De Venezuela y una película que adelanta
Argentina, lenta pero segura, parece seguir uno a uno los pasos del comandante
La semana pasada estuvo en Argentina el controvertido estratega político venezolano J.J. Rendón.
Rendón que acaba de asesorar a Capriles en la campaña presidencial de Venezuela, no es precisamente santo de devoción del chavismo y cuenta entre sus laureles haber conducido la campaña del ahora presidente de Colombia Juan Manuel Santos. Rendón ha participado en más de veinte campañas presidenciales, y la derrota de Capriles, que el alega que no fue tal, ha sido una de las pocas que muestra en su curriculum.
Rendón participó por aquí de la Cumbre Mundial de Comunicación Política y dejó algunas interesantes precisiones respecto del paralelismo entre Venezuela y nuestro país. Según este asesor, cada vez que viene a Argentina se siente parte de una película que atrasa veinte minutos con respecto a la de Venezuela. Ve tanto rasgos autoritarios como excesos similares en ambos gobiernos. Gobiernos que, aun en su gran ineptitud, son portentosos constructores de poder y saben transmitir ideas sin ceder nunca la iniciativa. Enfrente, una oposición que en el caso de Venezuela se ha unido muy recientemente, en el pasado llegó a regalarle una elección a Chávez al negarse a participar, y otra atomizada y sin convicción de unión en el caso argentino.
El que viene de visita a Argentina no puede no sentirse parte de una pelicula que atrasa veinte minutos con respecto a la de Venezuela
Contó también qué nos espera si es cierto esto de que Venezuela nos marca el camino, aunque esa sintomatología ya se está haciendo más que evidente por estos lados. Inflación galopante, escasez de dólares, y por ende góndolas vacías de supermercados donde escasean hasta los productos más básicos. Sin dólares no hay importaciones y sin ellas falta hasta lo más elemental ya que salvo petróleo hoy Venezuela no sabe producir otra cosa. Esto en el medio de una guerra entre las dos facciones más poderosas del chavismo, Maduro apoyado por el gobierno cubano por un lado y el presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello por el otro. Lo que ha hecho que solo un mes después de la elección el gobierno de Maduro sea el más débil de los últimos veinte años y con pronóstico reservado. Lo que ha provocado una parálisis en la gestión de gobierno mientras la economía se cae, la inflación se espiraliza, y el hambre crece entre los sectores más postergados, con la capacidad del gobierno para seguir apoyando grandes planes asistenciales más cuestionada que nunca.
Al decir de Rendón, en el plano institucional la cosa no ha sido muy distinta, por lo menos en las intenciones de controlar totalmente los tres poderes. La democratización de la justicia en Venezuela ya se hizo y allí ahora todos los jueces son amigos y hasta se ha colonizado a la Corte Suprema. Por aquí, tal conquista parece un poco más dudosa, pero ciertamente las posibilidad de una cosa así, y también de una reforma constitucional, aumentarían exponencialmente si el kirchnerismo lograra imponerse en las elecciones de medio término de Octubre.
Entender la realidad de Venezuela hoy es entender el infierno en que quieren terminar de arrojarnos
De cara a estas elecciones legislativas que parecen ser claves para el futuro del kirchnerismo en la Argentina –y ahora ya no es Rendón quien habla-, la oposición, además de redoblar sus esfuerzos de unificación, debería sugerirle al electorado argentino una mirada más profunda de la actualidad de la sociedad venezolana para entender mejor en qué infierno estamos siendo arrojados. Es que lo que no dice el relato venezolano, ni tampoco el argentino, es que sin tamaña alharaca el resto de los gobiernos de América Latina, casi todos mucho más moderados y muchos menos corruptos, han logrado índices iguales o mejores en la lucha contra la pobreza y la exclusión social. Milagros de un relato que hasta ahora –solo hasta ahora- ha logrado que la careta no se caiga del todo.
La semana pasada estuvo en Argentina el controvertido estratega político venezolano J.J. Rendón.
Rendón que acaba de asesorar a Capriles en la campaña presidencial de Venezuela, no es precisamente santo de devoción del chavismo y cuenta entre sus laureles haber conducido la campaña del ahora presidente de Colombia Juan Manuel Santos. Rendón ha participado en más de veinte campañas presidenciales, y la derrota de Capriles, que el alega que no fue tal, ha sido una de las pocas que muestra en su curriculum.
Rendón participó por aquí de la Cumbre Mundial de Comunicación Política y dejó algunas interesantes precisiones respecto del paralelismo entre Venezuela y nuestro país. Según este asesor, cada vez que viene a Argentina se siente parte de una película que atrasa veinte minutos con respecto a la de Venezuela. Ve tanto rasgos autoritarios como excesos similares en ambos gobiernos. Gobiernos que, aun en su gran ineptitud, son portentosos constructores de poder y saben transmitir ideas sin ceder nunca la iniciativa. Enfrente, una oposición que en el caso de Venezuela se ha unido muy recientemente, en el pasado llegó a regalarle una elección a Chávez al negarse a participar, y otra atomizada y sin convicción de unión en el caso argentino.
El que viene de visita a Argentina no puede no sentirse parte de una pelicula que atrasa veinte minutos con respecto a la de Venezuela
Contó también qué nos espera si es cierto esto de que Venezuela nos marca el camino, aunque esa sintomatología ya se está haciendo más que evidente por estos lados. Inflación galopante, escasez de dólares, y por ende góndolas vacías de supermercados donde escasean hasta los productos más básicos. Sin dólares no hay importaciones y sin ellas falta hasta lo más elemental ya que salvo petróleo hoy Venezuela no sabe producir otra cosa. Esto en el medio de una guerra entre las dos facciones más poderosas del chavismo, Maduro apoyado por el gobierno cubano por un lado y el presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello por el otro. Lo que ha hecho que solo un mes después de la elección el gobierno de Maduro sea el más débil de los últimos veinte años y con pronóstico reservado. Lo que ha provocado una parálisis en la gestión de gobierno mientras la economía se cae, la inflación se espiraliza, y el hambre crece entre los sectores más postergados, con la capacidad del gobierno para seguir apoyando grandes planes asistenciales más cuestionada que nunca.
Al decir de Rendón, en el plano institucional la cosa no ha sido muy distinta, por lo menos en las intenciones de controlar totalmente los tres poderes. La democratización de la justicia en Venezuela ya se hizo y allí ahora todos los jueces son amigos y hasta se ha colonizado a la Corte Suprema. Por aquí, tal conquista parece un poco más dudosa, pero ciertamente las posibilidad de una cosa así, y también de una reforma constitucional, aumentarían exponencialmente si el kirchnerismo lograra imponerse en las elecciones de medio término de Octubre.
Entender la realidad de Venezuela hoy es entender el infierno en que quieren terminar de arrojarnos
De cara a estas elecciones legislativas que parecen ser claves para el futuro del kirchnerismo en la Argentina –y ahora ya no es Rendón quien habla-, la oposición, además de redoblar sus esfuerzos de unificación, debería sugerirle al electorado argentino una mirada más profunda de la actualidad de la sociedad venezolana para entender mejor en qué infierno estamos siendo arrojados. Es que lo que no dice el relato venezolano, ni tampoco el argentino, es que sin tamaña alharaca el resto de los gobiernos de América Latina, casi todos mucho más moderados y muchos menos corruptos, han logrado índices iguales o mejores en la lucha contra la pobreza y la exclusión social. Milagros de un relato que hasta ahora –solo hasta ahora- ha logrado que la careta no se caiga del todo.
