero se prueban la banda presidencial.
No podemos ser extremadamente exceptivos, están quienes realmente piensan que el liderazgo de CFK es intransferible, con lo cual en el 2015 dentro del oficialismo es CFK o el abismo.
Existen quienes pensamos que lo mejor para el país es apostar a la República, quien tiene como una de sus características la temporalidad de sus gobernantes. Esto no implica desconocer el carácter de soberano del pueblo, quien en definitiva es el que elige. Los líderes deben ocuparse también en la formación de sus sucesores.
Sí en la disyuntiva de apostar al modelo o al personalismo, terminaremos eligiendo al personalismo, caeremos incluso en una alguna locura como por ejemplo pretender clonar a CFK, y así darle el gusto a la diputada Conti y tener un Cristina eterna.
Para reformar la Constitución se requiere una ley que declare la necesidad de reforma, la cual debe ser votada por los 2/3 de la totalidad de los miembros de cada Cámara del Congreso, mayoría que no tiene el oficialismo per se. Esto implica que la oposición podrá gestar su pacto de olivos o dar un salto cualitativo en el debate.
Algunos estamos en plena vacaciones, alternando las hermosas playas colonenses, sol, familia, diarios y libros antes de volver a la rutina diaria. Las preguntas siguen rondando entre mate y mate ¿Y CFK? ¿Qué pensará de quienes la quieren eterna?, ¿a la gente le interesa estos temas?, mientras sigo mirando a los veraneantes disfrutar de la tarde, pienso que a algunos solo les interesa la diaria. Y estos temas siguen siendo para unos pocos, donde nos mezclamos apasionadamente quienes vemos la política con pasión.


