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La clasificación directa a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y el título de campeón del Preolímpico Mar del Plata 2011 ya son páginas del exitoso archivo del mejor grupo de jugadores de la historia del básquet argentino. Una generación que ha escrito su propio camino dorado en el ambiente internacional y que ha trascendido la disciplina de los aros a 3.05 metros para ser, quizás, una de las mejores del deporte argentino. Poder haberlo disfrutado desde cerca es el mejor regalo que ha recibido este columnista en el recorrido de la vida.
"El mejor torneo de FIBA en América". Esa fue la calificación de Alberto García, secretario general del máximo organismo a nivel continental. El mendocino reconoció que "tenía dudas, que no sabía si se podían cumplir con todas las exigencias" pero que para alegría de todos, el certamen "estuvo a la altura del Mundial de Turquía 2010". A nuestro país solamente le faltan estadios de mayor capacidad de asistencia. Si se concretan los proyectos de futuras canchas de catorce a veinte mil personas se podría cumplir con el único sueño que le queda por realizar a esta generación: un partido de la NBA en tierras nacionales.
Para tomar real dimensión de lo conseguido por Ginóbili, Scola, Nocioni y compañía, debemos remarcar que Argentina estará por tercera ocasión consecutiva entre los doce del básquet olímpico, algo que no siempre ha ocurrido. Después de la clasificación a Moscú 1980 (cercenada por el boicot de Estados Unidos a Rusia), apenas habíamos llegado a los Juegos de Atlanta 1996. Luego se produjeron dos subcampeonatos preolímpicos (San Juan de Puerto Rico '03 y Las Vegas '07), que fueron coronados con el oro en Atenas 2004 (el primero en la historia) y el bronce en Beijing 2008.
En Londres será complejo acercarnos a la lucha por las medallas, más allá de que el equipo juegue cerca de su techo de rendimiento individual y colectivo. Por eso, el reconocimiento y el aplauso deben ser permanentes e inalterables, sea cual sea el resultado final. La paciencia y el respeto deben ser las guías principales para disfrutar de la última sinfonía de la Generación Dorada completa, que seguramente será a puro corazón, como ha sido siempre.



